Imagen de archivo de Diana Morant y Pilar Bernabé

Imagen de archivo de Diana Morant y Pilar BernabéEP

Morant y Bernabé pierden el escudo del cargo público para sus candidaturas a la Generalitat y el Ayuntamiento de Valencia

Las dos socialistas acudirán a las urnas el 23 de mayo de 2027 sin ser ministra de Ciencia ni delegada del Gobierno tras el anuncio de Pedro Sánchez

La convocatoria de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre anunciada este lunes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha trastocado por completo los planes que tenían diseñados la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, y la delegada del Ejecutivo en la Comunidad Valenciana, Pilar Bernabé. Candidata la primera por el PSPV-PSOE a la Generalitat y la segunda al Ayuntamiento de la capital del Turia, ambas querían seguir ostentando sus actuales responsabilidades hasta finales de marzo.

Sin embargo, el adelanto de la cita con las urnas ha hecho saltar esas sendas hojas de ruta por los aires. Así, tanto una como otra acudirán a someterse a la confianza de los ciudadanos fuera de sus puestos. O, dicho de otra manera, pierden el escudo político del cargo público que llevan meses utilizando para hacer campaña.

En cuanto a Morant, el 29-N entrará automáticamente en funciones. Tampoco es algo que le varíe mucho la agenda, dado que desde que se consumó su postulación al Palau lo institucional y lo partidista se ha ido mezclando invariablemente y no pocas veces de manera indisimulada.

Ahora bien, si se cumple lo que prevén todas las encuestas salvo el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de José Félix Tezanos, la socialista dejaría de ser miembro del Gabinete presidencial alrededor de Navidad siempre y cuando PP y Vox terminen por pactar.

«Me siento útil»

Morant ha reiterado por activa, pasiva y perifrástica que no iba a abandonar el Gobierno hasta que los comicios regionales fuesen convocados de manera oficial. «Me siento útil», ha reiterado varias veces ante la pregunta sobre su marcha y el calendario para ello. Eso ya es papel mojado y no le toca más horizonte que el de reinventarse. En el eventual escenario de que su jefe de filas consiguiese revalidar y quedarse en el Palacio de La Moncloa, ella no seguirá como ministra.

Es cierto que con el sanchismo suele ser aventurado y arriesgado hacer pronósticos, pero en términos políticos poco o nulo sentido tendría nombrar de nuevo a una ministra en diciembre o enero para que deje la cartera apenas tres meses después. Es decir, al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de Diana Morant le quedan 54 días hasta las elecciones y luego lo que se tarde en configurar un nuevo Ejecutivo.

Imagen de archivo de Pedro Sánchez con Diana Morant, Pilar Bernabé y Ximo Puig en su último acto del PSOE valenciano.

Imagen de archivo de Pedro Sánchez con Diana Morant, Pilar Bernabé y Ximo Puig en un acto del PSOE valenciano.Europa Press

A Pilar Bernabé tampoco le ha beneficiado la decisión de Sánchez. Al igual que su compañera, la utilización institucional ha sido una de sus marcas más singulares desde que se postuló y luego se confirmó su candidatura a la alcaldía de Valencia. Como si se mimetizaran, también ha dicho e insistido en que exprimiría su posición privilegiada de delegada del Gobierno en la Comunidad Valenciana hasta el último día posible o, lo que es lo mismo, apurar marzo.

Tal como viene informando El Debate, la dirigente estaba obligada a cesar como representante del Ejecutivo en la región por expreso mandato de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General en su artículo 6, ya que establece que son «ineligibles» los delegados. Como con su colega, y como se dice en Valencia, tot per l'aire. Otro escudo de cargo público que se viene abajo.

De hecho, si aspira a la vara de mando municipal en la capital autonómica es porque se convirtió en el azote de Carlos Mazón a colación de la gestión de la dana. Ese papel lo supo valorar Sánchez, que le hizo no solo candidata, sino también número cuatro de Ferraz como vicesecretaria de Igualdad. Ahora, acudirá a las urnas como exdelegada del Gobierno. Siguiendo el ejemplo de Morant, no es previsible que siga en el puesto para pocas semanas. Y eso con el PSOE en el poder. Por tanto, tanto Morant como Bernabé tendrán que hacer campaña sin su tan ansiado y utilizado altavoz 'monclovita'.

Pero por si todo lo anterior no fuera suficiente, el 29-N acarrea otro problema que se llama confección de las listas. En este sentido, todo hace prever que el ministro de Hacienda, Arcadi España, y la secretaria de Organización socialista, Rebeca Torró, serán las caras visibles de la papeleta del PSOE por Valencia para el Congreso de los Diputados. Con la ministra y la delegada fuera de la ecuación, una de las incógnitas será si Sánchez promociona a su comisionada para la dana, Zulima Pérez, que tenía buena parte de los números para suceder a Bernabé en el plan que tenía en agenda.

Morant tiene sobre ello un gran dilema y lo tendrá que meditar mucho. Ella sabe en primera persona lo que significa llevar como número dos a José Luis Ábalos y no poder explicar durante más de tres años a qué obedeció ese movimiento.

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