Javier López Ruiz, víctima en 1978 de un atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil de GaldácanoUCV

Sobrevivir a los «años de plomo»: el testimonio en primera persona de un guardia civil víctima de ETA

El agente retirado Javier López Ruiz relata su cruda experiencia frente al terrorismo a los universitarios valencianos

El terror y la angustia monopolizaron una etapa oscura de nuestro país que las nuevas generaciones apenas conocen. Para combatir esa desmemoria, la Universidad Católica de Valencia (UCV) ha acogido el testimonio directo de Javier López Ruiz.

Este agente retirado de la Benemérita, que ejerce en la actualidad como vicepresidente de la Fundación de Víctimas del Terrorismo, sobrevivió a una ofensiva armada a finales de los setenta y ha querido compartir su vivencia para ilustrar el sufrimiento de aquellos días.

La charla se enmarcó dentro del ciclo 'Relato histórico del terrorismo en España, los años de plomo', impulsado por el Instituto de Estudios Estratégicos e Internacionales (IEEI). Durante el acto, el ponente desgranó el pánico constante que asfixiaba la rutina de los uniformados y de sus seres queridos.

Público asistente a la conferenciaUCV

La infancia de sus descendientes estaba marcada por la ocultación obligatoria para garantizar su seguridad física. «Lo primero casi que aprendían era a mentir sobre la profesión de su padre», aseveró textualmente el invitado frente al auditorio.

El hermetismo dictaba las normas sociales de aquellos menores. En las aulas escolares existía una prohibición tácita de revelar el trabajo de sus progenitores y, ante la curiosidad ajena, «tenían que decir que éramos funcionarios».

Las directrices de prudencia abarcaban también la logística doméstica: las direcciones de los pabellones oficiales se mantenían en estricto secreto y las esposas de los efectivos policiales tenían terminantemente prohibido colgar a la vista cualquier prenda del cuerpo armado que pudiera delatar su paradero ante los comandos asesinos.

Tiroteo en la madrugada vizcaína

El clímax de su intervención llegó al rememorar la noche del 12 al 13 de mayo de 1978. En aquella fecha, la casa cuartel de Galdácano sufrió una violenta acometida. Un grupo de criminales de ETA ametralló las instalaciones, provocando un feroz intercambio de proyectiles que se extendió durante casi media hora. En su intento por frenar la ofensiva desde el perímetro exterior del recinto, López Ruiz recibió tres impactos de bala que estuvieron a punto de costarle la vida.

Como conclusión, el representante de las víctimas subrayó la trascendencia de divulgar esta etapa sangrienta entre los jóvenes. Aunque valoró como un inmenso avance social que la juventud actual crezca libre de la pesadilla de ETA, alertó del riesgo de que esta brecha generacional desemboque en una ignorancia total sobre la reciente historia nacional.

El foro institucional se completó con la presencia de José Manuel Sánchez Riera, máximo responsable autonómico de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, y de Silvia Sempere, directora del IEEI y vicedecana de Criminología.