En el círculo, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, junto a una imagen de The Ocean Race en Alicante
Alicante libra una batalla contrarreloj con Oporto para retener The Ocean Race ante las trabas del Gobierno de Sánchez
La Generalitat Valenciana negocia la continuidad de la regata mientras el Ejecutivo central bloquea los incentivos fiscales
La Generalitat Valenciana mantiene firme su hoja de ruta: garantizar que Alicante siga ligada a The Ocean Race a escala global mucho más allá de la próxima edición de 2027.
A través de la Sociedad de Proyectos para la Transformación Digital (SPTD), el Gobierno autonómico lleva meses inmerso en negociaciones para asegurar que la ciudad siga siendo el puerto de salida de esta emblemática vuelta al mundo a vela, un estatus de privilegio que ostenta desde el año 2008.
Las conversaciones con los portavoces de la organización avanzan con perspectivas positivas y el propósito de mantener un papel protagonista, previéndose un anuncio oficial a corto o medio plazo, presumiblemente antes de que se inaugure el Ocean Live Park el próximo 8 de enero. Este recinto ocupará la explanada de los muelles 10, 12 y 14 del puerto alicantino y albergará un amplio abanico de actividades náuticas, formativas y de innovación.
Sin embargo, el escenario competitivo se ha endurecido de forma notable con la irrupción de nuevas ciudades aspirantes. La amenaza más firme llega desde Portugal, donde Oporto ha diseñado una ambiciosa ofensiva para arrebatarle a la capital alicantina el inicio de la competición en las ediciones de 2031, 2035 y 2039.
Según recogen diversos medios de prensa lusos, la candidatura portuguesa cuenta con un imponente músculo financiero: el Ayuntamiento de Oporto aportaría 22 millones de euros y Turismo de Portugal inyectaría otros 48 millones adicionales.
Museo The Ocean Race
A este presupuesto se sumarían cuatro millones extra para rehabilitar el histórico edificio de la Kasa da Praia, con el objetivo de convertirlo en la nueva sede global del evento y albergar un museo oceánico, instalaciones que actualmente se ubican en el acceso al muelle 10 de Alicante.
Frente a este gran órdago, el Ejecutivo autonómico trata de transmitir seguridad y reafirma su firme compromiso con la organización, con quien mantienen «un contacto muy estrecho». El presidente de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha aprovechado este viernes su visita a Fira Alacant para la inauguración de la VII Feria Alicante Gastronómica para enviar un mensaje de calma.
De manera tajante, Pérez Llorca garantizó ante los medios de comunicación que la regata «no abandonará la ciudad» y subrayó que Alicante mantendrá siempre un vínculo inquebrantable con la competición deportiva.
Los esfuerzos del Consell por retener la prueba se sustentan en su incuestionable rentabilidad económica y social. De acuerdo con los datos del informe de impacto trazado por la consultora PriceWaterHouseCoopers (PwC) sobre la edición de 2023, el evento reportó un gasto de 42,2 millones en la Comunidad Valenciana que se elevó hasta los 48,2 millones en todo el territorio nacional, lo que generó un impacto de 71,6 millones de euros en el PIB español y permitió la creación de 1.232 empleos a tiempo completo.
Las cifras demuestran que cada euro invertido por la SPTD se tradujo en un retorno de 7,9 euros adicionales en la Comunidad.
El lastre del abandono estatal
Pese a este impacto económico comprobado, el evento náutico se enfrenta a un escollo administrativo que amenaza seriamente su viabilidad comercial en el futuro. Desde junio de 2024, el Gobierno de Pedro Sánchez mantiene atascada la solicitud formal para catalogar The Ocean Race como Acontecimiento de Excepcional Interés Público (AEIP).
Esta inacción institucional impide que las empresas patrocinadoras del evento puedan beneficiarse de deducciones de hasta el 90 % en el impuesto de sociedades, una red fiscal que resulta indispensable para captar capital privado en un mercado global implacable.
Vista de la ciudad de Alicante desde el Castillo de Santa Bárbara
La Conselleria de Industria y Turismo, capitaneada por Marián Cano, asiste con estupor a esta demora, un agravio que se hace aún más evidente considerando que el Consejo de Ministros sí avaló el verano pasado incentivos fiscales para un nutrido listado de citas repartidas por toda la geografía española, excluyendo a Alicante.
Este portazo gubernamental a la vela oceánica se percibe a nivel autonómico como la punta del iceberg de un déficit crónico que asfixia el desarrollo de la provincia.
A pesar de ser el cuarto territorio más poblado de España al superar la barrera de los dos millones de habitantes -impulsado por un crecimiento demográfico cercano al 2 % anual que infla las arcas de Hacienda-, Alicante amanece sistemáticamente en la última posición (el puesto 52 de 52) del ranking nacional de inversión estatal por habitante.
Mientras se libra este pulso en los despachos ministeriales y frente a la competencia portuguesa, los preparativos para la próxima gran cita náutica no se detienen. El 17 de enero de 2027, marcando la decimosexta edición de la vuelta al mundo a vela, la flota zarpará por sexta ocasión consecutiva desde la costa alicantina.
Por delante, los equipos tendrán que afrontar una extenuante y épica primera etapa de aproximadamente 35 días y 14.000 millas náuticas de navegación rumbo a Auckland (Nueva Zelanda).
Queda por ver si, para cuando suene el bocinazo de salida, la diplomacia autonómica ha logrado amarrar definitivamente el futuro de la regata a Alicante o si las zancadillas burocráticas terminan facilitando que el evento despliegue sus velas rumbo a aguas lusas.