Diseño realizado con imágenes de archivo de Diana Morant y Joan Baldoví
El 29N desnuda las vergüenzas de la izquierda: Morant fue candidata 'trampa' y Compromís ahora quiere ser «100 % valenciano»
El adelanto de las elecciones generales al próximo 29 de noviembre decretado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha confirmado varias certezas que ya se sabían por amplios sectores de la población, pero que, de puertas hacia dentro del Palacio de La Moncloa y de las de los socios del Ejecutivo se negaban con una rotundidad pasmosa.
En términos nacionales, lo más evidente era que el líder socialista no contaba con una mayoría estable en el Congreso de los Diputados. El eufemísticamente llamado «bloque progresista» se ha descosido y toca votar. Era cuestión de tiempo.
Pero en clave valenciana, hay dos aspectos que también merecen la pena ser resaltados, dado que afectan directamente a los líderes de las dos principales fuerzas de izquierdas de la región, Diana Morant por parte del PSPV-PSOE y Joan Baldoví por la de Compromís. A ambos se les ha caído de manera definitiva el relato coincidiendo con la convocatoria del 29N.
La «prioridad» de Morant
Respecto a la socialista, ella misma reconoció antes de sus largas vacaciones de verano que su «prioridad» es ser presidenta de la Generalitat Valenciana. Y lo dijo, sorpresivamente, desde el mismo Palacio de La Moncloa tras un Consejo de Ministros del que forma parte como titular de Ciencia, Innovación y Universidades. Los pájaros disparando a las escopetas.
Pero, si todavía quedasen dudas sobre los verdaderos intereses de la gandiense, basta echar un rápido vistazo a su agenda oficial para que queden despejadas. Rápido porque muchos días no aparece junto a sus colegas con actos programados, pero también porque no pocas ocasiones en las que sí está es para acudir a Castellón, Valencia o Alicante para eventos que nada tienen que ver con sus responsabilidades como cargo público del Reino de España.
Estas circunstancias descritas ya serían suficientes como para barruntar sin demasiado riesgo a equivocarse que su candidatura como número uno del PSOE por la provincia de Valencia al Congreso de los Diputados en julio de 2023 no era sino una 'trampa' para seguir utilizando el altavoz monclovita en beneficio de su propia campaña, un trampantojo en forma de papeleta para tratar de llegar al Palau en 2027.
La propia Morant se ha autodescartado para ese puesto el 29 de noviembre, por lo que, tomando sus palabras como referencia, ya no se sentiría «útil» en un hipotético nuevo Ejecutivo liderado presidido por Sánchez. El «no sé qué de enero» ha reconocido que dejará el Ministerio, pero durante este 2026 ha dejado huérfanas y sin pisar con agenda oficial 44 de las 50 provincias y dos ciudades autónomas de España.
A la izquierda del PSOE el adelanto electoral también ha provocado caída de caretas. Con el vaporoso Frente Amplio viendo y discutiendo si se configura y en qué términos, Compromís, bajo la batuta de Baldoví, apuesta por presentarse fuera de esa eventual sopa de siglas para así, asegura, ir con una marca «100 % valenciana».
Dejando a un lado la concepción de valencianía del nacionalista y los suyos por su sumisión al independentismo catalán, cabe recordar que su formación no acudió a las generales de 2023 en solitario, sino bajo la denominación Compromís-Sumar, un apéndice al que se aferró con fruición porque en esos momentos el entonces recién fundado partido de Yolanda Díaz tenía buenas expectativas electorales, como así termino sucediendo.
Baldoví y su traje de valencianista
Sin embargo, algo más de tres años después el paisaje es bien distinto y, de hecho, Sumar no será tal el 29N. Ya no es que ese sol ya no calienta como antaño ni que ya no sea un buen árbol al que arrimarse, sino que, además, la cercanía de los comicios municipales y autonómicos de mayo obliga a Baldoví a ponerse el traje de valencianista de pro.
En 2023 las regionales fueron justo antes de las generales, también anticipadas, mientras que en 2026 es justamente al revés. Ahí radica el giro de guion discursivo de Compromís, con Baldoví a la cabeza. Sabe a la perfección que tiene muy difícil poder instalarse en el Palau de la Generalitat sea como presidente o como número dos de Morant.
En consecuencia, al socaire de un presunto 100 % de valencianía pretende que la opinión pública olvide que ese sentimiento no existió en las últimas elecciones de ámbito nacional. Lo que importaba, tal como dijeron en su día, era que no llegasen al gobierno el Partido Popular y Vox.