La secretaria del PSPV, Diana Morant, y el síndico de Compromís en las Cortes Valencianas, Joan Baldoví
El PSOE se abraza a la extrema izquierda y los independentistas para la candidatura al Senado el 29N en la Comunidad Valenciana
Los socialistas sellan un pacto con Compromís y otras formaciones para disputar al PP la mayoría en la Cámara Alta, en una alianza que se extenderá a las tres provincias valencianas
En un intento por amortiguar la hegemonía del Partido Popular en el Senado y frenar la pérdida de iniciativa política, el Partido Socialista ha vuelto a ceder espacio a las posiciones más radicales de la izquierda. A pocas horas del cierre del plazo legal para las elecciones generales del 29N, la formación de Pedro Sánchez ha cerrado un pacto para concurrir de forma conjunta a la Cámara Alta bajo la marca 'Senado de Progreso', una maniobra que diluye el perfil propio del PSOE para mimetizarse con el bloque de la izquierda alternativa.
El alcance del acuerdo en la Comunidad Valenciana resulta especialmente revelador. El PSOE ha decidido dar cobertura e integrar en una misma candidatura al Senado a Compromís, formación que de forma paralela ha constituido para el Congreso el frente Compromís-Front Valencià.
En esta amplia entente no solo se encuadran Esquerra Unida (EUPV) y Podem, sino también Esquerra Republicana del País Valencià (ERPV), la delegación territorial del partido independentista catalán de Oriol Junqueras y Gabriel Rufián. De esta forma, el PSOE encadena su estrategia institucional al ideario soberanista y a las exigencias de los socios más radicales del arco parlamentario.
Las intensas negociaciones en el bloque de la izquierda alternativa han destapado una notable fragilidad organizativa y un marcado afán por el reparto de cuotas de poder. El Consell Nacional de EUPV, que horas antes había tumbado el pacto con un rechazo rotundo del 75 % de sus miembros, acabó rectificando de madrugada para dar su beneplácito con un 66 % tras renegociar las ofertas y, fundamentalmente, la denominación del invento electoral.
Un viraje condicionado también por las bases de Podem, que respaldaron el reparto a última hora para asegurarse el primer puesto por Alicante en la lista al Congreso.
Un peaje de puestos y cesiones
Para encajar a sus nuevos socios en las listas conjuntas al Senado, el PSOE no ha dudado en sacrificar a sus propios cuadros dirigentes. Los socialistas reservarán el puesto número dos de las candidaturas de las tres provincias valencianas a la amalgama de fuerzas que gravitan a su izquierda.
En Alicante, el hueco será ocupado por Més -la corriente nacionalista de Compromís-, un movimiento que descuelga y condena al ostracismo al exalcalde de Denia, Vicent Grimalt, quien hasta ahora figuraba en los planes socialistas. En Valencia la posición reservada irá para Iniciativa y en Castellón recaerá sobre Esquerra Unida.
La ruptura de la tradición socialista
La decisión de abrazar una candidatura de concentración con el nacionalismo y la extrema izquierda supone romper de forma drástica con la trayectoria histórica del socialismo alicantino.
Salvo precedentes muy aislados y coyunturales como los de 1977 o el pacto con IU en el año 2000 -que no impidió una rotunda mayoría del PP-, el PSOE había competido con siglas y proyecto propio.
La maniobra evidencia la urgencia de la cúpula socialista por blindar el Senado frente a las comisiones de investigación y al desgaste institucional, recurriendo a consignas polarizadoras ante la incipiente pérdida de terreno electoral.