Esta es la flor que marca el final del verano
La flor que marca el final del verano y muestra que hay vida en los montes devastados por el fuego en Galicia
Tiene un gran parecido con la flor del azafrán y ya empieza a florecer en muchos montes gallegos
En Galicia, el final del verano se percibe a través de cambios sutiles pero constantes en el entorno natural. La disminución progresiva de las horas de luz y el descenso de las temperaturas por la noche son señales evidentes, pero la naturaleza ofrece indicios mucho más visibles.
Estas transformaciones, que en ocasiones pasan desapercibidas, funcionan como un calendario natural que alertan sobre la transición del verano al otoño, y esta flor es una de ellas.
Una señal natural del cambio estacional
El 22 de septiembre marca oficialmente el fin del verano en Galicia y en el resto de España, un cambio que se refleja no solo en la vida cotidiana de los ciudadanos sino también en los espacios naturales.
Los bosques y prados presentan cambios en el color y la textura de la vegetación, algunas plantas completan su ciclo estival y otras comienzan a florecer actuando como indicadores naturales del cambio de estación.
Es el caso del Colchicum montanum, conocida popularmente como quitameriendas, que presenta pétalos lilas y blancos y comienza a florecer al inicio del otoño.
Esta planta no supera los 15 centímetros de altura y se caracteriza por aparecer directamente desde el suelo, sin tallos largos ni hojas visibles. Sus flores brotan en la montaña, suelos secos y zonas rocosas, sobre todo en el noroeste peninsular. Sus hojas permanecen bajo tierra hasta pleno invierno, lo que le ha valido en inglés el nombre de 'naked ladies' (damas desnudas).
Pero además en Galicia, el quitameriendas es conocido con distintas denominaciones. Entre ellas destacan merendeira, tollemerendas, sacamerendas o falso azafrán, este último debido a su parecido con la flor del azafrán verdadero. El nombre más extendido, sin embargo, es quitameriendas, que tiene una explicación ligada a la vida rural.
Antiguamente, la aparición de estas flores coincidía con jornadas de menor duración. Los trabajadores del campo regresaban antes a casa, lo que en la práctica significaba cenar temprano y prescindir de la merienda vespertina. De ahí surgió esta denominación popular, que con el tiempo se convirtió en parte de la tradición oral en Galicia y otras zonas de montaña de la Península.
Una especie resistente al fuego
Además de marcar el final del verano, la quitameriendas destaca por su capacidad de resistencia en entornos afectados por incendios forestales.
Este año, tras los fuegos que arrasaron diversas zonas de Galicia, se han observado brotes de estas flores en suelos calcinados.
La razón es que la planta sobrevive gracias a un bulbo subterráneo protegido frente a las altas temperaturas. Incluso las cenizas y el calor residual parecen favorecer su floración.
Más allá de su resistencia, la quitameriendas sigue funcionando como un marcador estacional en Galicia y otras zonas de montaña. Su aparición indica la llegada del otoño y el final de las largas jornadas estivales.