F-18 y Eurofighter, los cazas de combate sometidos a pruebas en el CLAEXKindelán

Fuerzas Armadas  CLAEX, la unidad clave que prueba y mejora todos los sistemas de armas del Ejército del Aire y del Espacio

El Centro Logístico de Armamento y Experimentación garantiza que cada avión, misil, software o equipo que utilice el Ejército del Aire y del Espacio funcione con seguridad y ofrezca el máximo rendimiento

El desarrollo de la aviación militar española y de cualquier nación avanzada —así como de los sistemas de armamento asociados— no puede entenderse sin una estructura encargada de probar, experimentar e integrar las capacidades tecnológicas antes de que lleguen a las unidades operativas. Esa función recae hoy en el Ejército del Aire y del Espacio (EA) a través del Centro Logístico de Armamento y Experimentación (CLAEX), una unidad clave que combina ingeniería, experimentación en vuelo, evaluación de sistemas, integración de armamento y asesoramiento técnico al mando.

Aunque su denominación actual es relativamente reciente, la raíz de esta organización se remonta más de un siglo atrás, incluso antes de que existiera la aviación militar como tal. La misión esencial del centro es clara: transformar el «potencial operativo» de un sistema de armas en una capacidad operativa real y plenamente fiable para el combate. Es decir, garantizar que cada avión, misil, software o equipo que utilice el Ejército del Aire y del Espacio funcione con seguridad y ofrezca el máximo rendimiento. El CLAEX es, además, cabecera técnica de la mayor parte del armamento utilizado por el EA.

Su actividad abarca desde la experimentación con armamento y la integración de sistemas en aeronaves hasta la evaluación técnica de nuevos equipos, la formación especializada del personal militar o el asesoramiento científico a los mandos en programas futuros.

Una historia que comienza antes de la aviación militar

La historia de esta capacidad técnica comienza en 1910, cuando España todavía no contaba con aviación militar organizada. El 21 de septiembre de ese año un Real Decreto creó la llamada Comisión de Experiencias de Ingenieros, una estructura pionera que tenía como objetivo estudiar y experimentar con los nuevos medios aéreos.

El aeródromo se encontraba situado entre un hospital psiquiátrico y un cementerio, lo que llevaba a bromear con que aquel lugar era «ideal para los pilotos», porque el destino final podía ser uno u otro

Aquella comisión fue fundamental para introducir las primeras aeronaves en España. Entre sus tareas figuraban el estudio del material aeronáutico, la experimentación con nuevas tecnologías y la evaluación de equipos, funciones que en gran medida anticipaban las que hoy realiza el CLAEX.

Uno de los escenarios clave de aquellos primeros pasos fue la Base Aérea de Cuatro Vientos, el aeródromo histórico donde comenzaron las primeras actividades de aviación militar en el país. Allí se desarrollaron las primeras operaciones y se asentaron las bases de lo que acabaría siendo el sistema aeronáutico militar español.

El aeródromo de Cuatro Vientos en 1908, durante una visita del rey Alfonso XIII

La tradición oral de la época recogía incluso una curiosa anécdota: el aeródromo se encontraba situado entre un hospital psiquiátrico y un cementerio, lo que llevaba a bromear con que aquel lugar era «ideal para los pilotos», porque el destino final podía ser uno u otro. Más allá de la anécdota, lo cierto es que la aviación militar nacía en un contexto de enorme riesgo tecnológico, donde la experimentación era imprescindible para avanzar.

El nacimiento de la aviación militar española

En 1913 se creó el Servicio de Aerostación, encargado inicialmente de los dirigibles y de otros sistemas de observación aérea. Ese mismo año se registraron algunos de los primeros vuelos militares, que marcaron el inicio de la aviación operativa en España. Sin embargo, el desarrollo institucional de la aviación militar sufriría numerosos cambios a lo largo de las décadas siguientes, especialmente tras el paréntesis histórico que supuso la Guerra Civil.

La reorganización definitiva llegó el 7 de octubre de 1939, cuando se creó oficialmente el Ejército del Aire, que posteriormente evolucionaría hasta el actual Ejército del Aire y del Espacio. Dentro de esa nueva estructura surgió una sección dedicada a la experimentación técnica, considerada el embrión directo de las unidades que posteriormente se encargarían de evaluar y desarrollar armamento y sistemas aeronáuticos.

Del INTA a las unidades de experimentación

En sus primeros años, la experimentación aeronáutica militar estuvo muy ligada al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), organismo de investigación encargado de desarrollar capacidades científicas y tecnológicas relacionadas con la aviación y el espacio. Dentro de ese entorno se formó una sección de experimentación que con el tiempo evolucionó hasta convertirse en unidades especializadas dentro de la estructura del Ejército del Aire.

Durante las décadas siguientes esa capacidad técnica fue creciendo progresivamente. En los años sesenta comenzaron a consolidarse unidades con identidad propia dedicadas a la experimentación, hasta que en 1967 ya existía un grupo con pilotos de pruebas y especialistas que operaban dentro de esta estructura.

Imágenes del cohete privado europeo, MIURA 1, en la Instalaciones del INTA en Arenosillo (Mazagón)Europa Press

Ese proceso culminó en los años setenta con la creación de organismos más definidos dentro del Ministerio de Defensa, reflejando la necesidad de contar con una estructura estable capaz de evaluar armamento, aeronaves y nuevas tecnologías.

El salto tecnológico de los años ochenta

El verdadero impulso a esta capacidad técnica llegó a partir de finales de los años setenta y principios de los ochenta, cuando España comenzó a incorporar sistemas de armas mucho más complejos. Uno de los hitos fue la creación del Centro de Misiles dentro del grupo de armamento, una estructura dedicada específicamente al estudio y experimentación con este tipo de sistemas.

La creación del grupo de ensayos

Otro paso clave fue la creación del Grupo 44 de Ensayos en 1985, especializado en pruebas en vuelo y evaluación de sistemas. Con esta unidad se consolidaron tres pilares fundamentales dentro de la estructura técnica:

• El área de software y sistemas

• El grupo de ensayos en vuelo

• El grupo de armamento

Estas tres capacidades formarían la base de la organización actual. A ellas se sumarían posteriormente otros elementos especializados, entre ellos equipos dedicados a la desactivación de explosivos o al análisis técnico de determinados sistemas, que aportan conocimientos complementarios a la experimentación.

El nacimiento del CLAEX

La estructura definitiva se configuró en 1986 con la creación del Ala 54, que integraba estas capacidades técnicas. El Ala 54 englobaba al Centro de Apoyo al Software, que adquirió especial relevancia con la llegada del McDonnell Douglas F-18 Hornet al Ejército del Aire. La decisión de desarrollar software propio para el avión supuso una apuesta estratégica de gran alcance. En lugar de depender exclusivamente del fabricante o de las actualizaciones proporcionadas por Estados Unidos, España optó por mantener cierto grado de independencia en la integración de sistemas y armamento.

Un caza F-18 del Ejército del Aire y del EspacioEstado Mayor de la Defensa

Esa capacidad permitió integrar equipos y modificar el software del avión según las necesidades operativas nacionales, algo que muy pocos países han podido hacer. Según se explica desde la propia unidad, esa independencia tecnológica permitió al Ejército del Aire adaptar el sistema a sus necesidades y garantizar una mayor autonomía en la gestión de sus capacidades. Cinco años después, el 15 de marzo de 1991, se produjo un cambio formal de nombre y de emblema que dio lugar al actual Centro Logístico de Armamento y Experimentación.

La función principal del CLAEX consiste en evaluar, integrar y certificar sistemas antes de que pasen a las unidades operativas. Esto incluye no solo armamento propiamente dicho, sino también equipos de protección, sistemas electrónicos, software o sensores. En otras palabras, cualquier elemento que afecte a la capacidad de combate aérea pasa por el análisis y la experimentación de esta unidad.

Generar capacidades, no solo probar sistemas

El objetivo final del centro no es únicamente realizar pruebas técnicas. Su misión es transformar el potencial de un sistema en una capacidad operativa real. Esto significa optimizar e incrementar las prestaciones de los sistemas de armas y garantizar que los militares que los utilicen conozcan exactamente qué pueden hacer con ellos.

Un militar prueba capacidades en el CLAEXEjército del Aire y del Espacio

Cuando un sistema sale de este proceso de evaluación, el usuario final sabe que ha sido probado y validado creando, a su vez, confianza en las tripulaciones de primera línea. Ese trabajo puede abarcar desde la integración de un misil en un avión de combate hasta la evaluación de un fusil de precisión o el análisis de equipos de guerra electrónica. También incluye la actualización de software y la mejora de sistemas ya existentes, un aspecto clave en la aviación militar moderna, donde los aviones evolucionan constantemente mediante nuevas capacidades tecnológicas.

Formación y apoyo técnico a las Fuerzas Armadas

El CLAEX no solo realiza experimentación. También es responsable de impartir formación especializada dentro del Ejército del Aire y del Espacio. Sus expertos forman a personal militar encargado del mantenimiento o uso de determinados sistemas, transmitiendo el conocimiento técnico generado durante las pruebas.

Además, el centro colabora con otras instituciones de seguridad y defensa. Entre ellas figuran unidades de la Armada Española, del Ejército de Tierra o incluso organismos civiles como la Policía Nacional, con los que se comparten conocimientos en determinados ámbitos técnicos, o la Universidad Politécnica de Madrid, colaborando con la Escuela Española de Ensayos en Vuelo y Aeronavegabilidad. Esta cooperación permite aprovechar el conocimiento acumulado en la experimentación de armamento y sistemas.

Asesoramiento estratégico al mando

Otra de las funciones fundamentales del centro es el asesoramiento técnico al mando militar. El CLAEX participa en reuniones y grupos de trabajo relacionados con programas de futuro, evaluando tecnologías emergentes y analizando posibles evoluciones de los sistemas de armas. Ese trabajo implica una estrecha relación con la industria de defensa y con organismos de investigación como el INTA. También exige una cooperación constante con socios internacionales, especialmente en Europa y en el marco de la OTAN, donde se comparten conocimientos técnicos y experiencias operativas. Los especialistas del centro analizan aspectos tan variados como el diseño de cabinas de avión, la integración de sensores, el comportamiento de armamento guiado o la evolución de sistemas electrónicos. Ese conocimiento permite orientar decisiones estratégicas sobre la modernización de la fuerza aérea. Porque antes de que un avión dispare un misil o integre un nuevo sensor, alguien ha tenido que probarlo, analizarlo y certificarlo. Esa es precisamente la trascendental misión del Centro Logístico de Armamento y Experimentación: convertir tecnología en capacidad real de combate.