Montaje con la imagen de Pedro, el anciano de Benidorm que van a desahuciar, y la imagen de la acampada en Alicante

Montaje con la imagen de Pedro, el anciano de Benidorm que van a desahuciar, y la imagen de la acampada en AlicanteEl Debate

«Ayer Maricarmen, hoy Pedro»: un anciano de 95 años de Benidorm, nuevo símbolo de los desahucios en España

El Juzgado aplaza un mes el desalojo tras las protestas del Sindicat de Vivenda de Carolines en un nuevo caso que enarbola la izquierda ante la crisis de la vivienda

«Ayer fue Maricarmen, hoy Pedro». Dos nombres, dos historias y un mismo problema que se está utilizando como lema para una batalla social y política que recorre España. La crisis de la vivienda ha encontrado en las últimas semanas nuevos rostros que se han convertido en los símbolos de los colectivos de izquierdas para hablar de los desahucios.

Mientras las movilizaciones se extienden por numerosas ciudades españolas, el foco se ha desplazado ahora hasta Alicante. Pedro, un hombre de 95 años de Benidorm que utiliza silla de ruedas, se ha convertido en el nuevo rostro de los sindicatos de vivienda para denunciar los desahucios. Tenía previsto ser expulsado de su casa este lunes 5 de octubre, pero se ha conseguido una prórroga de un mes.

El caso llega en un momento especialmente significativo, ya que este mismo lunes 5 de octubre, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado el adelanto de las elecciones generales al próximo 29 de noviembre. La vivienda se perfila así como uno de los grandes asuntos de una campaña electoral marcada por una crisis que ha provocado protestas en buena parte del país.

El nombre de Pedro empieza a sonar después de que el caso de Maricarmen, una mujer de 87 años desahuciada de la vivienda en la que había vivido durante décadas en Madrid, se convirtiera en uno de los grandes símbolos de las movilizaciones. Su desahucio impulsó una acampada en la Puerta del Sol y una oleada de protestas que este fin de semana se extendió a decenas de ciudades españolas.

Ahora, en Alicante, los colectivos de vivienda han encontrado otra historia con la que denunciar la situación. Pedro vive en Benidorm y su problema se remonta a la muerte de su hija, que era la titular de la vivienda. La mujer falleció a los 49 años a causa de un cáncer avanzado. Tras su muerte, Pedro y su esposa, ambos mayores y perceptores de una pensión no contributiva, no pudieron asumir toda la deuda pendiente de la hipoteca.

Según la familia, además, no existía un seguro de vida asociado al préstamo. La vivienda estuvo inicialmente vinculada a una entidad bancaria, que planteó una dación en pago, mientras la familia buscaba una alternativa para poder continuar viviendo en ella. Con el tiempo, la deuda pasó a manos de Coral Homes S.L., según ha denunciado el Sindicat de Vivenda de Carolines, que reclama una solución que permita a Pedro permanecer en su casa.

«Espero que me ayuden todos»

El sindicato ha asumido la defensa del anciano y ha convertido su caso en una campaña de movilización. Pedro llevaba once años pagando la hipoteca y ahora, con 95 años y movilidad reducida, se enfrenta a la posibilidad de perder su hogar.

El propio Pedro ha puesto rostro y voz a la protesta en un vídeo difundido por el sindicato: «Hola, soy Pedro, tengo 95 años y ando en silla de ruedas. Me quieren echar a la fuerza de mi casa. Espero que me ayuden todos, familias, amigos y vecinos de Benidorm».

El mensaje, breve y directo, resume el modo en que los colectivos de vivienda están planteando la protesta: poner nombre y rostro a los desahucios. Después de Maricarmen, Pedro representa ahora en Alicante una nueva historia de vulnerabilidad frente a la pérdida de una vivienda.

Prórroga de un mes

La presión ejercida por el sindicato y sus simpatizantes ha conseguido, de momento, ganar tiempo. El desahucio previsto para este lunes ha quedado aplazado un mes. El colectivo, sin embargo, insiste en que no se trata de una «solución definitiva» y que Pedro continúa amenazado con perder su casa.

Su caso coincide además con una movilización que ha tomado fuerza en la Comunidad Valenciana. Alicante se sumó este fin de semana a las protestas con una manifestación por el derecho a la vivienda que terminó con una acampada en la plaza de la Montañeta, frente a la Subdelegación del Gobierno. En Valencia también se ha instalado una acampada en la plaza del Ayuntamiento.

La ola de protestas ha superado así Madrid y la Puerta del Sol, donde el caso de Maricarmen se convirtió en el detonante de una movilización que reclama, entre otras medidas, una reducción de los alquileres y mayores garantías frente a los desahucios. Decenas de ciudades españolas se han sumado a las manifestaciones convocadas por sindicatos de inquilinos y colectivos sociales.

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