Estas son las playas gallegas habilitadas para perros
Las mejores (y escasas) playas gallegas a las que sí puedes llevar a tu perro este verano
Cada uno de los arenales está sujeto a normas concretas establecidas por su respectivo ayuntamiento
Con la llegada del verano, muchos ayuntamientos gallegos optan por restringir o incluso prohibir el acceso de perros a las playas durante la temporada alta. Esta medida busca evitar posibles molestias o conflictos con los bañistas en los meses de mayor afluencia. Sin embargo, es innegable que los perros disfrutan enormemente de corretear por la arena y refrescarse en el mar.
Para conciliar estas restricciones, algunos municipios de Galicia han tomado la iniciativa de habilitar playas específicas donde los perros pueden acceder libremente durante todo el año. Estas zonas se han convertido en una excelente alternativa para quienes desean compartir un día de playa con sus animales de compañía.
Arenales para disfrutar con la mascota
Bañarse con un perro en una playa gallega durante el verano no siempre es tarea fácil. La legislación vigente deja esta competencia en manos de los ayuntamientos, según lo establecido por la Ley de Costas y el Ministerio de Medio Ambiente. Esto implica que cada municipio tiene la potestad de decidir si permite o no la presencia de mascotas en sus arenales. Y lo más habitual es que, de mayo a septiembre, esté expresamente prohibido.
De todas las maneras, Galicia cuenta con varios arenales repartidos entre las provincias gallegas donde sí está permitido el acceso con perros.
En la provincia de Pontevedra, los amantes de los animales tienen varias opciones para disfrutar del mar junto a sus mascotas. En San Vicente del Mar (El Grove) se encuentran las playas de O Portiño y O Espiño, dos calas ubicadas en un entorno natural tranquilo, ideales para desconectar. En Redondela, tanto la playa de Cesantes como la de Chapela ofrecen espacios amplios y accesibles, perfectos para familias con perros.
Por su parte, la playa de la Cunchina en Cangas es una pequeña cala ideal para quienes buscan tranquilidad. En Villagarcía de Arosa, la playa O Castelete destaca por su cercanía al centro urbano y la disponibilidad de servicios básicos. Y en Vigo, los arenales de A Foz y A Calzoa se han consolidado como dos de las playas caninas más populares entre los vecinos de la ciudad.
Playa de Cesantes (Redondela)
En la provincia de La Coruña, también es posible encontrar rincones para disfrutar con los perros. En la Puebla del Caramiñal, la playa del Arenal es una excelente opción para quienes visitan la comarca del Barbanza. Otra de las opciones es la playa de Ares (La Coruña) y la playa de la Magdalena (Cabanas); en esta última permiten la entrada de mascotas solo en una zona delimitada, por lo que es fundamental respetar las indicaciones del ayuntamiento.
Por último, en la provincia de Lugo, existen dos arenales habilitados para el acceso canino. La playa Punta Corveira, en Barreiros, ofrece arena fina y aguas tranquilas, lo que la convierte en una opción muy atractiva para el disfrute canino. En Burela, la playa de Penoural es una de las incorporaciones más recientes a la red de playas dog friendly de Galicia.
Normas para disfrutar de estas playas
Es importante tener en cuenta que cada playa canina está sujeta a normas concretas establecidas por el respectivo ayuntamiento. Los horarios permitidos, las condiciones de acceso y otras regulaciones pueden variar de una localidad a otra.
Todas ellas con el objetivo de garantizar una buena convivencia entre todos los usuarios, por eso es fundamental recoger siempre los excrementos de las mascotas y mantener a los perros bajo control, sobre todo si no están acostumbrados a interactuar con otras personas o animales.
En algunas playas, la normativa local exige el uso de correa, por lo que conviene informarse previamente. También se debe evitar que los animales accedan a zonas no permitidas, como áreas de juegos infantiles o espacios protegidos como las dunas.
Además, se recomienda llevar agua fresca para el perro y disponer de algún elemento que le proporcione sombra, como una sombrilla, para protegerlo del calor durante las horas más intensas de sol.
Aunque aún queda camino por recorrer, Galicia se está consolidando como un destino turístico cada vez más amable con los animales. Las playas caninas son un claro ejemplo del compromiso de muchos ayuntamientos con esta tendencia.