El coronel retirado Carlos Calvo González-Regueral, con Carmen Monje Mateos, vicepresidenta ejecutiva para Defensa y Seguridad en Europavia; Lara Santos Ramos, directora de Producto en Zelestium Technologies, y Sandra Vicario Graullera, subdirectora general de GAHN y vicepresidenta de ADALEDE.

El coronel retirado Carlos Calvo González-Regueral, con Carmen Monje Mateos, vicepresidenta ejecutiva para Defensa y Seguridad en Europavia; Lara Santos Ramos, directora de Producto en Zelestium Technologies, y Sandra Vicario Graullera, subdirectora general de GAHN y vicepresidenta de ADALEDE.El Debate

I Foro CEU Empresa, Sociedad y Cultura de Defensa

Tres directivas de la industria de defensa reclaman inversión estable y más apoyo a las pymes

La industria española para la defensa necesita presupuestos estables y previsibles, procedimientos más ágiles y una colaboración efectiva entre grandes compañías y pequeñas y medianas empresas para transformar el aumento de la inversión en capacidades industriales y operativas. Esta fue una de las principales conclusiones de la mesa redonda celebrada en el I Foro CEU Empresa, Sociedad y Cultura de Defensa, en la que participaron representantes de Europavia, Zelestium Technologies y GAHN LGC.

El debate, moderado por el coronel retirado Carlos Calvo González-Regueral, asesor para estrategia y desarrollo de negocios en GAHN LGC y académico correspondiente de la Academia de Ciencias y Artes Militares, se reunió con Carmen Monje Mateos, vicepresidenta ejecutiva para Defensa y Seguridad en Europavia; Lara Santos Ramos, directora de Producto en Zelestium Technologies, y Sandra Vicario Graullera, subdirectora general de GAHN y vicepresidenta de ADALEDE.

Las tres directivas ofrecieron una visión complementaria de un sector que abarca desde el desarrollo de tecnologías energéticas hasta el sostenimiento de sistemas aeronáuticos y la gestión integral de proyectos y suministros para las Fuerzas Armadas. Sus intervenciones coincidieron en una idea: la defensa no depende exclusivamente de las grandes plataformas ni de las empresas más conocidas, sino también de un tejido de compañías especializadas que aportan capacidades esenciales para la operatividad de los ejércitos.

El coronel retirado Carlos Calvo González-Regueral, con Carmen Monje Mateos, vicepresidenta ejecutiva para Defensa y Seguridad en Europavia; Lara Santos Ramos, directora de Producto en Zelestium Technologies, y Sandra Vicario Graullera, subdirectora general de GAHN y vicepresidenta de ADALEDE.

El coronel retirado Carlos Calvo González-Regueral, con Carmen Monje Mateos, vicepresidenta ejecutiva para Defensa y Seguridad en Europavia; Lara Santos Ramos, directora de Producto en Zelestium Technologies, y Sandra Vicario Graullera, subdirectora general de GAHN y vicepresidenta de ADALEDE.El Debate

Calvo González-Regueral resumió las necesidades de la industria mediante una comparación con el funcionamiento del cuerpo humano. «La industria necesita músculo», afirmó, en referencia tanto a la capacidad empresarial como a la de la Administración para dirigir y gestionar los numerosos programas en marcha. También reclamó «nervio», entendido como una legislación y unos procedimientos que permiten actuar con mayor agilidad, y «sangre», identificada con los recursos económicos.

Presupuestos previsibles y procedimientos más ágiles

El moderador defendió la necesidad de contar con presupuestos estables y previsibles para que las compañías puedan planificar inversiones, contratar personal y desarrollar capacidades a medio y largo plazo. A su juicio, el incremento de los recursos destinados a la defensa solo tendrá un efecto duradero si se traduce en tecnología, industria y capacidad operativa.

Esta preocupación fue especialmente relevante para Sandra Vicario, que señaló la incertidumbre de la inversión pública como uno de los principales obstáculos para las pymes. «La industria necesita horizontes de planificación a medio y largo plazo», afirmó. No basta, explicó, con anunciar incrementos presupuestarios si después los recursos no llegan efectivamente a las empresas.

La directiva reclamó programas plurianuales y compromisos contractuales que permitieran afrontar inversiones en infraestructuras, recursos humanos y medios de producción. Como ejemplo, contrapuso los contratos de más de ocho o diez años que existen en otros países con fórmulas de dos años más otros dos, que dificultan la planificación empresarial.

España no necesita solamente aumentar su inversión en defensa y en seguridad, necesita transformar esa inversión en capacidades industriales que sean sostenibles»Sandra Vicario GraulleraSubdirectora general de GAHN y vicepresidenta de ADALEDE

La falta de previsibilidad afecta especialmente a las compañías de menor tamaño, que deben asumir costos y preparar recursos para responder a las necesidades de sus clientes sin tener siempre garantías suficientes de continuidad. Vicario advirtió, además, de que la colaboración industrial no puede limitarse a que las pymes ocupen una posición secundaria como subcontratistas de grandes contratistas.

«La subcontratación no es necesariamente colaborar», sostuvo. En su opinión, las empresas pequeñas deben poder demostrar sus capacidades y participar en los proyectos en condiciones que permitan aprovechar realmente su especialización. La representante de GAHN reclamó también medidas de apoyo a las pymes adaptadas a sus necesidades reales. Reservarles un espacio nominal en los grandes programas o anunciar nuevas líneas de financiación no resulta suficiente si no se facilita su incorporación efectiva a los proyectos.

«España no necesita solamente aumentar su inversión en defensa y en seguridad, necesita transformar esa inversión en capacidades industriales que sean sostenibles», resumió. El objetivo debe ser impulsar la innovación, generar empleo cualificado y reforzar la autonomía nacional aprovechando todo el tejido empresarial, incluidas las compañías con tecnologías muy específicas.

Europavia: Capacidades tecnológicas para las Fuerzas Armadas

Carmen Monje explicó que Europavia, con 61 años de trayectoria en los sectores aeroespacial, de defensa y seguridad, es una empresa de tamaño relativamente reducido que participa en programas de gran envergadura. Su experiencia, señaló, demuestra que el valor de una compañía no depende únicamente de su dimensión, sino también de los proyectos en los que trabaja y de las capacidades que aporta.

Carmen Monje Mateos, vicepresidenta ejecutiva para Defensa y Seguridad en Europavia

Carmen Monje Mateos, vicepresidenta ejecutiva para Defensa y Seguridad en EuropaviaEl Debate

La empresa presta servicios a las Fuerzas Armadas ya los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Entre sus actividades figura el proceso de adquisición y el apoyo al ciclo de vida del avión de entrenamiento del Ejército del Aire y del Espacio, empleado por la Princesa Leonor durante su formación militar, según recordó Monje.

En ocasiones, una capacidad tecnológica muy específica puede resultar determinante para el funcionamiento de un sistema militar

En el ámbito del Ejército de Tierra, Europavia proporciona soluciones tecnológicas para operar cuando se degrada o se niega la señal de los sistemas globales de navegación por satélite, una circunstancia que puede comprometer la orientación y el cumplimiento de las misiones en determinados escenarios.

Para la Armada, la compañía trabaja en capacidades tecnológicas de alerta temprana destinadas a las fragatas, con el objetivo de mejorar la detección de amenazas. También ha suministrado soluciones embarcadas en helicópteros de la Policía para apoyar operaciones de vigilancia y seguridad durante la visita del Papa, según expuso la directiva.

Estos ejemplos ilustran la diversidad de un sector en el que empresas especializadas contribuyen a resolver necesidades operativas concretas. En ocasiones, una capacidad tecnológica muy específica puede resultar determinante para el funcionamiento de un sistema militar mucho más complejo. Monje subrayó que el principal freno al crecimiento de la industria no es únicamente financiero. «El gran freno que tenemos es el talento», afirmó. La demanda de profesionales no se limita a ingenieros o especialistas tecnológicos: también hacen falta perfiles relacionados con el derecho, la contratación pública, las relaciones internacionales, la gestión empresarial y la cooperación entre compañías.

La industria de defensa trabaja en un entorno regulado, con procedimientos contractuales complejos y proyectos que requieren coordinación entre administraciones, empresas y socios internacionales. Por eso, defendió que las oportunidades profesionales del sector deben darse a conocer a estudiantes de distintas disciplinas.

Zelestium: La importancia de la autonomía energética

Lara Santos presentó Zelestium Technologies como una pyme de base tecnológica dedicada a investigar y desarrollar una nueva tecnología de baterías basada en el aluminio. Su objetivo es ofrecer una alternativa que mejore la seguridad y la sostenibilidad y reduzca la dependencia de cadenas de suministro exteriores. La directiva puso el foco en las baterías de litio, ampliamente utilizadas en teléfonos móviles, tabletas y vehículos eléctricos. Aunque reconoció su contribución al desarrollo tecnológico, advirtió de los riesgos asociados a la seguridad y la concentración de la cadena de suministro.

Lara Santos Ramos, directora de Producto en Zelestium Technologies

Lara Santos Ramos, directora de Producto en Zelestium TechnologiesEl Debate

Durante su intervención, afirmó que el 80% de las baterías se compran en China y vinculó esta dependencia con la necesidad de reforzar las capacidades energéticas propias. También planteó qué habría ocurrido si el apagón del 28 de abril del año anterior se hubiera prolongado durante más tiempo. Para Santos, la autonomía estratégica no consiste únicamente en disponer de grandes sistemas de armas. También exige asegurar el acceso a componentes y tecnologías que pueden condicionar el funcionamiento de las capacidades militares y civiles.

Los titulados en Administración y Dirección de Empresas, Derecho o Marketing pueden desempeñar un papel relevante en el desarrollo de nuevas capacidades

La empresa llegó al ámbito de la defensa después de ser seleccionada en el programa Diana de la OTAN, una experiencia que le permitió identificar las posibilidades de su tecnología dentro de este ecosistema. Su trayectoria refleja, además, cómo una compañía inicialmente centrada en la investigación de materiales puede encontrar aplicaciones en el ámbito de la seguridad y la defensa.

Santos defendió una colaboración estrecha entre universidades, empresas y Fuerzas Armadas. Las primeras contribuyen a generar conocimiento y talento; las compañías convierten las ideas en soluciones comercializables, y los usuarios militares identifican las necesidades operativas que deben cubrirse.

También insistió en que las oportunidades profesionales no se limitan a las carreras técnicas. La creación de un producto exige decisiones empresariales, jurídicas y comerciales desde la concepción de la idea hasta su llegada al mercado. Los titulados en Administración y Dirección de Empresas, Derecho o Marketing pueden, por tanto, desempeñar un papel relevante en el desarrollo de nuevas capacidades.

GAHN: coordinar empresas para ejecutar proyectos complejos

Sandra Vicario explicó que GAHN es una empresa española con casi cuatro décadas de experiencia, especializada en consultoría, gestión integral de proyectos y logística personalizada para defensa y seguridad. Su actividad consiste en coordinar a compañías que aportan capacidades complementarias y garantizar que trabajen de manera conjunta para alcanzar un objetivo común. La empresa interviene desde la concepción de los proyectos y la preparación de ofertas hasta su ejecución, el seguimiento administrativo y contractual y la finalización de los consorcios.

Sandra Vicario Graullera, subdirectora general de GAHN y vicepresidenta de ADALEDE

Sandra Vicario Graullera, subdirectora general de GAHN y vicepresidenta de ADALEDEEl Debate

Vicario destacó tres ámbitos de actuación. El primero es el Fondo Europeo de Defensa, en el que GAHN trabaja en la constitución y coordinación de consorcios internacionales. Estos proyectos exigen la participación de empresas de distintos países y buscan reforzar las capacidades europeas y su autonomía estratégica. La directiva citó, además, la colaboración con Zelestium en un proyecto presentado conjuntamente.

El segundo ejemplo es un contrato con Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas. GAHN se encarga de gestionar y coordinar una herramienta mediante la que los usuarios solicitan vestuario y equipamiento, así como de organizar la logística y la distribución a los lugares donde operan los agentes.

El tercer caso es la gestión integral del vestuario y equipamiento del Ejército de Tierra. La compañía actúa como interlocutor único y coordina a los fabricantes para garantizar el suministro, desde la planificación inicial hasta la preparación y distribución de los pedidos, incluso en los destinos internacionales donde se encuentran desplegados los militares.

Según Vicario, este modelo permitió a la Administración ahorrar un 58% del presupuesto, al tiempo que mejoraba la calidad de los productos. A su juicio, la experiencia podría aplicarse a otros ámbitos de la Administración.

La directiva insistió en que constituir un consorcio no consiste simplemente en reunir empresas. Es necesario determinar qué capacidades requiere cada proyecto, qué aporta cada participante y cómo se distribuyen las responsabilidades. La gestión técnica debe acompañarse de una coordinación administrativa y contractual capaz de garantizar una interlocución eficaz con el cliente.

El factor humano y los valores de la industria

Las carreras se construyen como la ascensión a las montañas, paso a paso»Carmen MonjeVicepresidenta ejecutiva para Defensa y Seguridad en Europavia

La segunda parte del debate abordó las trayectorias personales de las tres directivas. Monje explicó que su incorporación a Europavia no estaba planificada. Después de trabajar en otros sectores, llegó a la compañía para participar en un proyecto relacionado con la mejora del sistema de visión de aviones de reabastecimiento en vuelo. Sin embargo, lo que la llevó a permanecer en el sector fueron las personas y los valores que encontró. A partir de su afición a la montaña, destacó tres principios que considera esenciales: resiliencia, prudencia y humildad.

La resiliencia permite afrontar las dificultades y mantener una perspectiva a largo plazo; la prudencia ayuda a tomar decisiones con serenidad, y la humildad facilita escuchar, aprender y confiar en los compañeros. «Las carreras se construyen como la ascensión a las montañas, paso a paso», afirmó.

Santos relató que comenzó trabajando en el laboratorio, investigando nuevos materiales, antes de incorporarse al ámbito de la defensa a través del programa Diana de la OTAN. Entre los desafíos de su incorporación mencionó el desconocimiento que muchos estudiantes tienen sobre las salidas profesionales, así como la complejidad de la terminología y la estructura institucional del sector. Frente a esas dificultades, destacó la satisfacción de trabajar con un propósito concreto: desarrollar soluciones que puedan contribuir a la seguridad de la sociedad.

Vicario, por su parte, explicó que comenzó su carrera en una multinacional de marketing y comunicación antes de incorporarse a GAHN, donde lleva cerca de doce años. Su objetivo inicial era trabajar para las Fuerzas Armadas y los cuerpos policiales, y la experiencia acumulada le ha permitido conocer diferentes áreas de la empresa. Desde su responsabilidad en ADALEDE, añadió, también trabaja para difundir la cultura de defensa y dar a conocer las misiones de las Fuerzas Armadas. A su juicio, persiste un desconocimiento social sobre las actividades militares, que van mucho más allá de la imagen de un soldado armado.

Educación, soberanía y colaboración empresarial

En el coloquio, un estudiante preguntó cómo concienciar a la sociedad sobre la importancia de reforzar la industria nacional de defensa. Vicario defendió que la educación debe comenzar desde edades tempranas y reclamó facilitar la presencia de militares en los colegios, al igual que ocurre con otros profesionales de los servicios públicos. También destacó la importancia de incorporar contenidos sobre las Fuerzas Armadas en la enseñanza y de ampliar las iniciativas de divulgación impulsadas por Defensa, las universidades y las asociaciones profesionales.

Otro asistente planteó cómo compatibilizar los negocios internacionales con la soberanía nacional. Monje reconoció que España no puede desarrollar todas las tecnologías por sí sola y defendió la necesidad de identificar aquellas capacidades en las que resulta prioritario disponer de autonomía propia.

Santos coincidió en que el esfuerzo debe concentrarse en proteger las capacidades estratégicas del país. Vicario añadió que los acuerdos entre empresas deben definir desde el principio las aportaciones de cada participante y proteger adecuadamente la propiedad industrial e intelectual.

La mesa concluyó con una idea compartida: el fortalecimiento de la defensa requiere inversión, pero también planificación, talento, educación y una cooperación industrial que permita aprovechar las capacidades de empresas de todos los tamaños. La autonomía estratégica no se construye únicamente con grandes programas, sino también con tecnologías especializadas, profesionales cualificados y una base empresarial capaz de convertir los recursos públicos en capacidades reales para España.

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