El B-2 Spirit lanza un misil AGM-158C LRASM de largo alcance al norte de las Islas Marianas.
Fuerzas Armadas Un B-2 Spirit revienta un buque por primera vez con un misil de largo alcance en Islas Marianas
Las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos han demostrado una de sus capacidades más avanzadas de guerra marítima al ejecutar un ejercicio de hundimiento con fuego real (SINKEX) en el que un bombardero furtivo B-2 Spirit lanzó un misil AGM-158C LRASM (Long Range Anti-Ship Missile) contra un buque objetivo al norte de las Islas Marianas. La prueba, desarrollada en el marco del ejercicio Valiant Shield 26, supone un importante avance en la integración de capacidades de ataque de largo alcance entre la Fuerza Aérea y la Marina estadounidenses.
El ensayo fue llevado a cabo por las Fuerzas Aéreas del Pacífico (PACAF) en coordinación con la US Navy, con el objetivo de validar la capacidad del B-2 para ejecutar misiones de ataque naval de precisión en escenarios de batalla. La incorporación del LRASM al arsenal del bombardero estratégico amplía significativamente las opciones operativas de Estados Unidos para neutralizar fuerzas navales enemigas a grandes distancias y sin necesidad de aproximarse a los sistemas de defensa del adversario.
El B-2 Spirit lanzó un misil antibuque de largo alcance al norte de las Islas Marianas
El protagonista de la prueba fue el B-2 Spirit, el único bombardero furtivo estratégico actualmente en servicio capaz de penetrar profundamente en espacio aéreo fuertemente defendido gracias a su diseño de baja observabilidad. Fabricado por Northrop Grumman, el aparato posee un alcance intercontinental y puede transportar tanto armamento convencional como nuclear. Con la integración del LRASM añade una nueva misión a su catálogo: el ataque de precisión contra grandes unidades navales.
El AGM-158C LRASM constituye uno de los misiles antibuque más sofisticados del inventario estadounidense. Derivado del misil de crucero JASSM-ER, incorpora sensores pasivos, inteligencia artificial y sistemas avanzados de navegación que le permiten identificar y seleccionar de forma autónoma su objetivo incluso en entornos con intensa guerra electrónica o sin apoyo continuo del GPS. Su alcance supera los 370 kilómetros, aunque distintas fuentes oficiales estadounidenses apuntan a que puede ser considerablemente mayor. Además, vuela a muy baja cota para reducir las posibilidades de ser detectado por los radares enemigos.
A diferencia de los misiles antibuque tradicionales, el LRASM ha sido diseñado específicamente para operar en escenarios donde las comunicaciones y los sistemas de posicionamiento puedan estar degradados o completamente anulados. Gracias a su elevada autonomía y a sus algoritmos de identificación de objetivos, puede discriminar entre distintos buques de una formación naval y atacar el de mayor valor táctico.
Buque objetivo
El ejercicio SINKEX consistió en el lanzamiento del misil contra un buque objetivo previamente preparado para su hundimiento. Este tipo de maniobras permiten comprobar el funcionamiento del sistema de armas en condiciones reales y evaluar tanto la precisión del misil como la integración entre plataformas aéreas y fuerzas navales.
El comandante de las Fuerzas Aéreas del Pacífico, el general Kevin B. Schneider, destacó que el ejercicio refleja la adaptación de las Fuerzas Armadas estadounidenses a un entorno estratégico cada vez más exigente. Según explicó, la capacidad del B-2 para ejecutar ataques antibuque refuerza la flexibilidad operativa de Estados Unidos y contribuye a mantener la libertad de navegación y la estabilidad en la región del Indo-Pacífico.
Carga del misil LRASM, un misil antibuque diseñado para detectar y destruir buques enemigos a larga distancia
La demostración tiene además un claro componente estratégico. En los últimos años, el Pentágono ha incrementado el desarrollo de capacidades destinadas a combatir grandes flotas de superficie en escenarios de alta intensidad, especialmente en el Pacífico occidental. La posibilidad de emplear bombarderos estratégicos furtivos armados con misiles LRASM multiplica la capacidad de proyectar fuerza a miles de kilómetros de distancia y dificulta considerablemente la planificación defensiva de un potencial adversario.
El escenario elegido no es casual. Las Islas Marianas ocupan una posición clave dentro de la denominada segunda cadena de islas del Pacífico, desde donde Estados Unidos mantiene importantes infraestructuras militares capaces de apoyar operaciones de largo alcance. Desde estas bases pueden operar tanto bombarderos estratégicos como aviones cisterna y aeronaves de inteligencia, vigilancia y reconocimiento.
Mientras el bombardero furtivo B-21 Raider continúa avanzando hacia su entrada en servicio, el B-2 sigue recibiendo nuevas capacidades
El ejercicio se desarrolló dentro de Valiant Shield 26, uno de los mayores ejercicios conjuntos organizados periódicamente por el Mando Indo-Pacífico de Estados Unidos (USINDOPACOM). Estas maniobras reúnen a fuerzas de la Fuerza Aérea, la Marina, el Cuerpo de Marines, el Ejército y la Fuerza Espacial para entrenar operaciones multidominio en un entorno caracterizado por largas distancias y amenazas avanzadas.
La integración del LRASM en el B-2 también anticipa el futuro de la aviación estratégica estadounidense. Mientras el bombardero furtivo B-21 Raider continúa avanzando hacia su entrada en servicio, el B-2 sigue recibiendo nuevas capacidades para mantener su relevancia operativa durante la próxima década. La incorporación de armamento de última generación permite prolongar la utilidad de una plataforma que continúa siendo uno de los principales activos estratégicos de Estados Unidos.