Imagen tomada este viernes de Pedro Sánchez y Diana Morant en Valencia

Imagen tomada este viernes de Pedro Sánchez y Diana Morant en ValenciaEuropa Press

Morant hunde la campaña de Sánchez con sus gritos en Valencia frente a un PP y Vox reforzados en las encuestas electorales

La intervención histriónica de la ministra y líder del PSPV-PSOE se ha vuelto viral en un momento en el que Moncloa y Ferraz buscaban reactivar la precampaña con el foco puesto en el presidente del Gobierno y pasar la página de Puente

Los padres suelen inculcarles a sus hijos el valor de que el hecho de gritar no les da la razón. Esa enseñanza tiende a producirse en los primeros años de edad, aunque no por ello se tiene que dar por asegurado dicho aprendizaje. El pasado viernes era una fecha clave para el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el PSOE y, por ende, para sus expectativas electorales de cara a las generales del próximo 29 de noviembre. Era la reanudación de la precampaña tras el trágico accidente ferroviario en Urda.

Los socialistas tenían que poner toda la carne en el asador. La pusieron. En forma de autobuses, no es menos cierto. La cosa iba moderadamente bien hasta que la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, de 46 años, se subió al atril. Su intervención se ha hecho viral, tanto por el fondo como por las formas nada discretas.

A grito pelado no lo dudó: «Gracias Óscar por la dignidad que has demostrado en política en los momentos en los que hace falta dignidad, en los que hace falta empatizar con el dolor, en los momentos en los que nos tenemos que hacer cargo del dolor de la gente. Claro que sí», chilló en relación a un ya dimitido Óscar Puente al que no quiso dedicarle ni un simple tuit de apoyo desde la catástrofe hasta su salida del Ejecutivo. Obras son amores y no buenas razones, que dice el refranero español.

Casi 48 horas después de esa explosión de entusiasmo hacia el vallisoletano la verdad es que poco o nada se ha hablado de la reaparición de Sánchez y, por el contrario, mucho de la capacidad gutural de Morant. Tiene mérito que esté en el candelero de todos los medios de comunicación alguien que el propio CIS de Tezanos asegura que dos tercios de los ciudadanos no saben quién es.

Moncloa y Ferraz

Por ello mismo, ni en el Palacio de La Moncloa ni en la sede socialista de Ferraz deben de estar especialmente contentos. El foco, que era su líder, ha quedado en nada mientras que lo que no tendría que haber pasado de anécdota se ha convertido en categoría. Simple y llanamente, Morant ha hundido la estrategia de campaña de Sánchez y de su propio partido. Cuando la hoja de ruta pasaba por pasar página cuanto antes y que Puente no llegase ni a ser 'ese señor del que usted me habla', la ministra lo ha ensalzado y lo ha devuelto a la palestra. Otro mérito de quien aspira a ser presidenta de la Generalitat Valenciana.

Y lo ha hecho, además, de una manera que, en términos de comunicación política, en nada le beneficia. No son pocos los que aseguran que cuando un político teatraliza, imposta e, incluso como en este caso, lleva hasta el histrionismo una idea, todo ello es la prueba más evidente de que lo que está hablando no se lo cree.

Tampoco es que al propio Sánchez le hiciera demasiada gracia el espectáculo sonoro de Morant. Sus gestos le delatan. Se levantó casi a remolque de su silla y aplaudió prácticamente por obligación. Nada que ver con el fervor de Rebeca Torró, Pilar Bernabé y Arcadi España. Pocos segundos pero eternos para el líder de los socialistas, cuyo rostro no era el de alguien contento y motivado y que hasta miraba hacia abajo buscando la forma de volver a sentarse.

Flaco favor el de Morant a su jefe de filas, ya que si las encuestas tras el accidente de Urda confirmaban una aún más amplia mayoría absoluta del Partido Popular y Vox, su 'opera prima' en el polideportivo de El Cabañal-Cañameral le deja en un todavía peor lugar, ya que el bloque de centro-derecha estaría en clara disposición de conseguir no ya la cifra mágica de 176 diputados en el Congreso, sino que podría alcanzar los dos tercios con 210 parlamentarios.

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