Imagen de los agentes de la UCO saliendo de la vivienda de José Luis Ábalos en Valencia, con Andrea de la Torre (con la cara tapada con una bufanda) en el centro.
La detención de la novia de Ábalos empaña el retorno de Sánchez a Valencia y trunca el discurso del PSOE
La corrupción es la piedra en el camino de Pedro Sánchez. Intentado cambiar el foco político de las últimas semanas, y queriendo relanzar la campaña electoral, este viernes el PSOE le ha organizado un mitin al presidente en la ciudad de Valencia. La cita parece gafada y más tras la última actuación de la OCU en la propia capital del Turia. La detención de la novia de José Luis Ábalos devuelve a la actualidad las presuntas corruptelas del Gobierno sanchista, en un momento en el que él quería hablar entrar en campaña retomando la dana y a Carlos Mazón.
Pedro Sánchez preveía este viernes una reentré de superstar a la campaña electoral, pero no va a poder ser así. El plan de situar en Valencia el primer acto importante de la precampaña tras la tragedia de Urna se ha venido al traste con la reaparición de las corruptelas del que fuera su número dos, en el Gobierno y en el PSOE, José Luis Ábalos.
La detención, por parte de la UCO, de la pareja del exministro empaña el giro de guion que iba a imprimir Sánchez este viernes ante sus incondicionales.
Con Urda, la gestión y dimisión de Óscar Puente, los cargos enchufados en Adif y la filtración de un audio, Sánchez preveía retomar el pulso de la campaña, pero obviando cualquier amenaza y pasando al ataque. En el argumentario socialista se deslizaba ya un tema fetiche que sólo se puede abordar en Valencia: la dana y Carlos Mazón.
Durante los últimos días no han sido pocos los diferentes cargos socialistas que han recuperado la figura del expresidente valenciano para comparar la gestión de la dana con la de Óscar Puente, como si hubiera una rivalidad basada en el contador de fallecidos
El ministro ha dimitido diez meses después del accidente de Adamuz y tras el nuevo suceso de Urda; la comparativa equivalente sería el cese de la consellera Salomé Pradas ni un mes después de la riada del 29 de octubre de 2024.
Es más, la cascada de polémicas a su alrededor avocan el mitin a una palabrería simple y llana que aporte la imagen de normalidad, aunque realmente no lo sea así.
La figura de Ábalos ha implosionado de nuevo, evidenciando que Valencia es una tierra ciertamente maldita para el dirigente socialista. Las encuestas no auguran una victoria del PSOE, dos de los principales cargos señalados por la nefasta gestión ministerial de Urda son valencianos (Salva Almenar y Lydia del Canto) y, para más inri, el pabellón en el que se celebra el mitin tendrá que hacer frente a una obra de 2 millones de euros después de que el PSOE, con Pilar Bernabé al mando, 'abandonara' la instalación y en 2023 presentara goteras que imposibilitaban su uso en condiciones de seguridad.
Faltaba la detención de la novia de Ábalos y un nuevo registro a poco más de cuatro kilómetros de distancia del lugar del mitin. Sánchez regresa a Valencia para toparse con el fantasma de la corrupción, evidenciando que la situación es tan dramática que a cada paso emerge el pasado a modo corruptelas que aún se investigan, sin saber en qué punto pueden acabar.
Sánchez, que quería venir a la burbuja creada por el PSOE en Valencia para retomar la campaña, se encuentra realmente con un nuevo reto: retorcer el discurso y las proclamas para intentar salir airoso del campo de minas en el que se ha convertido el mitin del polideportivo de las goteras.