Imagen de archivo del ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente , durante una rueda de prensaEuropa Press

Las cuentas pendientes de Óscar Puente con Galicia

La huida de Ryanair de Vigo y Santiago (solo deja cinco rutas) se suma al caos ferroviario que reina en la comunidad autónoma y a la sangría de la AP-9

La figura de Óscar Puente es de sobra conocida. Cuenta con una dilatada carrera política que empezó a tomar forma cuando se hizo con la batuta de mando de la alcaldía de Valladolid, que más tarde perdió. Ha llovido mucho desde entonces y su ascenso ha sido meteórico. En la actualidad ostenta el ministerio de Transporte y Movilidad Sostenible y es uno de los hombres fuertes de Pedro Sánchez. Se podría pensar que ese puesto va en función a su valía, sin embargo, sus aptitudes han quedado retratadas en el progresivo deterioro de los servicios públicos de los que él mismo es responsable.

Pierde más tiempo en su afición de tuitero compulsivo que en sus obligaciones profesionales. Desde que en noviembre de 2023 tomó la cartera de Transportes, estos nunca habían funcionado tan mal. El caos ferroviario reina en España, las carreteras no pueden estar en peor estado y ahora se suma la huida de Ryanair.

Con Galicia, en concreto, tiene muchas cuentas pendientes. Parece la comunidad olvidada a su suerte, y eso que el dirigente socialista presume de raíces gallegas por parte de padre, que emigró desde Sarria con 15 años. Mucho más ahora que el líder del tráfico aéreo en Galicia ha decidido abandonar Vigo y dejar solo cinco rutas en Santiago de Compostela. Un mazazo para la economía y la movilidad en la comunidad y del que parece desentenderse. Sin soluciones a la vista, la Xunta de Galicia ha solicitado su comparecencia urgente ante esta situación que ha calificado de «alarmante».

De la red ferroviaria mejor ni hablar. Subirse a un tren es una lotería. Las incidencias forman parte del día a día en este transporte, y cada verano la cosa empeora. El año pasado llegó a decir que «el tren vive en España el mejor momento de su historia» y en este 2025, Puente ha cambiado de discurso. Pero viene a ser lo mismo para el resultado. Echa balones fuera al achacar todo a problemas «ajenos a las infraestructuras», pero no hace nada al respecto. Argumenta que se mezclan trenes antiguos «obsoletos» con nuevos que tienen «pecados de juventud» y auguró dos años más de incidencias. Los usuarios de Galicia encima son los más perjudicados en frecuencias de trenes, que no llegaron a normalizarse por completo tras la pandemia.

La AP-9, una sangría para el bolsillo

La situación de la AP-9 es un tema que tiene un largo recorrido. Es tan controvertida la cosa que incluso crea hasta consenso entre las fuerzas políticas de Galicia, lo cual es mucho decir. La carretera con peaje que une el norte de la comunidad con el sur y hasta Portugal es una sangría para los bolsillos de los gallegos.

La concesión tendría que haber terminado en el año 2012, pero fue prorrogada en dos ocasiones por gobiernos de signo distinto. La última hasta 2048 a Audasa, algo con lo que la Comisión Europea no está de acuerdo. Recientemente dictaminó sobre la ilegalidad de esta decisión por incumplimiento de la normativa comunitaria, pero el Gobierno sigue sin actuar y estudia recurrir el dictamen.

La Xunta reclama el rescate y pide, con consenso previo y unánime de las fuerzas políticas en el Parlamento autonómico, que la titularidad sea transferida a Galicia para después ver qué hacer. Y mientras tanto, los gallegos siguen pagando.