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Fuerzas Armadas Defensa da luz verde a tres nuevos sistemas antidrones para los buques de la Armada
El Consejo de Ministros ha dado luz verde a la celebración de un acuerdo marco destinado al suministro de tres sistemas de defensa para buques de la Armada, en una medida orientada a reforzar la protección frente a amenazas emergentes como drones y sistemas lanzacohetes. El Gobierno no ha anunciando todavía cuáles son estos sistemas en concreto ni qué empresas los desarrollarán.
La inversión prevista asciende a 29,6 millones de euros y contempla un periodo de ejecución de seis años desde la formalización del contrato. Con esta iniciativa, el Ministerio de Defensa busca mejorar la capacidad de autoprotección de las unidades navales en escenarios cada vez más complejos y tecnológicamente exigentes.
Agrupación naval española
Los sistemas incluidos en el acuerdo están diseñados para detectar, prevenir y neutralizar ataques tanto en el ámbito aéreo como en superficie. En concreto, permitirán hacer frente a vehículos aéreos no tripulados —una de las principales amenazas en los conflictos actuales— así como a sistemas de lanzamiento de cohetes, cuya proliferación ha aumentado en distintos teatros de operaciones.
Este refuerzo se enmarca en la adaptación de las Fuerzas Armadas a un entorno operativo marcado por el uso intensivo de tecnologías no convencionales. En los últimos años, el empleo de drones en conflictos como el de Ucrania o en escenarios de Oriente Próximo ha evidenciado la necesidad de contar con sistemas específicos de defensa de punto para garantizar la seguridad de buques y dotaciones.
La Armada Española, como parte de sus misiones permanentes de presencia, vigilancia y disuasión, opera habitualmente en áreas sensibles donde estas amenazas son cada vez más frecuentes. La incorporación de estos sistemas permitirá aumentar la supervivencia de los buques y mejorar su capacidad de respuesta ante ataques asimétricos.
Además, el formato de acuerdo marco facilitará la adquisición escalonada de los sistemas, así como su posible actualización tecnológica a lo largo del tiempo, adaptándose a la evolución de las amenazas.