Las profesoras Laura García Garcés, Marta Lluesma, Raquel Carcelén, Carmen Trull y Marta Ruiz, coautoras de la investigación sobre estrés postraumático en afectados y voluntarios en la DANA de 2024 en Valencia

Las profesoras Laura García Garcés, Marta Lluesma, Raquel Carcelén, Carmen Trull y Marta Ruiz, coautoras de la investigación sobre estrés postraumático en afectados y voluntarios en la DANA de 2024 en ValenciaCEU UCH

La Universidad CEU Cardenal Herrera constata las secuelas psicológicas de la dana de 2024 en Valencia

En conjunto, el 43,13 % de los participantes en el estudio presentó síntomas compatibles con el trastorno de estrés postraumático dos meses después de la riada

Un estudio realizado sobre más de 300 personas en los meses posteriores a la dana del 29 de octubre de 2024 en Valencia muestra que más de la mitad de los directamente afectados por las inundaciones seguía sufriendo síntomas compatibles con el trastorno de estrés postraumático.

La investigación realizada por profesoras de Piscología y Enfermería de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) acaba de publicarse esta semana, coincidiendo con el segundo aniversario de las inundaciones, en la revista científica International Journal of Environmental Research and Public Health.

De los 313 participantes en el estudio, realizado por las investigadoras de la CEU UCH entre el 9 de enero de 2025 y el 13 de abril de 2025, el 43,1% presentó síntomas compatibles con el trastorno de estrés postraumático, aunque las proporciones difieren significativamente entre los grupos estudiados.

Mientras que el 53,6 % entre las víctimas directas de la dana presentaron estos síntomas, el porcentaje entre las víctimas indirectas fue del 37,7 % y del 17,6 % entre los voluntarios. Además, las víctimas directas también mostraron niveles más elevados de ansiedad, depresión y somatización en comparación con los voluntarios. La percepción de amenaza para la vida y los estresores secundarios se asociaron con un mayor malestar psicológico entre las víctimas directas.

El estudio ha sido realizado por Raquel Carcelén y Marta Ruiz Cortés, profesoras de Psicología del Departamento de Medicina de la CEU UCH, y las profesoras de Enfermería de esta Universidad Laura García Garcés, Marta Lluesma y Carmen Trull.

Para su realización, los participantes completaron tres tipos de cuestionarios validados internacionalmente para la evaluación de sus síntomas: la Escala Global de Estrés Postraumático (EGEP), el Inventario Breve de Síntomas-18 (BSI-18) y la Escala de Resiliencia de Connor-Davidson (CD-RISC). También completaron un cuestionario diseñado específicamente para este estudio, sobre características sociodemográficas, exposición a las inundaciones e historial de salud mental.

Exposición y percepción del peligro

Otro de los hallazgos más relevantes para el equipo investigador de la CEU UCH es que para la aparición de los síntomas de estrés postraumático no solo importa la exposición objetiva a la inundación, sino también la percepción subjetiva del peligro. «Sentir que la propia vida estuvo en riesgo se asoció con una mayor probabilidad de presentar síntomas de estrés postraumático y otros problemas psicológicos posteriores», destacan las autoras del estudio.

La investigación también evidencia que los problemas que aparecen después de la catástrofe pueden ser tan importantes como en el evento inicial. Las dificultades relacionadas con la recuperación tras la DANA, como las pérdidas económicas, los daños en la vivienda, los trámites administrativos, la interrupción de servicios y los cambios en las condiciones de vida, se asocian con mayores niveles de malestar psicológico.

Necesidades de intervención y apoyo institucional

El equipo investigador de la CEU UCH concluye que la carga de síntomas observada en los meses posteriores a la dana «es suficientemente elevada como para justificar cribados tempranos de salud mental, un seguimiento psicológico prolongado e intervenciones dirigidas específicamente a las personas más expuestas y a quienes continúan sufriendo consecuencias secundarias del desastre». Los resultados obtenidos en los diversos grupos de afectados analizados también refuerzan la idea de que las consecuencias psicológicas de las catástrofes no se limitan a quienes experimentan directamente el peligro: «El estudio pone de manifiesto que las víctimas indirectas también constituyen un grupo vulnerable que puede requerir seguimiento y apoyo psicológico tras un desastre», concluyen.

El estudio de la CEU UCH también ha analizado el apoyo institucional percibido tras la dana y revela que, en términos generales, las personas afectadas consideraron insuficiente el respaldo recibido por parte de las instituciones: «Los resultados muestran que quienes percibían un mayor apoyo por parte de su gobierno local presentaban niveles más bajos de ansiedad y depresión. Asimismo, una valoración más positiva del apoyo recibido del gobierno central se asoció con una menor presencia de síntomas depresivos», destacan las autoras del estudio. Estos hallazgos subrayan la importancia de la respuesta institucional no solo en la gestión de la emergencia, sino también en la protección del bienestar psicológico de la población afectada.

Los resultados de este estudio se recogen en el artículo «Psychological Symptoms Following the October 2024 DANA Floods in Valencia: A Cross-Sectional Study of Direct Victims, Indirect Victims, and Volunteers», realizado por las investigadoras Raquel Carcelén y Marta Ruiz Cortés, profesoras de Psicología del Departamento de Medicina de la CEU UCH, y las profesoras de Enfermería de esta Universidad Laura García Garcés, Marta Lluesma y Carmen Trull.

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