Puente de las Cabras en Filgueiras

Puente de las Cabras en FilgueirasAyuntamiento de Crecente

El renacer de la Galicia abandonada: de pueblo fantasma al destino que todo senderista quiere conocer

El valor de esta aldea radica en su patrimonio natural y en la posibilidad de vivir la Galicia más auténtica

La Galicia vaciada es un fenómeno que sigue transformando el mapa rural de España. Cada año, pequeñas aldeas gallegas pierden sus habitantes debido al éxodo rural, el envejecimiento de la población y la concentración de servicios en las ciudades.

Sin embargo, este abandono también ha abierto la puerta a nuevas oportunidades: iniciativas de repoblación, proyectos de turismo rural y rutas de senderismo están revitalizando zonas que parecían condenadas al olvido.

Uno de estos casos del interior de Galicia es el de una aldea en Pontevedra que, aunque deshabitada, sigue atrayendo a excursionistas y amantes de la naturaleza.

Una aldea sin vecinos pero con reclamo

Situada en el municipio de Crecente, en la comarca de A Paradanta, As Tabernas forma parte de las numerosas aldeas deshabitadas de Pontevedra.

A pesar de su abandono, la aldea conserva todo su encanto. Rodeada de frondosos bosques y atravesada por senderos que cruzan ríos y colinas, se ha convertido en un refugio para quienes buscan descubrir la Galicia más auténtica, lejos de las rutas turísticas convencionales.

También el entorno de As Tabernas ofrece paisajes prácticamente intactos, lo que contribuye a que los senderistas puedan sumergirse en la tranquilidad que ofrece el rural gallego y que ha permanecido inalterado durante décadas.

El verdadero valor de esta aldea gallega reside en su patrimonio natural y en la oportunidad de experimentar la Galicia más auténtica. As Tabernas demuestra que, pese a la despoblación, conserva su vitalidad gracias a quienes aman el mundo rural gallego.

El avance silencioso de la despoblación

La despoblación rural sigue dejando su huella en la provincia de Pontevedra. De hecho, según datos de 2024 del Instituto Nacional de Estadística (INE), existen 172 aldeas completamente vacías, un reflejo del éxodo de décadas hacia las ciudades.

Entre ellas destaca A Casiña, un diminuto núcleo del municipio de A Cañiza, en la comarca de A Paradanta, donde, al igual que en As Tabernas, las casas llevan años cerradas y las calles permanecen silenciosas.

No obstante, la ausencia de vecinos no implica que estas aldeas carezcan de oportunidades. En municipios como Crecente y otras zonas del interior gallego, núcleos actualmente despoblados están encontrando nuevas formas de aprovechar su entorno.

La riqueza de sus paisajes, la tranquilidad que ofrecen y su accesibilidad se han convertido en activos clave para impulsar iniciativas de turismo rural y sostenible, así como actividades al aire libre como senderismo, observación de la naturaleza o recorridos culturales.

Estas estrategias permiten a los visitantes acercarse a la Galicia más auténtica, al tiempo que contribuyen a la preservación del patrimonio histórico y natural, ofreciendo una alternativa de desarrollo que combina disfrute del entorno con conservación del territorio.

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