El Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, general de ejército Amador Enseñat y Berea, pronuncia la conferencia «Álvaro de Bazán y la permanencia de los valores militares españoles»

El Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra, general de ejército Amador Enseñat y Berea, pronuncia la conferencia «Álvaro de Bazán y la permanencia de los valores militares españoles»El Debate

Ejército de Tierra

El Jefe de Estado Mayor del Ejército reivindica el legado de Álvaro de Bazán y la vigencia de los valores militares

El Jefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME), general de ejército Amador Enseñat y Berea, defendió la vigencia de los valores militares españoles durante una conferencia dedicada a la figura de Álvaro de Bazán, primer marqués de Santa Cruz y grande de España, con motivo del V Centenario de su nacimiento. Bajo el título «Álvaro de Bazán y la permanencia de los valores militares españoles», la conferencia planteó una profunda reflexión sobre la relación entre tradición, innovación y liderazgo. El JEME analizó qué elementos permanecen cuando cambian las armas, la tecnología, las doctrinas y los escenarios de combate.

La exposición, que tuvo lugar ante un auditorio abarrotado en Granada, partió del nacimiento de Bazán en Granada, el 12 de diciembre de 1526, y repasó algunos de los principales episodios de su trayectoria militar. Enseñat sostuvo que la excepcionalidad del marino no se explicaba únicamente por sus victorias, sino también por la preparación, los valores y las cualidades personales que le permitieron convertirse en uno de los grandes comandantes navales de la historia de España. «Vamos a detenernos en momentos muy concretos, elegidos precisamente porque de cada uno de ellos se puede extraer, con claridad, un valor militar que sigue vigente hoy, en nuestros hombres y mujeres», explicó.

Una formación basada en el honor y el deber

El general Enseñat situó el origen de esos valores en la infancia de Bazán. Hijo de Álvaro de Bazán, Capitán General de las Galeras de España, y de Ana de Guzmán, creció en un entorno en el que el servicio al Rey formaba parte de una determinada concepción de la vida. Desde muy joven recibió formación militar y humanística y acompañó a su padre en distintas campañas. Según explicó Enseñat, el honor no aparecía únicamente vinculado al apellido, sino que implicaba una responsabilidad: Bazán había heredado una tradición de servicio y debía demostrar que estaba a la altura de quienes le habían precedido. Su primera gran prueba llegó en 1544, durante el combate naval de Muros, frente a una escuadra francesa. Tras la victoria, su padre le confió el mando de la escuadra mientras se desplazaba a Santiago de Compostela y posteriormente a Valladolid para informar al príncipe Felipe.

Álvaro de Bazán. El invicto.

Álvaro de Bazán. El invicto.

Valor no es lo mismo que temeridad: el valor sopesa lo que hay en juego y decide actuar; la temeridad actúa sin haberlo sopesado"Amador Enseñat y BereaJefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME)

Para el Jefe de Estado Mayor del Ejército, la confianza depositada en un joven comandante no surgía de manera espontánea, sino que era consecuencia de una formación previa. En este sentido, trasladó la enseñanza a la formación militar contemporánea y señaló que las academias no deben limitarse a proporcionar conocimientos técnicos, sino que también tienen la responsabilidad de formar el carácter. En este punto recordó la reflexión del general Martín García-Loygorri e Ichaso en 1814: «cuando una educación noble e ilustrada despeja el entendimiento y fortalece el corazón», aumentaba la posibilidad de predisponer a los jóvenes para realizar actos de especial valor.

Lepanto: disciplina y compañerismo

El segundo episodio analizado fue la batalla de Lepanto, librada el 7 de octubre de 1571. La Santa Liga reunía a fuerzas de España, el Papado, Venecia, Génova, Toscana y Saboya. La diversidad de procedencias, idiomas, intereses y procedimientos hacía especialmente compleja la coordinación. Bazán recibió el mando de la escuadra de reserva, formada por unas treinta galeras. Aunque no ocupaba la posición más visible, tenía una misión decisiva: intervenir allí donde la formación cristiana estuviera en peligro.

