Es tan eficiente que la usaron combatientes de en ambos bandos durante la Segunda Guerra Mundial

La GP-35: la pistola que combatió en ambos bandos de la Segunda Guerra Mundial

La pistola fue desarrollada en los años 30 y adoptada por el Ejército belga en 1935, de ahí su denominación GP-35

En un conflicto marcado por la industrialización masiva y la innovación militar, pocas armas cortas lograron trascender como lo hizo la FN GP-35, conocida internacionalmente como Browning Hi-Power. Diseñada en Europa y adoptada por múltiples ejércitos, esta pistola semiautomática se convirtió en una de las armas más influyentes del siglo XX y ha llegado al XXI en uso.

Es tan eficiente que la usaron combatientes de en ambos bandos durante la Segunda Guerra Mundial, un hecho que resume la complejidad de aquel conflicto.

Diseño: modernidad adelantada a su tiempo

La GP-35 fue el resultado del trabajo de dos figuras clave. Por un lado, el mítico John Moses Browning, un estadounidense clave en la historia de la industria armamentística, al revolucionar el diseño de armas de fuego entre finales del siglo XIX y comienzos del XX. A él se deben innovaciones fundamentales como los sistemas semiautomáticos y automáticos aplicados a pistolas, fusiles y ametralladoras, entre ellas la célebre pistola Colt M1911 y la ametralladora Browning M2, aún en uso en la actualidad. Su capacidad para mejorar la fiabilidad, la cadencia de disparo y la ergonomía de las armas marcó un antes y un después en la tecnología militar, influyendo tanto en conflictos históricos como en el desarrollo posterior de armamento moderno.La otra figura es Dieudonné Saive, ingeniero de la belga FN (Fabrique Nationale).

Se fabricó en el versátil Calibre: 9×19 mm Parabellum con una capacidad del cargador de 13 cartuchos más uno en la recámara, y fue una de las primeras pistolas con cargador de alta capacidad (de ahí su nombre Hi‑Power superando a la voluminosa Mauser C96 que en alguna de sus variadas versiones tenía peines de 20 cartuchos).

Más fiable en funcionamiento sin interrupciones que la Luger p08 y con más capacidad que la Walther P38 o que la Colt 1911 estadounidense del calibre 45ACP. En una época en la que muchas pistolas tenían cargadores de siete u ocho balas, la GP-35 representaba un salto importante.

Tiene un funcionamiento semiautomático alimentando manualmente la recámara accionando la corredera hacia atrás para el primer cartucho. Pesa alrededor de 900 gramos y su diseño ergonómico y equilibrado la hizo especial, ya que su fiabilidad mecánica era muy elevada.

La pistola fue desarrollada en los años 30 y adoptada por el Ejército belga en 1935, de ahí su denominación GP-35 (Grande Puissance). Sin embargo, la historia dio un giro inesperado en 1940 con la la ocupación alemana, cuando Alemania invadió Bélgica y la fábrica FN pasó a producir la pistola para la Wehrmacht, que era deficitaria en armas cortas. Los alemanes la denominaron Pistole 640(b).

También hubo producción en el exilio, cuando ingenieros belgas lograron huir a Gran Bretaña y allí continuaron la producción en Canadá. Estas pistolas fueron utilizadas por fuerzas aliadas.

La GP-35, mientras tanto, tuvo una presencia amplia y diversa en el Ejército alemán. Usada por unidades de la Wehrmacht y las SS, el autor ha llegado a ver una procedente de un alférez de la División Azul española. Fue valorada por su capacidad y fiabilidad y distribuida entre tropas, paracaidistas y unidades especiales.

Sus ventajas en combate son la alta capacidad de fuego para una pistola y el buen equilibrio entre potencia y control, así como su fiabilidad incluso en condiciones difíciles. Por sacar un defecto, el seguro de cargador que podía afectar al disparo en situaciones extremas y su producción compleja, comparada con armas más simples.

Después de la Segunda Guerra Mundial, fue adoptada por más de 50 países. Utilizada durante décadas por ejércitos y policías, estuvo presente en conflictos hasta finales del siglo XX. En definitiva, se convirtió en una de las pistolas militares más difundidas de la historia, y hasta hace relativamente poco ha sido la pistola de servicio en el SAS (Special Air Service), la unidad de fuerzas especiales del Ejército británico.

Soldados de la División Azul Española en una trincheraPicasa / Wikimedia Commons

A su vez, es también un símbolo de contradicción bélica. El caso de la GP-35 ilustra una realidad poco conocida, y es que la tecnología no pertenece a un bando. Las guerras reutilizan y reapropian los mismos recursos, y una misma herramienta puede servir a causas opuestas. Es un excelente ejemplo para entender la complejidad industrial y moral de la guerra moderna.

Mucho más que una pistola

Representó un avance técnico clave que demostró la importancia de la fiabilidad en combate. Y simbolizó cómo la guerra puede convertir una misma creación en arma de todos. Su legado sigue vivo hoy como una referencia en el diseño de armas cortas modernas.