La estampa en los municipios afectados es desalentadora. En Pego, vecinos encaramados a los tejados de sus viviendas aguardan el rescate aéreo en la zona de la marjal. Por su parte, la alcaldesa de Piles, Cristina Fornet, ha advertido de que hay ciudadanos «con el agua al cuello», mientras que en Oliva se ha procedido al desalojo preventivo de cerca de 2.000 personas alojadas en siete campings del término municipal ante el avance incesante de las aguas.