Los Jefes de Estado Mayor del Ejército, Amador Enseñat y Berea, y de la Armada, Antonio Piñeiro Sánchez, durante la inauguración de un monumento dedicado a Álvaro de Bazán en la Plaza de San Agustín (Granada)

Los Jefes de Estado Mayor del Ejército, Amador Enseñat y Berea, y de la Armada, Antonio Piñeiro Sánchez, durante la inauguración de un monumento dedicado a Álvaro de Bazán en la Plaza de San Agustín (Granada)El Debate

Durante el combate, la reserva acudió a los puntos en los que la línea amenazaba con romperse. Enseñat utilizó este episodio para explicar que la disciplina también consistía en cumplir correctamente la misión encomendada, aunque no fuera la más espectacular, mientras que el compañerismo implicaba estar preparado para ayudar a quien lo necesitara.

El JEME proyectó esta enseñanza sobre las operaciones actuales. Las Fuerzas Armadas españolas actúan junto a aliados de la OTAN y de la Unión Europea, con diferentes idiomas, procedimientos y estructuras de mando. La integración multinacional exige coordinación, disciplina y confianza mutua. «Integrarse no es un añadido a la misión, es parte de la propia misión», subrayó durante la conferencia.

El Tajo: valor no es temeridad

El episodio de 1580, durante la campaña de Portugal, permitió abordar la importancia de cualidades como el valor y el espíritu de sacrificio. Bazán recibió el encargo de trasladar al ejército del duque de Alba hasta la desembocadura del Tajo y apoyar sus movimientos. La entrada en el río suponía enfrentarse al fuego de las fortificaciones portuguesas de São Julião da Barra, Cascaes y la Torre de Belém. Bazán decidió avanzar y bombardear simultáneamente las posiciones y la escuadra portuguesa. Enseñat destacó que aquella decisión no debía interpretarse como una búsqueda irracional del riesgo. El valor militar exige evaluar previamente las consecuencias de actuar y de no actuar. La diferencia quedó resumida en una de las ideas centrales de la exposición: «Valor no es lo mismo que temeridad: el valor sopesa lo que hay en juego y decide actuar; la temeridad actúa sin haberlo sopesado». El sacrificio de quienes participaron en aquella operación se entendía, por tanto, desde la aceptación consciente del riesgo cuando la misión lo exigía.

Imagen del auditorio de Granada que acogió la conferencia del Jefe de Estado Mayor del Ejército sobre Álvaro de Bazán

Imagen del auditorio de Granada que acogió la conferencia del Jefe de Estado Mayor del Ejército sobre Álvaro de BazánEl Debate

Terceira: la excelencia profesional

La batalla de la isla Terceira, en 1582, permitió al JEME introducir otro valor: la excelencia profesional. Antes de que comenzara el combate habían sido necesarios meses de preparación, construcción y armamento de buques, organización de tropas y planificación. Bazán llegó al enfrentamiento con veinticinco naves frente a una fuerza francesa considerablemente superior. La disposición de sus buques no fue improvisada: las naves más pesadas se situaron junto a las más ligeras para combinar resistencia y capacidad de maniobra. El caso del galeón San Mateo resultó especialmente significativo. Aislado y atacado por varios buques enemigos, resistió durante horas hasta la llegada de refuerzos.

La victoria naval, sin embargo, no resolvió de inmediato el problema de Terceira. Fue necesario preparar una segunda expedición. En esta ocasión se estudió cuidadosamente el terreno y se seleccionó Cala das Molas como punto de desembarco. La operación culminó con la toma del fuerte y la ocupación de Angra do Heroísmo. La conclusión de Enseñat fue que la excelencia no consiste en acertar un día concreto, sino en mantener una preparación constante.

En este punto abordó uno de los ejes fundamentales de la conferencia: el equilibrio entre tradición e innovación. «La tradición nos da identidad», mientras que «la innovación nos permite adaptarnos a un campo de batalla que cambia sin descanso». Entre ambas se sitúa el conocimiento, que permite conservar lo útil y adoptar correctamente aquello que cambiaba. Los valores funcionan como la brújula que orienta el empleo de las capacidades militares. La tecnología puede aumentar las posibilidades de una fuerza, pero no determina por sí misma cómo serán empleadas.

Lisboa: amor a la Patria, ejemplaridad y lealtad

El último episodio correspondió a los preparativos de la Armada de 1588. Felipe II había encargado a Bazán la preparación de una gran expedición contra Inglaterra. El marino tuvo que afrontar retrasos, pérdidas de buques, problemas logísticos y un brote de tifus que afectó gravemente a la flota concentrada en Lisboa. Bazán organizó dos hospitales de campaña para atender a los enfermos. Su compromiso con sus hombres fue más allá de las órdenes administrativas: visitó personalmente los hospitales y permaneció en contacto con los soldados y marineros afectados. La conferencia relacionó esta actitud con el apelativo que Cervantes le había dedicado: «padre de los soldados».

Al mismo tiempo, Bazán mantuvo una correspondencia exigente con Felipe II, en la que señalaba las carencias que impedían considerar preparada la flota. Faltaban recursos, artillería, bastimentos y pilotos experimentados. No se trataba de agradar al superior, sino de defender aquello que consideraba necesario para cumplir correctamente la misión. El 8 de febrero de 1588, Felipe II le comunicó su satisfacción por considerar que la flota estaba preparada para zarpar. Al día siguiente, Bazán murió en Lisboa víctima del tifus. Tenía 63 años.

Para Enseñat, su muerte constituyó la expresión última del liderazgo entendido como servicio. Bazán no murió en una batalla ni llegó a contemplar la salida de la flota que había contribuido decisivamente a organizar. Murió después de haber atendido a sus hombres y mientras seguía trabajando para cumplir la misión. La idea quedó condensada en otra de las frases destacadas durante la conferencia: «Los que hemos comprometido la sangre, no podemos escatimar el sudor».

Cinco siglos después, los valores permanecen

La conferencia regresó finalmente a la pregunta inicial: qué había hecho excepcional a Álvaro de Bazán. La respuesta, según el JEME, no está únicamente en sus victorias. Lo esencial había sido su capacidad para poner sus conocimientos, sus capacidades y los medios disponibles al servicio de una misión. Las galeras y los galeones han sido sustituidos por carros de combate, sistemas no tripulados, satélites, inteligencia artificial y capacidades multidominio. Las alianzas también han cambiado. Bazán había combatido junto a fuerzas de diferentes Estados de su tiempo, mientras que los militares españoles actuales operan integrados en estructuras como la OTAN y la Unión Europea. Sin embargo, permanecen las exigencias fundamentales del liderazgo militar: preparación, disciplina, confianza, lealtad, capacidad de decisión y compromiso con la misión.

La innovación puede cambiar lo que un ejército es capaz de hacer, pero son sus hombres y mujeres, y los valores con los que sirven, los que determinan cómo lo harán»Amador Enseñat y BereaJefe de Estado Mayor del Ejército de Tierra (JEME)

La figura de Bazán permite presentar los valores militares no como conceptos abstractos, sino como principios demostrados mediante decisiones concretas. El honor aparece en la responsabilidad de estar a la altura de quienes habían precedido; el deber, en el cumplimiento de la misión; la disciplina y el compañerismo, en Lepanto; el valor y el sacrificio, en el Tajo; la excelencia profesional, en Terceira; y la ejemplaridad y la lealtad, en Lisboa.

Enseñat insistió especialmente en la necesidad de mantener un equilibrio entre tradición e innovación. Las Fuerzas Armadas necesitan incorporar nuevas tecnologías y adaptarse a nuevas formas de combate, pero sin olvidar que son las personas quienes deciden cómo emplear esas capacidades. «La innovación puede cambiar lo que un ejército es capaz de hacer, pero son sus hombres y mujeres, y los valores con los que sirven, los que determinan cómo lo harán», afirmó.

Por ello, cinco siglos después del nacimiento de Álvaro de Bazán, su figura sigue utilizándose como referencia para explicar qué significa ejercer el liderazgo militar. El escenario ha cambiado, al igual que las armas y la tecnología, pero permanece la necesidad de contar con militares preparados, disciplinados, leales y comprometidos. La conferencia concluyó con los versos tradicionalmente atribuidos a Lope de Vega y asociados a Bazán:

«Rey servido y patria honrada dirán mejor quién he sido; por la cruz de mi apellido y con la cruz de mi espada».

En esa idea quedó resumido el vínculo entre tradición, servicio y valores que había recorrido toda la reflexión: conservar aquello que merece ser conservado, transformar aquello que debe cambiar y asegurar que, detrás de cualquier innovación tecnológica, permanecen las personas y los principios que dan sentido al servicio militar.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas