Imagen de los restos hallados en la necrópolis de El Collado, Oliva

Imagen de los restos hallados en la necrópolis de El Collado, OlivaEl Debate

El cementerio más antiguo de la Península Ibérica tiene casi 10.000 años y está en Valencia

La necrópolis mesolítica de El Collado conserva los restos de 15 personas y cambió lo que se sabía sobre los primeros espacios funerarios de la prehistoria peninsular

Resulta curioso pensar que, bajo el paisaje actual de la costa valenciana, se esconde una historia que comenzó hace casi diez milenios. Mucho antes de que existieran las ciudades y la agricultura, un grupo de seres humanos ya enterraba a sus muertos en un lugar que hoy pertenece al término municipal de Oliva. Precisamente, esta localidad valenciana acaba de vivir uno de los episodios más duros de su historia reciente tras el paso de la dana Adam, que ha dejado calles y viviendas inundadas, vecinos desalojados y dos fallecidos.

En esta localidad, marcada por las consecuencias de las inundaciones, se encuentra también este tesoro arqueológico de valor excepcional. Se trata de El Collado, considerado el cementerio más antiguo conocido de la Península Ibérica, cuyos enterramientos tienen entre 9.500 y 8.500 años de antigüedad y corresponden a comunidades que vivían principalmente de la caza, la pesca y la recolección.

Aunque no dejaron inscripciones ni grandes monumentos funerarios, los restos encontrados han permitido reconstruir parte de sus costumbres y conocer cómo se relacionaban con sus muertos.

El yacimiento fue excavado sistemáticamente en 1987 y 1988, bajo la dirección del arqueólogo José Aparicio Pérez. Los trabajos permitieron documentar 14 enterramientos que contenían restos de 15 personas. Sin embargo, su importancia no quedó plenamente establecida hasta décadas después, cuando nuevas investigaciones revisaron la antigüedad de las sepulturas.

La clave llegó en 2015, con la publicación de un estudio en la revista científica PLOS ONE. Los investigadores analizaron mediante radiocarbono muestras de huesos humanos de diez individuos, una técnica que permitió datar directamente los restos y precisar cuándo se habían producido los enterramientos. Los resultados situaron los más antiguos hace aproximadamente 9.500 años y los más recientes hace unos 8.500.

Estas fechas modificaron la clasificación inicial del yacimiento, que se asociaba al Mesolítico tardío. Las nuevas dataciones demostraron que algunos enterramientos correspondían al Mesolítico temprano y situaron a El Collado por delante de otros cementerios mesolíticos conocidos de la península, incluidos los de los estuarios portugueses del Tajo y el Sado.

Imagen de los restos hallados en la necrópolis de El Collado, Oliva

Imagen de los restos hallados en la necrópolis de El Collado, OlivaEl Debate

Los restos pertenecen a personas de distintas edades, entre ellas adultos de ambos sexos, adolescentes y un recién nacido. Esta diversidad ofrece una pequeña ventana a la comunidad que utilizó el lugar, aunque no permite determinar con exactitud cuántas personas formaban parte de ella ni cómo se organizaba socialmente.

La posición de los cuerpos también ha aportado información relevante. Al menos nueve individuos fueron enterrados con brazos y piernas flexionados, en posturas recogidas. Los especialistas plantean que algunos pudieron haber sido envueltos en algún tipo de sudario o sujetos mediante ataduras, aunque no se han conservado materiales que permitan confirmar estas hipótesis.

La distribución de las tumbas constituye otra pista importante. Los enterramientos más antiguos aparecen en el sector sur del yacimiento y los más recientes hacia el norte. Además, las sepulturas apenas se superponen, lo que sugiere que quienes utilizaban el cementerio conocían la ubicación de los enterramientos anteriores y procuraban respetarlos. Es posible que existieran señales en la superficie para identificarlos, aunque se desconoce cómo eran.

El Collado se encuentra en un entorno arqueológico relacionado con un conchero, una acumulación de restos de moluscos que refleja el aprovechamiento de los recursos marinos. Estas comunidades dependían de los alimentos disponibles en su entorno y mantenían vínculos con determinados espacios del territorio. El uso del mismo lugar funerario durante un periodo prolongado apunta a que tenía un significado especial para distintas generaciones.

Los investigadores estiman que el cementerio se utilizó de forma intermitente durante aproximadamente un milenio. Esto no significa que una misma comunidad permaneciera allí durante todo ese tiempo, sino que diferentes generaciones regresaron al lugar para enterrar a sus muertos. Las razones de esta continuidad siguen siendo desconocidas, al igual que las creencias que acompañaban a los enterramientos.

El descubrimiento también ha contribuido a ampliar el conocimiento sobre las primeras prácticas funerarias del suroeste europeo. Antes de las nuevas dataciones, los cementerios mesolíticos de Portugal ocupaban un lugar destacado en las investigaciones sobre este periodo. El Collado demostró que la costa mediterránea peninsular también albergaba una necrópolis de gran antigüedad.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas