Imagen del castillo de la Palma donde Antonio Tejero estuvo encarcelado en Mugardos, Ferrol
Los días de Antonio Tejero en la prisión de Mugardos: visitas continuas, marisco y una celda con vistas al mar
El castillo de la Palma, una antigua fortaleza defensiva ubicada en Mugardos, fue durante dos años el lugar donde cumplió condena el ex teniente coronel de la Guardia Civil
Antonio Tejero, fallecido a los 93 años, pasará a la historia por encabezar el fallido golpe de Estado el 23 de febrero de 1981. Durante 18 largas horas, el ex teniente coronel de la Guardia Civil tomó a tiros como rehenes a los miembros del Gobierno y a los diputados que debatían la investidura presidencial de Calvo Sotelo al grito de: «¡Quieto todo el mundo»!
Fue condenado, junto con Jaime Miláns del Bosch, a 30 años de prisión por un delito de rebelión militar, como autor material del suceso que pudo haber cambiado el rumbo de la historia de nuestro país. Cumplió dos años de su pena, desde abril de 1981 hasta mayo de 1983, en los muros de la prisión militar del castillo de La Palma antes de su traslado a la cárcel de San Fernando, en Figueras (Gerona).
Ubicado en Mugardos, en la provincia de La Coruña, en la orilla sur de la ría de Ferrol, Antonio Tejero vivió sus días entre las paredes de su habitación de doce metros cuadrados y con una ventana con vistas al mar desde donde podía otear el ajetreo de los barcos en la ría. La celda contaba, además, con un pequeño baño interior y una calefacción para apaciguar la sensación de frío.
Castillo de la Palma
Una sala para recibir a sus partidarios
Se comenta que sus días en esta prisión fueron bastante confortables. No era un preso más. Tenía libertad para moverse a su antojo por la centenaria fortaleza en la que se ubicaba hasta una cantina. Antonio Tejero hacía uso de una sala para recibir a sus muchos partidarios. «Lo de las visitas era digno de ver, porque a veces había tanta gente que no podían entrar e intentaban saludarlo desde fuera del castillo», comentaba un vecino de la zona, según recoge La Voz de Galicia.
También llenaba el buche con deliciosos manjares que le regalaban desde todos los puntos de la geografía española. «Uno de los soldados de la prisión era de Mugardos y nos contaba que le mandaban tal cantidad de marisco y carne que no podía comerlo todo y lo que le sobraba se lo regalaba a la tropa», explicaba el vecino.
Entrada del castillo de La Palma
Un antiguo baluarte defensivo
Mucho antes de convertirse en una prisión militar, el castillo mugardés de La Palma formó parte de la defensa de la ría de Ferrol que, junto con el ya desaparecido castillo de San Martín, y el de San Felipe, componían un triángulo que hacía de escudo protector.
Esta centenaria fortaleza que mandó construir Felipe II en 1597, con más de 400 años de historia y Bien de Interés Cultural (BIC), fue vendida hace más de dos décadas por el Ministerio de Defensa al grupo inversor Castillo de La Palma S.A con el objetivo de convertirla en un lujoso hotel con spa. A día de hoy, se trata de un proyecto aún sin realizar por las muchas trabas administrativas, pero se puede visitar.