Un pulpo antes de cocinarlo
Cómo saber si el pulpo que comerás estas Navidades es gallego o marroquí: algunos trucos para distinguirlos
Conocer las diferencias entre ambos es fundamental para garantizar calidad y sabor en nuestra mesa
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Con la llegada de diciembre, la compra de marisco vuelve a convertirse en una tradición para llenar las mesas navideñas. Muchos consumidores aprovechan estas fechas para adquirirlo con antelación y congelarlo, anticipándose así a la habitual subida de precios a medida que se aproxima la Navidad.
Entre los protagonistas indiscutibles de estas fechas, y de muchas otras a lo largo del año, se encuentra el pulpo, un molusco que ha pasado de ser un manjar local a una auténtica estrella gastronómica. Sin embargo, no todo el pulpo que encontramos en el mercado es igual: algunos proceden de las rías gallegas, mientras que otros llegan de Marruecos, generalmente congelados. Conocer las diferencias entre ambos es fundamental para garantizar calidad y sabor en nuestra mesa.
Estas son las diferencias más llamativas
El primer truco para identificar el pulpo gallego del marroquí está en su aspecto. A simple vista, el pulpo gallego presenta un color más oscuro, con matices cobrizos que recuerdan al fondo rocoso de las rías, mientras que el marroquí es más uniforme y grisáceo.
Esta diferencia se debe al tipo de hábitat en el que nacen. Mientras que el pulpo gallego es un pulpo de roca, que vive entre grietas y piedras; el marroquí es un pulpo de playa, que habita fondos arenosos. Esta distinción también afecta al tamaño y a la forma de sus tentáculos; los gallegos son largos y delgados, mientras que los marroquíes suelen ser más robustos y grandes.
El pulpo gallego es más delicado al tacto. Cocinarlo correctamente para que no quede duro ni chicloso requiere experiencia, ya que su piel puede desprenderse si no se manipula con cuidado. En cambio, el marroquí suele ser más duro, aunque esto también lo hace más fácil de cocinar para los menos expertos. Su carne más firme y su tamaño superior son razones por las que algunos consumidores prefieren el pulpo marroquí.
El aroma también es un indicador diferencial. El pulpo gallego mantiene un olor característico a mar, intenso y persistente, frente al marroquí que apenas desprende olor. Y por supuesto, en el sabor está la diferencia más notable. El pulpo gallego ofrece un gusto más profundo y auténtico, consecuencia de su alimentación variada en los ecosistemas rocosos.
El método de pesca influye en la calidad
En Galicia, se utilizan técnicas tradicionales con nasas para coger el pulpo que respetan los ecosistemas locales y garantizan un producto sostenible.
En Marruecos, predomina la pesca de arrastre, menos selectiva y con impactos diferentes sobre el entorno. Esta diferencia en la captura repercute en la textura, la firmeza y la conservación de la carne.
Diferenciar el pulpo gallego del marroquí requiere atención a varios sentidos: la vista, el tacto, el olor y, sobre todo, el sabor. En definitiva, el pulpo gallego continúa siendo una referencia por su sabor y textura, consolidado como uno de los productos más valorados en la gastronomía.
Sea como fuere, ambos conviven en el mercado y ofrecen opciones diferenciadas para el consumidor, que puede elegir en función de sus preferencias de sabor, textura o precio.