Defensa, el nuevo campo de batalla de las finanzas, un coloquio organizado por COAJE y DLA PiperGonzalo Jiménez Tapia

La financiación, el verdadero campo de batalla de la defensa en España

Expertos de los sectores público y privado analizan en un coloquio la inclusión de la Defensa en los criterios ESG y los retos de inversión en España

«Al criterio ESG (Environmental, Social and Governance) le falta la D de Defensa, y sin la D no tienes ESG; si no, preguntadles a los ucranianos», afirmó Rafael Ocejo, socio en McKinsey, durante el coloquio Defensa: ¿El nuevo campo de batalla de las finanzas? Un acto organizado por el Consejo Atlántico Juvenil Español (COAJE) y el despacho de abogados DLA Piper. Los criterios ESG son una serie de valores ambientales, sociales y de buen gobierno que aplican las empresas y tienen en cuenta los grupos inversores para distribuir su capital. Fue uno de los temas que se abordó en el encuentro, que estuvo centrado en tres ejes principales que están redefiniendo el sector de la Defensa: el cambio de paradigma en la financiación europea y privada tras la invasión de Ucrania, el colapso de la capacidad industrial frente a una demanda sin precedentes y la necesidad de apoyar el ecosistema de pymes, que suponen el 80 % del total de empresas del sector.

Como representante de la parte institucional, Yolanda Gómez de Segura, directora de Fondos de COFIDES, explicó que «el sector defensa para nosotros ha estado siempre excluido». Sin embargo, el panorama de los últimos años ha permitido que «en 2024 lanzamos otro fondo en el que el sector defensa ya estaba incluido y pasó a ser elegible», comentó. Aunque destacó que solo diez de los fondos en Europa son de «tecnología pura de defensa», desde COFIDES están trabajando de manera activa para conseguir inversiones mucho mayores para este nicho. Durante su intervención recordó que el sector ya ocupa el 10 % de la inversión tecnológica en la Unión Europea. Para el sector privado la situación es algo diferente. David de Bedoya, socio de Nazca Capital (uno de los fondos de inversión más grandes de Europa), explicó las dificultades que encuentra el capital privado para invertir en el sector porque «uno de los riesgos inherentes a invertir en defensa es que el cliente final es siempre el mismo, no hay diversificación. Tienes lo que se llama riesgo monocliente al final de la cadena de valor». Aunque esta barrera de financiación se rompió, según De Bedoya, tras el COVID-19 y la guerra en Ucrania, «ahora tienes organismos públicos y privados que compran ese riesgo monocliente, cosa que antes no sucedía», afirmó.

La financiación, un reto para la defensa

«De aquí a 2030 hay que inyectar 250.000 millones de euros adicionales a los 30.000 millones anuales», advirtió Ocejo, socio de McKinsey & Company, sobre la inversión necesaria para mantener el compromiso de gasto de España en Defensa. Ocejo, como antiguo miembro de la Armada, reconoció la gran labor que realizan las Fuerzas Armadas en aprovechar las inversiones, pero recordó que España tiene los presupuestos prorrogados, lo que dificulta la inversión. Recordó que la Ley de Contratos del Estado «fija muy rigurosamente la forma en la que se puede gastar, y resta agilidad al sector». A todo ello se suma un factor clave para comprender cómo funciona la financiación de proyectos de defensa. El Gobierno elevará la inversión en 2.300 millones en 2025, una partida que, aunque pueda parecer positiva, puede provocar que «la Administración no sea capaz de gastar o contratar a la velocidad que debería». Esto se debe a que la industria de defensa realiza los pedidos bajo demanda y tarda varios años en entregar el producto final a las Fuerzas Armadas, por lo que la solución es que «invertir en capacidad industrial debe ser parte de la estrategia de inversión de defensa», explicó Ocejo.

Defensa, el nuevo campo de batalla de las finanzasGonzalo Jiménez Tapia

«España te podía ofrecer muy poco», lamentó durante su intervención Miguel Ángel Gómez Arranz, fundador de Magline, una empresa puntera que «quizás sea la empresa más pequeña del mundo de aeronáutica». Arranz ofreció su visión como empresario que ha resistido a años de indiferencia en el mercado nacional. Además, puso el foco en la capacidad de industrialización del producto en el sector, porque en otros países la velocidad de producción es mucho mayor que la nacional. A pesar de las dificultades que encuentran las pymes dedicadas al sector, Arranz se preguntaba: «¿Nos habremos equivocado empezando la empresa aquí en España?», pero su respuesta fue clara: «Yo creo que no, porque esto es a muy largo recorrido, lo que queremos es ponernos a trabajar en la industria y sacarnos la espina», afirmó.