CEIP Apóstol Santiago

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El PP frena el cambio de nombre del colegio Santiago Apóstol y defiende su valor como «patrimonio común»

El ANPA asegura sentirse «abrumados por la exposición mediática»

El cambio de denominación del CEIP Santiago Apóstol vuelve a situarse en el centro del debate político en la capital gallega. El pleno del Ayuntamiento de Santiago rechazó la propuesta para que el centro adoptase la denominación de CEIP da Almáciga, una decisión que ha suscitado la inmediata reacción del ANPA.

La votación, celebrada el pasado viernes en un pleno marcado por la tensión, salió adelante con los votos en contra de los 11 concejales del PP y la abstención de los cuatro ediles no adscritos. Aunque BNG, Compostela Aberta y PSdeG respaldaron la iniciativa, la mayoría conformada por la oposición impidió que prosperara el cambio.

Reacción del ANPA: «bloqueo político»

Desde el ANPA del centro denuncian un «bloqueo» político que, a su juicio, ignora «dos años de participación, diálogo y consenso» dentro de la comunidad educativa. En un comunicado, la asociación de madres y padres lamenta que se haya desautorizado al Consejo Escolar, órgano que aprobó por unanimidad la nueva denominación tras un proceso que califican de «ejemplar».

La propuesta de adoptar el nombre Almáciga, en referencia al barrio en el que se ubica el colegio, fue defendida en el pleno por el director del centro, Luis Martínez Sánchez, quien apeló a la legitimidad del acuerdo interno y a la voluntad de presentar el colegio como un «centro educativo público, aconfesional y plural». Según la dirección, la iniciativa buscaba reforzar el vínculo con el entorno inmediato y evitar interpretaciones ideológicas asociadas al término «apóstol».

Sin embargo, el portavoz popular, Borja Verea, justificó el voto en contra de su grupo al considerar que la denominación actual forma parte del «patrimonio común» de la ciudad y no solo de la comunidad educativa. «Estamos a favor del nombre de Santiago de Compostela», defendió durante su intervención, en la que subrayó el valor simbólico de la figura que da nombre al centro.

En la misma línea crítica, el edil no adscrito Gonzalo Muíños cuestionó que el término «apóstol» implique necesariamente una connotación ideológica negativa. A su juicio, no se puede reducir el debate a una cuestión confesional cuando el nombre forma parte de la tradición histórica de la ciudad.

Un pleno muy tenso, insultos incluidos

El debate no estuvo exento de incidentes. Tras la votación, Verea denunció que un miembro del público profirió un insulto contra Muíños. La alcaldesa, Goretti Sanmartín, trató de rebajar la tensión recordando que las sesiones plenarias son abiertas y que el Ayuntamiento no cuenta con «invitados» oficiales, en alusión a la presencia de representantes del ANPA.

Por su parte, la asociación asegura sentirse «utilizada como instrumento» en una confrontación política que, sostienen, ha desbordado el ámbito educativo. También reconocen estar «abrumados por la exposición mediática» de un proceso que, según insisten, nació dentro del colegio y con voluntad de consenso.

Ante el rechazo del pleno, el ANPA ha convocado una asamblea general para el próximo 18 de marzo, en la que se valorarán los pasos a seguir. La comunidad educativa deberá decidir ahora si insiste en la propuesta o explora otras vías para defender su postura.

Mientras tanto, el nombre de Santiago Apóstolo seguirá figurando en la fachada del colegio.

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