El Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Teodoro López Calderón
Fuerzas Armadas El relevante discurso del Jefe de Estado Mayor de la Defensa: pide que España «no renuncie a lo que define su identidad»
«Necesitamos pragmatismo, anticipación, autonomía, alianzas, resiliencia, necesitamos criterio estratégico», afirma
El Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), almirante general Teodoro López Calderón, ha defendido la necesidad de que España afronte el actual escenario internacional desde una estrategia clara, basada en la anticipación, la cooperación, las alianzas y la autonomía, pero también en la fortaleza de sus instituciones y en la cohesión de la sociedad. El JEMAD ha clausurado este martes la presentación del Panorama Estratégico 2026, elaborado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE), dependiente del Ministerio de Defensa. López Calderón reclamó «preservar» la diplomacia, la cooperación, la defensa de la democracia, el Estado de Derecho y el multilateralismo, y que España «no renuncie a aquello que define su identidad».
«Panorama Estratégico 2026», presentado en el Ceseden, ha sido dirigido por José Mª de Areilza Carvajal con autores tan reconocidos como José I. Torreblanca, Eva Borreguero, Fidel Sendagorta, Inés del Arco, Guillermo Fernández de Soto, Andrés Rugeles, Miguel Hernando de Larramendi, José M. Calvo-Sotelo y Federico Aznar.
Durante su intervención, López Calderón recordó que «la seguridad nacional no radica únicamente en las capacidades económicas y militares, sino en la fortaleza interna de las instituciones, la cohesión social y la confianza de los ciudadanos». Asimismo, describió el contexto internacional como «incierto y cambiante», marcado por «la transición a la multipolaridad, la erosión del orden internacional y la fragmentación geoeconómica». Ante esta transformación, ha considerado «fundamental» disponer de «una estrategia clara y bien definida» en materia de seguridad y defensa que permita determinar el rumbo y coordinar la actuación del Estado.
A su juicio, esa estrategia debe proporcionar «una visión clara y unidad de acción». El almirante general ha advertido de que la seguridad y la defensa, junto al desarrollo económico y tecnológico y la defensa de la democracia y los Derechos Humanos, «condicionarán la toma de decisiones» de los gobiernos y de otros actores internacionales.
Frente a este escenario, López Calderón ha rechazado una posición basada únicamente en reaccionar ante los acontecimientos. La respuesta, ha señalado, «no debe resignarse» a lo que «traigan los acontecimientos». Por el contrario, ha resumido las necesidades estratégicas en una serie de conceptos: «Necesitamos pragmatismo, anticipación, autonomía, alianzas, resiliencia, necesitamos criterio estratégico».
El JEMAD ha situado esta reflexión en la posición geográfica y estratégica de España. Destacó especialmente la importancia del Mediterráneo y el Magreb, dos espacios que ha definido como regiones «fundamentales para el comercio y la seguridad» de España. Esta posición, ha defendido, concede a nuestro país un papel relevante dentro del debate europeo y hace que España «tiene mucho que aportar a la reflexión estratégica de la Unión Europea».
Preservar nuestros principios
En este marco, López Calderón reclamó también preservar los principios sobre los que se articula la respuesta internacional de España. Ha defendido «la defensa de la democracia, el Estado de Derecho, la cooperación, el multilateralismo y la diplomacia» y ha señalado que estos elementos «son elementos que debemos saber preservar». Al mismo tiempo, ha subrayado que España y Europa deben reforzar sus capacidades y su autonomía estratégica sin perder los elementos que definen su identidad.
«Nuestro país forma parte de Europa, del espacio trasatlántico y de una comunidad iberoamericana con la que comparte vínculos, históricos y humanos extraordinarios», señaló el almirante general. Esta posición, añadió, convive con una geografía que sitúa a España directamente frente a un Mediterráneo determinante para sus intereses de seguridad.
Uno de los elementos centrales de su intervención fue, sin embargo, la dimensión interna de la seguridad. López Calderón advirtió sobre un contexto caracterizado por la «polarización, desinformación, presión sobre las instituciones y utilización política de las emociones». En este escenario, ha considerado que la fortaleza de una nación no puede medirse exclusivamente por sus recursos económicos o militares.
«La seguridad nacional no radica únicamente en las capacidades económicas y militares, sino en la fortaleza interna de las instituciones, la cohesión social y la confianza de los ciudadanos», ha afirmado. En esta misma línea, ha señalado que la fortaleza de las naciones depende también de «la cohesión, la confianza de los ciudadanos en las instituciones y de su capacidad para distinguir entre información y manipulación».
El planteamiento conecta directamente la seguridad exterior con la estabilidad interna. Para el JEMAD, las amenazas no proceden únicamente del exterior, sino que también pueden afectar a la capacidad de una sociedad para mantener la confianza en sus instituciones y preservar sus valores. «La seguridad no puede entenderse como ausencia de amenazas externas, también tiene una dimensión interna: la fortaleza de las instituciones, la sociedad y nuestros valores», ha rematado López Calderón.