Los cruceiros marcan el camino a seguir

Galicia es la comunidad con más ‘cruceiros’ de Europa: este es el más antiguo de la comunidad

El Cruceiro de San Roque en Melide, datado en el siglo XIV, es el más antiguo que se conserva en la comunidad

Los cruceiros son uno de los símbolos más visibles y característicos del paisaje gallego. Estas cruces de piedra, que se levantan en plazas, atrios de iglesias y cementerios, representan mucho más que un simple monumento religioso: son testigos silenciosos de la historia, la devoción y la tradición popular de Galicia.

Para los gallegos, estos monumentos no solo santifican los lugares que ocupan, sino que también funcionan como guardianes de quienes transitan por caminos y aldeas, consolidándose como una seña de identidad de la comunidad.

Galicia y sus más de 12.000 cruceiros

Se estima que Galicia alberga más de 12.000 cruceiros distribuidos entre sus cuatro provincias: La Coruña, Lugo, Orense y Pontevedra. Esta concentración convierte a la comunidad en la región europea con mayor densidad de cruces de piedra. Su origen se remonta a la Edad Media, aunque su proliferación más significativa tuvo lugar entre los siglos XVII y XIX.

Cada cruceiro tenía un propósito: santificar lugares considerados paganos, proteger a los viajeros de la Santa Compaña, la procesión de almas en pena que, según la leyenda, recorre los caminos gallegos en noches oscuras, o marcar límites territoriales y rutas de peregrinación, como las del Camino de Santiago.

Hoy, estas piezas patrimoniales se pueden encontrar en casi cualquier localidad gallega, desde aldeas remotas hasta el centro de ciudades históricas, y siguen siendo objeto de admiración tanto por su belleza como por su valor cultural.

Los cruceiros más emblemáticos

Entre la vasta cantidad de cruceiros, algunos destacan por su antigüedad, ubicación y valor artístico. El Cruceiro de San Roque en Melide, datado en el siglo XIV, es el más antiguo que se conserva en Galicia.

Situado en pleno Camino Francés y Primitivo, este monumento mantiene la cruz original, mientras que el capitel y el fuste han sido restaurados. En el anverso aparece Cristo resucitado en postura hierática, y en el reverso la crucifixión, acompañado de la Virgen y San Juan, reflejando ya un estilo gótico más dinámico que el románico inicial.

Este es el cruceiro de Melide, el más antiguo de GaliciaShutterstock

Por su parte, el Cruceiro de O Hío en Cangas (Pontevedra), junto a la iglesia de San Andrés, es considerado una joya del barroco gallego. Sus esculturas representan el ciclo completo del ser humano, desde Adán y Eva hasta la Redención, con más de 30 personajes esculpidos, destacando la escena del Descendimiento de la Cruz.

Otros cruceiros emblemáticos incluyen los de Finisterre, Noya, Combarro y los de San Martiño en Bueu, cada uno con rasgos distintivos.

Tipos de cruceiros y sus singularidades

No todos los cruceiros son iguales. Entre las tipologías más singulares destacan los cruceiros de capeliña o de Loreto, presentes sobre todo en la península del Barbanza. Estos se caracterizan por un fuste más ancho que sostiene una pequeña capeliña o caja de piedra que alberga imágenes de la Virgen, coronada a su vez por la clásica cruz. Son frecuentes en las rías de Muros y Noya, así como en Boiro, Lousame o Rianjo.

Además, los cruceiros pueden clasificarse según su estilo artístico: góticos, barrocos, renacentistas o populares, reflejando la evolución del arte religioso y la tradición escultórica en Galicia.

Su construcción combinaba devoción y maestría artesanal, convirtiendo cada cruz en una obra de arte que hoy forma parte del patrimonio cultural gallego y de su paisaje.

Más allá de su función religiosa, los cruceiros son un elemento cultural y pasear por Galicia es encontrarse con ellos en cada esquina, en cada camino rural o en cada plaza.