Imagen de la acampada en la plaza del Ayuntamiento de Valencia
La acampada de Valencia se resiste a desmontar pese a las alertas por la dana
Los manifestantes rechazan evacuar la Plaza del Ayuntamiento a pesar de las advertencias del Consistorio sobre los riesgos para la seguridad
La acampada por la vivienda instalada desde hace dos semanas en la Plaza del Ayuntamiento de Valencia rechaza ser desalojada a pesar del empeoramiento de las condiciones meteorológicas y de los reiterados avisos del Consistorio.
La ciudad afronta un escenario de alerta naranja por intensas precipitaciones y aviso amarillo por tormentas y fenómenos costeros, un panorama de riesgo ante el cual los ocupantes se limitan a pedir que se refuercen las tiendas. A pesar de las advertencias de las autoridades, el colectivo ha dejado claro que «no se desaloja».
A lo largo de la tarde de este sábado, los integrantes del movimiento han instado a las personas instaladas en las zonas exteriores a colocar peso sobre sus tiendas para evitar desplazamientos por el viento.
La propia organización reconoce la precariedad de la situación al sugerir que, si el temporal se intensifica, los acampados se trasladen a tiendas vacías que consideren más seguras o vuelvan a sus casas, una medida que también extienden a quienes han acampado bajo los árboles.
Asimismo, han solicitado el apoyo de voluntarios para intentar mantener libre el canalizado del agua, limpiar acequias e improvisar la elevación de las estructuras mediante palés. Para justificar la continuidad de la ocupación nocturna, la organización ha repartido chubasqueros entre los asistentes, manteniendo la consigna de no abandonar el lugar pese a admitir internamente que la seguridad debería ser lo prioritario.
Advertencia municipal
Por su parte, el Ayuntamiento de Valencia ha vuelto a intervenir a través de la Policía Local para notificar a los manifestantes el nivel de riesgo decretado para la jornada del domingo.
El Gobierno municipal ha recordado las advertencias que el concejal de Seguridad, Jesús Carbonell, ya trasladó al responsable de seguridad de la acampada sobre los peligros que entraña mantener el campamento.
El Consistorio incide en que las estructuras improvisadas suponen un peligro directo tanto para la integridad física de los propios acampados como para los viandantes en caso de desprendimientos o voladuras provocadas por las lluvias y el viento.