Los vecinos del Casco Antiguo de Alicante denuncian el exceso de ruido en las zonas de ocio nocturno
«¿Están por encima de la ley?»: los vecinos del Casco Antiguo de Alicante denuncian el exceso de ruido en las zonas de ocio nocturno
La Asociación Laderas del Benacantil critica que la ZAS sigue sin cumplirse 11 meses después de la entrada en vigor
Once meses después de la entrada en funcionamiento de la Zona Acústicamente Saturada (ZAS) en un espacio delimitado del Casco Antiguo de Alicante, los vecinos aseguran que el ruido asociado al ocio nocturno continúa condicionando la vida cotidiana del barrio.
La Asociación de Vecinos Laderas del Benacantil reclama que las medidas previstas se apliquen de manera efectiva y señala especialmente los incumplimientos de los horarios de cierre y del número de veladores de algunos establecimientos.
Su presidente, Joaquín Gangoso, sostiene que el problema no es nuevo ni responde a una protesta puntual contra la actividad hostelera. La asociación recuerda que durante años los residentes han reclamado medidas frente a la contaminación acústica y que se llegaron a presentar más de 700 denuncias en el registro.
A ello, añade Gangoso, se sumaron pronunciamientos favorables del Síndic de Greuges o del Defensor del Pueblo en relación con la necesidad de actuar ante la situación acústica de la zona.
El conflicto, además, cuenta con antecedentes municipales. En 2018 el Ayuntamiento de Alicante declaró el área como Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE), una figura que ya ponía de manifiesto la existencia de un problema acústico previo. La posterior declaración de la ZAS llegó después de nuevas reclamaciones vecinales y de un proceso en el que se realizaron mediciones específicas sobre el terreno.
Tres puntos de medición
Para evaluar la situación se instalaron tres sonómetros durante tres semanas consecutivas en la calle Montengón, la plaza Quijano y la calle Virgen de Belén, precisamente algunos de los puntos en los que los residentes venían denunciando mayores molestias. Según explica Gangoso, las mediciones registraron niveles superiores a los máximos permitidos y de forma continuada.
Calle Castaños de Alicante, afectada por el ZAS
La asociación señala también que la declaración de la ZAS estuvo respaldada por un estudio previo realizado por una empresa especializada y por un informe favorable de la Conselleria competente en materia de medio ambiente. Gangoso añade que la medida contó posteriormente con el refrendo de la Justicia en Alicante.
La ZAS, por tanto, no constituye para los vecinos el punto de partida de sus reclamaciones, sino una respuesta administrativa a una problemática que, según sostienen, llevaba años documentándose. Su preocupación actual se centra en qué está ocurriendo con las medidas una vez que la zona ha sido declarada acústicamente saturada.
Gangoso asegura que determinados pubs continúan incumpliendo los horarios de cierre y el número de veladores permitido. La asociación considera que el cumplimiento de esas condiciones resulta esencial para que la declaración de la ZAS tenga efectos reales sobre el descanso de los residentes.
Reconocimiento al trabajo municipal
La crítica vecinal no se dirige por igual a todas las áreas municipales. Gangoso destaca expresamente la relación que mantienen con la Concejalía de Medio Ambiente y con la Policía Local, a las que atribuye una actitud de comunicación y seguimiento de la situación.
«Con la Concejalía de Medio Ambiente y la Policía Local sí recibimos buena comunicación y nos muestran el trabajo que están realizando para atajar el problema del ruido, cosa que agradecemos y valoramos», afirma el presidente de Laderas del Benacantil.
El reconocimiento no significa, sin embargo, que la asociación considere resuelto el problema. Los vecinos sostienen que las actuaciones desarrolladas hasta ahora no han permitido alcanzar el resultado que esperaban de la ZAS. En este sentido, Gangoso reclama que el esfuerzo de control se traduzca en un cumplimiento efectivo de las medidas y en una reducción de las molestias que sufren quienes viven en el entorno.
La otra parte de la reclamación afecta a las condiciones de los establecimientos y, en particular, a las medidas previstas por la normativa de contaminación acústica. Según expone Gangoso, los pubs deberían haber adaptado sus instalaciones a las exigencias establecidas, entre ellas la insonorización de los locales, la instalación de doble puerta reglamentaria, los limitadores acústicos y la presencia de personal de control en los accesos.
Es en este punto donde el presidente vecinal dirige sus principales críticas hacia Urbanismo. Afirma que la asociación ha solicitado en varias ocasiones reuniones para conocer la situación y trasladar sus demandas, pero asegura que no ha obtenido respuesta ni del concejal ni de los funcionarios del área.
Convivencia, no desaparición del ocio
La Asociación Laderas del Benacantil insiste en que su reclamación no pretende acabar con la actividad económica del Casco Antiguo. El propio Gangoso señala que entre los integrantes de la asociación hay vecinos que desarrollan actividades empresariales vinculadas a los servicios, la hostelería o el hospedaje en la zona.
Calle San Francisco de Alicante, afectada por el nuevo ZAS
La cuestión, sostiene, es establecer un equilibrio entre dos usos que conviven en el mismo espacio: la actividad económica y residencial. Los vecinos defienden que el Casco Antiguo pueda mantener y desarrollar su tejido empresarial, pero sin que ello implique renunciar al derecho al descanso de quienes residen allí.
«Por todo ello, los vecinos alientan el desarrollo del tejido industrial de la zona, pero sin menoscabar el derecho al descanso de quienes residen en esa área.», señala Gangoso.
La asociación sitúa así el debate en el cumplimiento de las normas de protección acústica y en la posibilidad de compatibilizar el ocio nocturno con el descanso, la intimidad domiciliaria y la calidad de vida. Desde su perspectiva, la declaración de la ZAS supuso el reconocimiento administrativo de un problema que llevaba años siendo denunciado. Ahora consideran necesario que las medidas previstas se hagan efectivas.
Los vecinos cuestionan especialmente que, después de la declaración de la zona como ZAS, persistan situaciones que consideran incompatibles con sus objetivos. «La declaración ZAS constituyó una medida de intervención frente a un problema documentado, pero, una vez lograda, muchos de los pubs la están incumpliendo sistemáticamente. ¿Están por encima de la ley?», plantea Gangoso.
La pregunta resume la preocupación de la asociación, pero también el reto que plantea la convivencia en un espacio urbano donde confluyen residentes, establecimientos hosteleros y ocio nocturno.
Para Laderas del Benacantil, la solución no pasa por elegir entre actividad económica y vecinos, sino por conseguir que la primera se desarrolle dentro de las condiciones establecidas y que las medidas de protección acústica tengan una aplicación efectiva.
Once meses después de la entrada en vigor de la ZAS, la asociación considera que todavía queda trabajo por hacer. Gangoso reclama respuestas y soluciones ante lo que describe como una situación de «indefensión y mayor frustración» para los residentes.
La petición vecinal, en última instancia, es que el marco establecido para reducir el impacto acústico deje de ser únicamente una declaración y se traduzca en resultados perceptibles para quienes viven en el Casco Antiguo.