Antiguo horno de leña donde se cocía pan
Monjes, comerciantes y marines: un recorrido por los históricos hornos de pan de Galicia
Desde el legendario pan de Cea hasta las emblemáticas hogazas de Porriño, Carral y Neda, Galicia ofrece productos que destacan por su calidad y autenticidad
En Galicia, la tradición panadera no solo es un oficio, es una forma de vida que ha perdurado durante siglos.
Desde el legendario pan de Cea hasta las emblemáticas hogazas de Porriño, Carral y Neda, Galicia ofrece una amplia variedad de productos que destacan por su calidad y autenticidad.
A lo largo de los siglos, los panaderos gallegos han perfeccionado sus técnicas, creando algunos de los panes más distinguidos de España.
Un recorrido por los históricos hornos de la región es una inmersión en la cultura panadera de Galicia.
Pan de Rea, la joya de Orense
En el pequeño pueblo de San Cristovo de Cea se elabora el único pan de Europa con Indicación Geográfica Protegida (IGP). Esta distinción, obtenida en 2005, certifica la autenticidad de un pan hecho con una receta que se remonta al siglo XIII.
Su miga cremosa, su corteza crujiente y su sabor inigualable se logran gracias a un proceso de fermentación de once horas y la cocción en hornos de piedra granítica calentados con leña.
Es tal la fama del pan de este pueblo orensano que el turista puede hacer unas rutas organizadas para visitar los hornos que siguen activos, así como los hornos más antiguos que, aunque cayeron en desuso, todavía se conservan.
La ruta de Cea y la ruta de Oseira permiten adentrarse en la historia de este delicioso y afamado pan y visitar el monasterio de Santa María la Real de Oseira, donde antaño se molía la harina.
Además, la importancia de este pan se ve reflejado en la celebración, el primer fin de semana de julio, de la Fiesta del Pan de Cea.
Porriño: 400 años de historia panadera
El pan de Porriño (Pontevedra) es otro referente de la panadería gallega. Este municipio pontevedrés es conocido por sus panes de gran tamaño y miga densa. Sus hornos tradicionales, muchos de ellos familiares, continúan utilizando técnicas heredadas para mantener la calidad que caracteriza a este pan que cuenta con 450 años de historia.
Los panaderos de la zona han sabido conservar una tradición que se remonta al siglo XVI. En esa época, la abundancia de molinos en la región hacía de esta localidad pontevedresa un lugar ideal para la producción de pan; pues ya se sabe que 'donde hay molinos, hay pan'.
A principios del siglo XVII se estableció en Porriño una fábrica de pan que más tarde se convertiría en una Real Panificadora, lo que consolidó al municipio como un centro de producción panadera de gran relevancia.
A lo largo del tiempo, el pueblo se convirtió en un punto de encuentro de comerciantes y viajeros procedentes de ciudades como Madrid, Salamanca, Orense, La Coruña, Santiago, Vigo, Oporto y Lisboa. Esta afluencia de tránsito dio lugar a la creación de un mercado mensual, que se celebraba el primer día de cada mes, y permitió que el pan de Porriño comenzara a viajar y ganar una reputación más allá de la región gallega.
Carral: quinta generación panadera
En Carral, situado en la provincia de La Coruña, se elabora un pan que ha ganado fama incluso fuera de Galicia. Su textura alveolada, corteza dorada y sabor profundo son el resultado de una elaboración artesanal que combina masa madre, fermentaciones largas y hornos de leña.
En la Fiesta del Pan de Carral, los panaderos locales comparten sus secretos con los visitantes.
Desde principios del siglo XX, esta región comenzó a ganar notoriedad gracias a la conexión establecida por empresas de transporte por carretera que unían pueblos a los que no llegaba el ferrocarril.
Uno de los trayectos más importantes de la época era el que conectaba Santiago con La Coruña, un recorrido de aproximadamente dos horas y media por vías sinuosas. En este contexto, la posada de Herves, en Carral, se convirtió en una parada clave para los viajeros, lo que ayudó a popularizar el pan de la zona.
Este municipio cuenta con una tradición panadera que ha pasado de generación en generación, alcanzando ya la cuarta o quinta en muchas familias. Aunque los métodos tradicionales se mantienen como parte esencial de la producción, la tecnología ha sido integrada para optimizar procesos y facilitar el trabajo sin alterar su calidad.
Neda: El pan de los marineros
En Neda, pueblo situado a orillas de la ría de Ferrol, la tradición panadera tiene una historia peculiar. En el siglo XVI, por orden de Felipe II, se fundó aquí la Real Fábrica de Bizcochos y Hornos de Provisión para abastecer a la Marina.
El bizcocho o pan de barco, cocido dos veces para eliminar la humedad, era fundamental para los largos viajes por mar. Hoy, los hornos de Neda siguen produciendo panes con métodos tradicionales.
Pan de Neda
La relación de Neda con la panadería se remonta a la Edad Media, cuando comenzaron a construirse numerosos molinos de trigo a lo largo del río Belelle, algunos de los cuales siguen operativos en la actualidad. De hecho, parte del éxito de este pan se atribuye al agua de este río y a lo largo de los siglos XVII y XVIII, Neda llegó a ser conocida como la «capital del trigo de Galicia».