Vistas de la localidad de Agres, la más fría de la provincia de Alicante

Vistas de la localidad de Agres, la más fría de la provincia de AlicanteTurismo Comunidad Valencia

El pueblo valenciano con un santuario en la montaña y antiguos pozos de nieve para una escapada en otoño

El municipio está situado a unos 722 metros de altitud y su término se extiende entre montañas, barrancos y parajes naturales

La Comunidad Valenciana tiene mucho más que costa, playas y turismo de verano. Cuando las temperaturas empiezan a suavizarse, el interior ofrece otra forma de descubrir el territorio: pueblos de montaña, paisajes agrícolas, bosques, fuentes, antiguos caminos y un patrimonio que permite entender cómo se vivía antes de la llegada del turismo de masas.

Es precisamente en estos primeros meses de otoño, cuando todavía se puede caminar por la montaña sin el frío del invierno, cuando localidades como Agres se convierten en una alternativa para una escapada de naturaleza, historia y gastronomía.

Agres se encuentra en el norte de la provincia de Alicante, en la comarca del Condado de Cocentaina, al pie de la Sierra de Mariola. El municipio está situado a unos 722 metros de altitud y su término se extiende entre montañas, barrancos y parajes naturales, con los cultivos de almendros y olivos formando parte de un paisaje que conserva una marcada tradición agrícola.

La localidad mantiene precisamente la agricultura y la ganadería entre sus actividades tradicionales, una condición que todavía se percibe al recorrer sus alrededores y contemplar las antiguas masías y las tierras de cultivo.

Su ubicación convierte a Agres en una de las puertas de entrada a la Sierra de Mariola, un espacio protegido conocido por la riqueza de su vegetación mediterránea y por la abundancia de plantas aromáticas. Encinas, pinos y tejos forman parte del paisaje, y entre sus rincones destaca la Teixera d'Agres, uno de los enclaves de tejos que se conservan en la sierra.

Siglos de historia

Pero Agres no es únicamente un destino para caminar por la montaña. Su casco urbano conserva el trazado y parte del patrimonio de un pueblo cuya historia se remonta mucho más atrás. En distintos puntos del término se han encontrado vestigios de presencia humana desde el Paleolítico y el Neolítico, mientras que la época romana también dejó restos arqueológicos.

Con la llegada de los musulmanes se estableció una alquería protegida por un castillo y varias torres de vigilancia. Tras la conquista cristiana, Agres recibió su Carta Puebla en 1256. Durante los siglos posteriores quedó vinculado a distintos señoríos hasta que, tras la desaparición de este sistema en el siglo XIX, pasó a convertirse en municipio independiente.

Una de las mejores maneras de conocer el pueblo es perderse por sus calles y acercarse a algunos de sus edificios más representativos. La iglesia parroquial de San Miguel, el antiguo lavadero público, la torre atalaya y los restos del castillo forman parte de un patrimonio que recuerda las distintas etapas de la localidad. El lavadero, además, es una muestra de la importancia que históricamente tuvo el agua en Agres, donde los manantiales de la Sierra de Mariola alimentaron sistemas de riego y otros usos vinculados a la vida cotidiana y a la agricultura.

El santuario y las pozas de nieve

Por encima del pueblo se encuentra uno de sus lugares más reconocibles, el Santuario de la Mare de Déu d'Agres, levantado sobre los restos de un antiguo castillo y encaramado a la montaña. El edificio, además de su valor religioso y arquitectónico, ofrece una de las imágenes más características de Agres, con el pueblo y el valle extendiéndose a sus pies.

Imagen del Convento de la Mare de Deu en Agres, Alicante

Imagen del Convento de la Mare de Deu en Agres, AlicanteTurismo Comunidad Valencia

Sin embargo, uno de los grandes tesoros de Agres se encuentra más arriba, en plena sierra. Son las antiguas cavas o pozos de nieve, construcciones que recuerdan una actividad que durante siglos tuvo una importancia económica considerable en las montañas valencianas.

Antes de que existieran los sistemas modernos de refrigeración, la nieve se recogía durante los meses fríos, se almacenaba y compactaba en grandes depósitos excavados o construidos en la montaña y posteriormente se transportaba para su comercialización. La Sierra de Mariola llegó a contar con numerosos neveros y Agres conserva algunos de los ejemplos más destacados.

La Gran Cava de Agres

La Gran Cava de AgresBRUNO ALMELA EGIDO/ Turismo Comunidad Valenciana

La más conocida es la Cava Gran de Agres, también llamada Cava Arquejada, situada a unos 1.220 metros de altitud. El enorme depósito, construido probablemente en el siglo XVII, tiene una planta interior circular de casi 15 metros de diámetro y una profundidad aproximada de 12 metros, con una capacidad estimada de alrededor de 1.960 metros cúbicos.

Llegar hasta estos antiguos pozos de nieve es, además, una de las experiencias senderistas más interesantes que ofrece Agres. La conocida Ruta Verde de la Sierra de Mariola permite descubrir algunas de estas construcciones y atraviesa lugares como la Teixera d'Agres, el refugio Montcabrer y la Cava de la Habitación, antes de alcanzar la espectacular Cava Gran.

Este itinerario tiene unos 7,5 kilómetros y combina patrimonio natural y etnográfico en un recorrido que permite comprender hasta qué punto la montaña estuvo ligada a la vida y la economía de las poblaciones de su entorno.

El agua es otro de los elementos que explican la personalidad de Agres. Los manantiales de la sierra han condicionado históricamente la ubicación y el desarrollo de la población y todavía hoy pueden seguirse diferentes fuentes y recorridos relacionados con ellos. La llamada Ruta urbana de les Fonts permite acercarse a esta parte de la historia local sin necesidad de abandonar el núcleo urbano.

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