Imagen panorámica de Ludiente, en el interior de Castellón, donde se encuentra la aldeaTurismo Comunidad Valencia

La aldea diminuta que casi nadie conoce de Castellón: conquista a senderistas y curiosos

Este enclave en el interior de la provincia pertenece al municipio de Ludiente, que apenas supera los 150 habitantes

Más allá de las calas luminosas y los pueblos costeros que han dado fama a la Comunidad Valenciana, el interior esconde rincones silenciosos donde el tiempo parece avanzar a un ritmo distinto. La provincia de Castellón, en particular, guarda numerosas aldeas dispersas entre montes y barrancos, lugares que apenas aparecen en los mapas y que conservan la esencia de la vida rural. Uno de esos tesoros casi secretos es La Benachera, un pequeño núcleo que sobrevive en el término de Ludiente, en pleno corazón del Alto Mijares.

Quien se cruce con el cartel que anuncia su existencia quizá imagine una carretera secundaria convencional. La señal indica seis kilómetros de distancia y parece prometer un acceso sencillo. Nada más lejos de la realidad. El camino que lleva hasta la aldea es una pista forestal de tierra, estrecha y empinada, con curvas que obligan a avanzar con precaución. Esa dificultad, lejos de restarle atractivo, refuerza la sensación de estar entrando en un lugar preservado del paso del tiempo. Muchos vecinos de la propia provincia desconocen incluso que existe.

Benachera, que también aparece mencionada en guías de senderismo con el nombre de Masía de Benachera, no es más que un conjunto reducido de casas habitadas por una decena de personas. Se levanta a casi 900 metros de altitud, rodeada de pinares, bancales en desuso y lomas que capturan la luz del Alto Mijares. Desde sus alrededores se divisan panorámicas que alcanzan incluso al imponente Peñagolosa, y por sus pistas pasan rutas que conectan con pequeños núcleos cercanos como Giraba de Arriba y Giraba de Abajo.

A pesar de su reducido tamaño, la aldea mantiene la estructura y los elementos propios de las masías del interior castellonense. No es un lugar abandonado, ya que algunas casas continúan habitadas y todavía se reconocen espacios que fueron esenciales en la vida cotidiana, como zonas de fuentes, un pequeño campo de fútbol y áreas abiertas donde los vecinos se reunían antaño. Los senderistas describen la llegada como una mezcla de aventura y descubrimiento, un viaje a un modo de vida que apenas sobrevive en rincones tan aislados como este.

Ese aislamiento explica que siga siendo una gran desconocida incluso para los castellonenses. Sin embargo, la difusión de fotografías y rutas en redes sociales ha despertado la curiosidad de nuevos visitantes, que se acercan atraídos por su autenticidad y su aire de refugio natural. Benachera es un ejemplo perfecto del patrimonio rural que resiste en el Alto Mijares: pequeño, aislado y profundamente ligado al paisaje que lo rodea.

Ruta por la Masia Benachera, Ludiente, CastellónWikiloc

El municipio al que pertenece, Ludiente, tampoco es un gran núcleo urbano. Con poco más de 150 habitantes, es un destino tranquilo para quienes buscan adentrarse en el interior castellonense y disfrutar del turismo rural y el senderismo. Su historia se remonta a los siglos XIV y XV, cuando ya aparecía documentado como un lugar cristiano bajo la influencia del Ducado de Villahermosa. No sufrió grandes cambios tras la expulsión de los moriscos y mantuvo cierta estabilidad demográfica durante los siglos siguientes, creciendo más tarde gracias a la expansión del cultivo de cereal en las masías dispersas por su término.

El casco urbano conserva edificios de interés que hablan de su pasado. En la parte alta se alza la Iglesia Fortificada, un templo del siglo XVI que adquirió un papel destacado durante las Guerras Carlistas y que hoy es de propiedad privada. También destacan la Iglesia Parroquial de la Natividad de Nuestra Señora, la Ermita de la Virgen del Pilar y el antiguo lavadero público, un rincón con un encanto especial.

El río Villahermosa añade un atractivo natural decisivo: su curso dibuja pozas y remansos de aguas claras que funcionan como zonas de baño en verano. El Pozo Grande, el más cercano al pueblo, es solo uno de los muchos parajes fluviales que se encuentran en los alrededores, junto a otros enclaves como La Presa, La Sardina o La Mula.

Ludiente reúne, además, varias pedanías diseminadas entre montes y barrancos, como Giraba de Arriba, Giraba de Abajo y la propia Benachera. Estas aldeas, habitadas por muy pocos vecinos, conservan restos históricos como la torre vigía de Giraba, del siglo XIII, y permiten a los caminantes adentrarse en un territorio donde la naturaleza y la historia se entrelazan con absoluta armonía.

Benachera, escondida entre montes silenciosos y un acceso que intimida a los no iniciados, es de esos lugares que parecen destinados a quienes buscan algo distinto: autenticidad, calma y la sensación de descubrir un pedazo de la provincia que aún permanece intacto. Una aldea diminuta que, sin quererlo, se ha convertido en uno de los secretos mejor guardados del interior de Castellón.