Montaje de los castillos de Peñíscola y Morella en la provincia de Castellón
La ruta de playa y castillos medievales para conocer Castellón durante el puente de octubre
Hay destinos que parecen pensados para una escapada de verano y otros que invitan a descubrirlos cuando bajan las temperaturas y desaparece parte del turismo. Castellón reúne ambas posibilidades y, además, permite combinarlas en apenas unos kilómetros. El puente de octubre de 2026 es una ocasión especialmente buena, ya que el viernes 9 de octubre, Día de la Comunidad Valenciana, y el lunes 12, Fiesta Nacional de España, son festivos, de modo que se forma un puente de cuatro días seguidos.
Para una escapada de cuatro días, Castellón ofrece una alternativa menos habitual frente a otros destinos mediterráneos. La provincia combina más de 120 kilómetros de costa con un interior de grandes contrastes, ya que la promoción turística la presenta además como la segunda provincia más montañosa de España. Lo que sí está fuera de duda es la diversidad de su paisaje: desde las playas del Mediterráneo hasta las montañas de Els Ports y el Penyagolosa.
Esa cercanía entre mar y montaña permite plantear una ruta que combina dos escenarios aparentemente opuestos y dos de los municipios más reconocibles de la provincia: Peñíscola y Morella, ambos integrados en la asociación de Los Pueblos Más Bonitos de España.
Peñíscola
La primera parada puede ser Peñíscola, una localidad que parece construida para mirar al Mediterráneo. Su casco histórico ocupa una península rocosa coronada por el Castillo del Papa Luna, una fortaleza templaria terminada a comienzos del siglo XIV que posteriormente se convirtió en residencia del papa Benedicto XIII.
El castillo es el gran protagonista de la visita, pero no conviene quedarse solo con él: las murallas, el Portal Fosc, el Parque de Artillería, el Bufador y las estrechas calles del casco antiguo forman un conjunto que se disfruta especialmente caminando sin prisas.
Imagen de la terraza del Castillo Papa Luna, Peñíscola
La costa ofrece alternativas para completar la visita al castillo. La Playa Norte se extiende frente al casco histórico y, hacia el sur, la Sierra de Irta permite cambiar el paseo urbano por senderos, calas y paisajes más naturales.
Morella
Después de dedicar un día al Mediterráneo, la ruta puede girar hacia el interior. Morella se encuentra a unos 70 kilómetros por carretera de Peñíscola, un trayecto de aproximadamente una hora en coche. La propia oficina de turismo de Morella calcula unos 75 kilómetros y alrededor de una hora entre ambas localidades. Es una distancia suficientemente corta para combinar ambos destinos durante un mismo puente sin convertir el viaje en una sucesión de largos desplazamientos.
El cambio de paisaje es inmediato. En Morella desaparece el horizonte marino y aparece una ciudad medieval encaramada sobre una montaña, rodeada por unos dos kilómetros de murallas. El castillo corona el conjunto y ofrece una de las grandes panorámicas del interior de Castellón.
Imagen de archivo de Morella
La fortaleza, levantada aprovechando la roca natural, conserva elementos de diferentes épocas y permite recorrer espacios como la plaza de armas, las torres, el palacio del gobernador y el antiguo convento de San Francisco, por donde se accede al recinto.
También merece la pena reservar tiempo para recorrer las calles del casco histórico y visitar la Basílica de Santa María la Mayor, una de las grandes joyas del gótico valenciano. El acueducto medieval, las puertas de la muralla y las casas de piedra completan una visita que tiene un carácter muy diferente al de Peñíscola.
El otoño, eso sí, se siente de manera distinta en Morella. Mientras que el litoral puede conservar temperaturas suaves, el interior de Els Ports es más fresco por su altitud. AEMET registró para Morella una temperatura media de 14,1 ºC como referencia climática para octubre en el periodo 1991-2020. Por lo que una ruta de octubre por ambas localidades permite precisamente aprovechar esa diferencia: playa y paseos marítimos durante las horas más templadas y turismo cultural y de montaña en el interior, con ropa de abrigo para las tardes y noches.
Morella sirve además como puerta de entrada a algunos de los paisajes más interesantes del norte de Castellón. Desde allí se pueden realizar excursiones a Forcall, Cinctorres o Villafranca del Cid, mientras que hacia el noreste aparece la Tinença de Benifassà, una zona de bosques, montañas y pequeños pueblos que permite ampliar la escapada si se dispone de tiempo.
Entre Peñíscola y Morella también hay otras paradas interesantes para quienes prefieran una ruta más pausada. Sant Mateu, capital histórica del Maestrazgo, permite descubrir un conjunto monumental de origen medieval, mientras que localidades como Culla, Catí o Ares del Maestrazgo ofrecen una alternativa más rural y montañosa. Son opciones especialmente apropiadas para una excursión de medio día si se quiere completar el recorrido sin alejarse demasiado del eje principal.
La gastronomía es otro argumento para plantear la escapada. En Peñíscola y el litoral del Bajo Maestrazgo predominan los arroces, pescados, mariscos y productos mediterráneos. En Morella el recetario cambia con el paisaje: carnes, caza, cecina, quesos artesanales y productos de montaña tienen un peso importante, mientras que el flaó, elaborado tradicionalmente con queso, es uno de sus dulces más reconocibles.