Imagen de archivo de los efectos de la dana del 29 de octubre de 2024 en la pedanía de La Torre de Valencia.
Las nuevas danas de Valencia: Es-Alerts, 700 litros e inundaciones
Las gota fría han derivado en episodios extraordinariamente fuertes
Recordaban en Oliva tras la dana Adam que hacía 38 años ya sufrieron los efectos de una devastadora gota fría. Durante aquel episodio se registró el que sigue siendo el dato más alto de lluvia en 24 horas: 817 l/m². Aunque la Comunidad Valenciana estaba acostumbrada a estos temporales, la irrupción de las danas extraordinariamente fuertes obliga tanto a un nuevo panorama meteorológico como de emergencias.
Las gota fría que descargaban con fuerza sobre el territorio mediterráneo han representado, históricamente, un riesgo casi anual entre finales de septiembre y principios de noviembre.
Cierto es que aquel noviembre de 1987 el cielo 'se rompió' sobre Oliva y que durante 36 años se han dado sucesivos temporales, pero también es cierto que en menos de dos años se han dado dos de las danas más potentes.
De los últimos años quedan grabadas en la memoria gotas frías como la de octubre de 2018, cuando cayeron más de 300 litros en varias zonas de Castellón, o la archirecordada dana de septiembre de 2019 sobre la Vega Baja, cuando Orihuela acumuló 521 litros.
Este tipo de temporales han sido habituales en la costa valenciana, pero tal vez aquel temporal alicantino, previo a la pandemia, fuera un aviso de que meteorológicamente la situación tiende a recrudecerse en estos casos.
Más avisos a la población
La dana de Valencia de 2024 tiende a acabar de cambiar todo el panorama, tanto en lo que respecta a la meteorología como en la gestión de emergencias. Es la primera, en el caso de la Comunidad Valenciana, en la que se hizo uso del Es-Alert, lo que propició una falta de quorum para hacer un uso efectivo y temprano, como se ha hecho posteriormente.
El servicio de alerta a la población ha experimentado un cambio muy notable desde aquel uso del 29 de octubre. Desde aquel entonces, cualquier aviso rojo por lluvias que emita Aemet se traduce, en pocos minutos, en un aviso a toda la telefonía móvil de la zona.
No son pocos los expertos en emergencias que coinciden en que el uso de alerta del sistema no es el que rige actualmente, pero sí permite, al menos, que la población pueda estar sobre aviso conforme se advierta de un riesgo.
Obras por hacer
Las danas extremas ahora son de 700 litros. Pasó el 29 de octubre de 2024 y ocurrió el pasado 19 de octubre en Oliva. A Pedro Sánchez le gusta hablar de un nuevo paradigma «climático», pero justamente su Ejecutivo no ha avanzado en ninguna obra de calado para adaptar, al menos, las zonas ya arrasadas por los últimos temporales.
En el caso de Valencia, el Gobierno se ha limitado a ejecutar trabajos para acondicionar los elementos arrasados más alguna obra menor. Por ahora no están licitados ninguno de los proyectos de desvío de cauces y barrancos.
Casi aún es más llamativa la situación de Oliva con su rambla de Gallinera. Compromís exigió en abril de 2025 saber por qué no se retomaba la construcción de una presa de laminación, a lo que el Gobierno confirmó que estaba en «estudio». Hasta el Ayuntamiento, en ese mismo verano, exigió finalizar el proyecto previsto porque la situación implicaba un «riesgo para la vida». Fallecieron tres personas.
A ello bien se le podría computar una falta de infraestructuras hídricas. Salieron a relucir tras la tragedia de Valencia y también en el caso de Oliva. El Gobierno de España tienen en sus despachos ministeriales diversos proyectos de presas, zonas de laminación y adecuaciones que no hubieran servido para detener el paso destructor del agua, pero sí para mitigar su impacto. Por no hablar de que la Confederación Hidrográfica del Júcar no dispone en el Poyo de los sistemas de medición y alerta que el Ejecutivo nacional si ha dispuesto, por ejemplo, en la cuenca del Ebro.
La peor parte de las tragedias es que permiten prepararse para situaciones del futuro, pero nunca para cambiar el pasado. Las nuevas danas implican un cambio en el paradigma social, abren un nuevo escenario político e implican hacer frente a situaciones imprevistas para cualquier gestión.