Vecinos del barrio Colonia Requena de Alicante junto a un comercio 'Halal'
Colonia Requena, el barrio de Alicante con más extranjeros que españoles: «Pronto no entrará ni la Policía»
La acelerada metamorfosis demográfica de este enclave desencadena un escenario crítico de inseguridad marcado por la complicidad callejera frente a la acción policial
Caminar hoy por las calles de Colonia Requena permite atestiguar una realidad que dista enormemente de la estampa tradicional de Alicante. En este distrito de la Zona Norte, la transformación social ha tomado una velocidad de vértigo hasta alterar por completo la cotidianidad de sus manzanas.
Un paseo por el barrio revela el alcance de una crisis de convivencia soterrada, pero visible a simple vista: en las ventanillas de los turismos estacionados es habitual encontrar carteles escritos en árabe en los que los propios dueños advierten de que no custodian ningún objeto de valor en el interior. Es el mecanismo de autoprotección desesperado de unos vecinos que intentan esquivar el saqueo nocturno de sus vehículos en un entorno donde el delito se ha vuelto rutinario.
La degradación del orden público en este punto de la capital alicantina ha rebasado los márgenes ordinarios del control ciudadano. Fuentes policiales relatan a El Debate una advertencia sombría sobre el futuro inmediato de estas calles, alertando de que están a un paso de consolidarse como un territorio 'no go', hasta el punto de que, aseguran de forma tajante, «pronto no entrará ni la policía».
Vehículo de la Policía Local de Alicante patrullando por Colonia Requena
Este concepto, forjado en el ámbito de la seguridad internacional, designa a aquellos enclaves urbanos donde el Estado pierde de facto la efectividad de sus instituciones; espacios en los que el imperio de la ley deja de regir con normalidad y los agentes no pueden adentrarse para patrullar sin arriesgarse a ser emboscados o sin requerir el despliegue extraordinario de unidades antidisturbios.
El trabajo cotidiano de las Fuerzas de Seguridad tropieza de manera reiterada contra un entramado urbano y social que entorpece cualquier intervención. Según exponen las mismas fuentes policiales, el patrón de actuación de los delincuentes se beneficia de la connivencia directa del entorno.
Portal de Colonia Requena
Las puertas de los portales de las viviendas se mantienen abiertas de forma deliberada a lo largo del día. Cuando una patrulla persigue a un sospechoso en caliente, la reacción de parte del vecindario es inmediata: lejos de permanecer al margen, colaboran activamente con los fugitivos facilitándoles el paso al bloque y abriéndoles rápidamente las puertas de los pisos para guarecerlos antes de que los agentes puedan determinar en qué inmueble concreto se han atrincherado.
Una brecha demográfica que no cesa
Esta atmósfera de impunidad ha propiciado una preocupante escalada delictiva durante los últimos años, con robos frecuentes y episodios de extrema gravedad que han incluido secuestros y asesinatos. Todo este escenario de tensión se asienta sobre la mayor transformación demográfica registrada en la ciudad.
Cartel en un vehículo visto en la zona norte de Alicante
En Colonia Requena, donde la población de origen magrebí representa hoy la inmensa mayoría, la proporción de residentes extranjeros no ha dejado de crecer. Si en el año 2020 el barrio marcó un hito al convertirse en el primero de Alicante donde los nacidos fuera de España superaban a los nacionales con un 50,7 %, la brecha no ha hecho sino ensancharse.
Los datos oficiales del Padrón Municipal a 1 de enero de 2025 sitúan el peso de la población extranjera en el 56,4 %, contabilizando 1.642 habitantes foráneos frente a 1.268 de origen español, sobre un total de 2.910 empadronados.
Inyección millonaria frente a la degradación
Frente a este escenario de fractura social y paulatina marginalidad, la Administración local fía parte de la recuperación del entorno a una fuerte inversión pública respaldada por Europa. El Ayuntamiento de Alicante ha aprobado la ampliación de su Plan de Actuación Integrada (PAI) 'Alicante 2029' para abarcar, precisamente, los puntos críticos de Colonia Requena y Juan XXIII.
A través de este programa estratégico, que concurrirá a la nueva Estrategia de Desarrollo Integrado Local (EDIL) para captar un 60 % de financiación comunitaria Feder, el Consistorio aspira a movilizar cerca de 20 millones de euros repartidos en una decena de intervenciones.
Entre los proyectos bandera destaca la renovación integral del polideportivo de Colonia Requena -una reivindicación histórica del tejido asociativo del barrio que abanderó con insistencia su fallecido líder vecinal, Antonio Colomina- y la modernización de las pistas deportivas situadas tras el centro social de Juan XXIII.
Esta maniobra institucional pretende actuar como un cortafuegos urbanístico y social. De hecho, el 80 % de las actuaciones contempladas en este plan de regeneración se concentrarán de forma exclusiva en la Zona Norte.
Las autoridades municipales confían en que la dotación de nuevas infraestructuras deportivas, sumada a otros ejes del PAI como la adecuación de centros formativos, la creación de espacios verdes, la mejora de la accesibilidad y el impulso de la digitalización comunitaria, sirvan de palanca para revitalizar un distrito en la cuerda floja.
Un intento de coser la brecha ciudadana priorizando el desarrollo sostenible y la inclusión antes de que la desconexión de estos barrios sea irreversible.
El efecto contagio en la Zona Norte
El caso de Colonia Requena no constituye un hecho aislado, sino la punta de lanza de un proceso de reconfiguración social que se expande por toda la Zona Norte de la capital. El cercano barrio de Virgen del Remedio alcanza ya un 45 % de población extranjera -8.656 de sus 19.247 vecinos-, lo que supone un notable incremento respecto al 37,2 % registrado por el Informe Social municipal hace apenas tres años.
Cartel del centro social Gastón Castelló redactado en español y árabe
Esta marea demográfica se replica en áreas contiguas como Sidi Ifni-Nou Alacant (39,9 %), Cuatrocientas Viviendas (38 %) y Juan XXIII (33,3 %), configurando una franja urbana donde la composición tradicional ha sido progresivamente reemplazada.
Reemplazo en el casco urbano
Esta dinámica ha permeado asimismo hacia distritos del centro de la ciudad que históricamente no estaban vinculados a esta inercia migratoria. Carolinas Bajas roza ya el 40 % de vecinos extranjeros (4.608 de sus 11.539 residentes), mientras que el Pla del Bon Repós registra un 36,9 % y Carolinas Altas se sitúa en el 33,1 %.
El propio Informe Social de 2025 confirma que el parque inmobiliario que queda libre en estas áreas céntricas está siendo absorbido mayoritariamente por población recién llegada. La tendencia se observa también en el corazón de la urbe: San Antón alcanza el 38,2 % de extranjeros y el Casco Antiguo-Santa Cruz un 37,4 %, si bien en este último enclave el Consistorio vincula la sangría de vecinos autóctonos a la fuerte presión del turismo, la proliferación de viviendas vacacionales y las propias barreras físicas del entramado urbano.
Éxodo hacia las periferias
En el cómputo global de Alicante, prácticamente uno de cada cuatro empadronados (el 24 %) es ya de origen extranjero, alcanzando la cifra de 90.114 personas tras experimentar un crecimiento interanual del 9,09 % y un acumulado del 44,9 % en un lustro. Dentro de este volumen, la población procedente de Europa representa el 42,7 %, la de América el 31,4 %, la de África el 20,6 % y la de Asia-Oceanía el 5,3 %.
Pareja magrebí paseando en la zona norte de Alicante
El Ayuntamiento asume que no se trata de un pico puntual, sino de una transformación estructural definitiva. Ante este trasvase, la población de nacionalidad española exhibe una clara preferencia por abandonar los barrios tradicionales y desplazarse hacia la periferia o sectores de reciente desarrollo, como la Playa de San Juan, Juan Pablo II o las partidas rurales.
El resultado es un mapa sociológico profundamente polarizado, dividiendo la capital entre distritos con una hegemonía foránea superior a la mitad de su padrón y zonas residenciales como Rabasa, Divina Pastora o La Torreta, donde la presencia extranjera apenas roza el 5 %.