Imagen del grupo de concejales que aplaudieron a Pedro Sánchez en su llegada a Oliva.
El PSOE convierte la dana Adam en un teatro de precampaña: varios concejales acudieron para aplaudir a Sánchez en Oliva
La seguridad de Moncloa respetó el hueco a los ediles socialistas junto a los efectivos de emergencias y los periodistas acreditados durante la llegada del presidente
«¿Quiénes son? Ustedes no pueden estar aquí», comenta un miembro de la seguridad que acompaña al presidente Pedro Sánchez. «Somos del partido», contestó una mujer. «¿De qué partido?», replicó el agente. (Risas) «¿Cómo que de qué partido», repregunta la señora. Silencio. La llegada encapsulada de Pedro Sánchez a Oliva se convirtió en acto final de la obra de teatro en el que el PSOE ha convertido la dana Adam: reclutaron a un grupo de concejales para tapar los insultos de un pequeño grupo de jóvenes contra el presidente del Gobierno.
En la sede de la Policía Local de Oliva se estableció el Puesto de Mando Avanzado desde el que se coordinaban las tareas de rescate y auxilios por la dana Adam. El equipo de seguridad de Moncloa casi 24 horas que el propio Sánchez. Según relatan varios efectivos presentes en Oliva, ya el día previo a la llegada del presidente se advirtieron a miembros del equipo de Sánchez controlando y preparando el desembarco de Moncloa. Todo debía estar cuidadosamente medido para que la visita fue más estética que efectiva.
Sánchez estuvo en Oliva 80 minutos y contó con un equipo propios de fans. El partido reclutó a un grupo de concejales de varios municipios afectados por la dana. Allí había gente de Oliva, Piles y, especialmente, de Gandía. Su único propósito, ver la llegada de Sánchez y coordinar un aplauso si se escuchaba alguna crítica.
El momento más surrealista se dio pocos minutos antes de que el helicóptero de Sánchez llegara a Oliva. Un miembro del equipo de seguridad del presidente vigilaba a las personas que estaban aguardando ante la sede policial. Allí se daban cita un nutrido grupo de periodistas, junto con personal de efectivos de emergencias, tanto bomberos como Policía Nacional, Guardia Civil y grupos de rescate. Entre unos y otros, un grupo sin distintivos oficiales ni acreditaciones de prensa. El agente mantuvo una conversación un tanto surrealista con una de las personas sin identificación.
"¿Quiénes son? Ustedes no pueden estar aquí», comenta un miembro de la seguridad que acompaña al presidente Pedro Sánchez. «Somos del partido», contestó una mujer. «¿De qué partido?», replicó el agente. (Risas) «¿Cómo que de qué partido», repregunta la señora. Silencio.
El agente prosiguió con sus labores sin, obviamente proceder al desalojo ante tal justificación. «Somos del partido».
El sainete tuvo su momento álgido cuando un reducido grupo de jóvenes, ubicados tras la valla de seguridad a varias decenas de metros de donde estaba la comitiva oficial, comenzaron a insultar y clamar contra el presidente Sánchez. La respuesta del grupo de concejales: una ovación desmedida con la que tapar los improperios. Es más, los aplausos surgieron cuando el presidente se adentraba en la sede policial y continuaron durante unos segundos más.
80 minutos después, Sánchez, tal como vino, se fue de Oliva sin pisar el barro ni acercarse, al menos, a los concejales aplaudidores para agradecer los servicios prestados desde «el partido».
Pero éste es sólo un ejemplo más de cómo ha actuado el PSOE de forma muy partidista con la riada entre el litoral sur de Valencia y litoral norte de Alicante. Sin ir más lejos, Diana Morant llegó al recibimiento de Sánchez andando, para poder encontrarse con los vecinos de una zona que conoce a las mil maravillas. La actual ministra de Cultura saludó a todos los concejales socialistas, e incluso tuvo un sentido encuentro con una edil que había perdido a un familiar recientemente. Abrazos, besos y conversaciones.
Otros actos destacados de esta obra de teatro han sido el viaje exprés de Pilar Bernabé para irse a un mitin de Pedro Sánchez en Madrid, a sabiendas de que Emergencias convocaba varias reuniones ante la peligrosidad de la dana Adam. Si bien es cierto que la ya exdelegada del Gobierno no tiene obligación de acceder a estos encuentros previos, la ya candidata al Congreso sí estuvo en las reuniones previas y causó baja, justamente, en los dos que implicaban su presencia en el mitin de Pedro Sánchez en Madrid.
La «emergencia climática», término utilizado por el propio presidente, afecta a un territorio indistintamente del color político del partido que gobierna en el municipio, provincia o región. Eso es algo obvio, pero el PSOE ha empezado la precampaña a sabe de una catástrofe natural con la que movilizar, al menos, internamente a sus cargos públicos. Otra cosa es ver cómo trasladará ese ímpetu a la campaña y si el pueblo afeará el tejemaneje de una dana con fines electoralistas.