Castillo de San Felipe, en Ferrol
El Castillo de San Felipe, el guardián de piedra que convirtió a la ría de Ferrol en un fortín inexpugnable
Frente a su 'hermano' el Castillo de la Palma, esta fortaleza del siglo XVI sobrevive como el mayor exponente de la arquitectura defensiva de la ciudad
Hubo un tiempo en el que la ría de Ferrol era una ratonera infranqueable para cualquier flota enemiga. En el punto donde el canal se estrecha hasta casi tocarse, el Castillo de San Felipe se erigía como un baluarte defensivo junto con el castillo mugardés de La Palma y el ya desaparecido castillo de San Martín. Componían el conocido como 'triángulo de fuego' que hacía de escudo protector.
Esa fortaleza hoy busca un nuevo horizonte en el siglo XXI. Tras siglos de silencio artillero, San Felipe ya no aguarda invasiones, sino que se reivindica como el gran motor cultural de Ferrol. Convertido en la joya de la corona de la candidatura de la ciudad a Patrimonio de la Humanidad, el castillo lucha por sacudirse el salitre del olvido para transformarse en un espacio vivo.
«Nuestro objetivo es apostar por consolidar el Castillo de San Felipe como un espacio cultural activo, dando a conocer tanto a su relevancia histórica como las mejoras que se están ejecutando, al tratarse de un bien específico dentro de la candidatura de la ciudad a Patrimonio Mundial», expresa la concejala de Ferrol Maica García sobre lo que tienen preparado: un programa que combina visitas guiadas escolares, una jornada teatralizada y conferencias abiertas al público.
Esta ambiciosa iniciativa se consolida tras la licitación municipal el pasado año de 1,1 millones de euros destinada a revitalizar el Castillo de San Felipe. El proyecto se vertebra en dos ejes estratégicos: por un lado, la preservación estructural de la Batería Alta y, por otro, la transformación de la emblemática Casa del Gobernador, que dejará su pasado militar para albergar una cafetería con unas vistas privilegiadas a la ría.
Un antiguo baluarte defensivo
La historia de este castillo, Bien de Interés Cultural y patrimonio es único en España, se empezó a escribir en 1557, cuando el rey Felipe II ordenó su construcción como parte de una exitosa estrategia defensiva. Bajo el manto de la noche, una monumental cadena de hierro se tensaba entre los castillos de San Felipe y San Martín, sellando literalmente la entrada a la ría.
El 25 de agosto de 1800, los muros de San Felipe se cubrieron de gloria durante la legendaria batalla de Brión. Más de cien barcos y un contingente de quince mil soldados de la armada británica trataron de invadir Ferrol sin éxito. El famoso 'triángulo de fuego' frenó las aspiraciones de los los almirantes Warren y Pulteney. Las crónicas cuentan que, en agosto de 1800, Napoléon Bonaparte alzó su copa y brindó «por los valientes ferrolanos» y alabó las fortificaciones.
Años después, el Castillo de San Felipe escribió unas páginas muy distintas al convertirse durante la Guerra Civil española en prisión militar. La edificación no pasó a manos del Ayuntamiento de Ferrol hasta 1996, lo que marcó una nueva era al abrirse al público.