Así es el aserradero hidráulico que se puede describir en una ruta fluvial
El aserradero que trabajó durante décadas sin electricidad: la joya etnográfica de esta ruta fluvial en Galicia
Toda la maquinaria se movía gracias a la fuerza del agua, canalizada desde un pequeño embalse construido en el arroyo de Vixiáns
Galicia conserva un enorme patrimonio etnográfico ligado a los oficios tradicionales y al aprovechamiento de la naturaleza. Molinos, ferrerías, pazos, hórreos o antiguos talleres forman parte de un legado que hoy puede recorrerse a través de numerosas rutas culturales y senderos que permiten viajar al pasado. Muchos de estos lugares han sido restaurados o convertidos en centros de interpretación para mostrar cómo vivían y trabajaban las generaciones anteriores.
Entre esos enclaves que permiten comprender la historia rural gallega destaca un lugar poco conocido pero de enorme valor histórico: el Serradoiro dos Carranos, situado en el municipio pontevedrés de Covelo. Este antiguo aserradero hidráulico, construido hace más de un siglo, es hoy uno de los puntos más llamativos de una ruta que combina naturaleza, patrimonio y tradición.
Ejemplo de ingeniería tradicional
El Serradoiro dos Carranos se levantó en 1922, aprovechando la estructura de un antiguo molino que ya utilizaba la fuerza del agua para su funcionamiento. Su ubicación no fue casual: se construyó junto a un canal de riego entre los lugares de Vixiáns y do Breixo, lo que permitía canalizar el agua para poner en marcha todo el sistema mecánico del aserradero.
Durante décadas, este lugar fue una pieza clave en la economía local. En su interior se trabajaba la madera que posteriormente se utilizaba para fabricar carros de labranza, herramientas agrícolas, elementos para la construcción e incluso mobiliario. Aquellos trabajos requerían la colaboración de distintos oficios tradicionales, como carpinteros o herreros, que participaban en la elaboración de las piezas.
El complejo funcionó sin interrupciones durante gran parte del siglo XX, manteniendo su actividad hasta bien entrada la década de los noventa. Tras su abandono, el Ayuntamiento de Covelo inició diferentes actuaciones para conservar el lugar y convertirlo en un espacio dedicado a la divulgación del patrimonio etnográfico.
Uno de los aspectos más llamativos de este antiguo aserradero es su sistema de funcionamiento. Toda la maquinaria se movía gracias a la fuerza del agua, canalizada desde un pequeño embalse construido en el arroyo de Vixiáns.
Aserradero de Carranos
Cuando se abrían manualmente las compuertas de la presa, el agua circulaba por un canal hasta llegar a una enorme noria de más de seis metros de diámetro. Esta rueda hidráulica transmitía la energía a un complejo sistema de engranajes, ruedas y cintas de transmisión que ponían en marcha las diferentes máquinas del taller.
Gracias a ese mecanismo se accionaban herramientas como la sierra principal, el torno o el cepillo, imprescindibles para trabajar la madera. La actual noria, que puede verse todavía hoy, no es la original: tuvo que ser sustituida en varias ocasiones a lo largo de la historia del aserradero.
Recreación de los oficios de antaño
El Serradoiro dos Carranos no es solo un edificio, sino un pequeño conjunto industrial que permite entender cómo se organizaba el trabajo en aquella época. En el lugar se conservan varias construcciones relacionadas con la actividad del aserradero.
Entre ellas destaca el sequero, donde antiguamente se colocaban las tablas de madera para secarlas antes de su uso. Hoy este espacio ha sido transformado en un centro de interpretación que explica el funcionamiento del complejo y la importancia de la carpintería tradicional.
También se puede ver una pequeña forja, utilizada para fabricar o reparar piezas metálicas necesarias para los carros y herramientas. A ello se suma un horno destinado a quemar el serrín, los raíles por los que se transportaba la madera y un almacén que actualmente forma parte del área museística del conjunto.
Todo ello permite al visitante imaginar cómo era el proceso completo de trabajo, desde la llegada de los troncos hasta la fabricación final de los carros y sus diferentes componentes.
Esta es la ruta del aserradero
El aserradero forma parte de la ruta circular PRG-95 Sendero de los Carranos, un recorrido senderista que sigue el curso del río Tea. El itinerario comienza en la antigua Rectoral de Fofe, un edificio del siglo XVII que hoy funciona como alojamiento de turismo rural. Desde allí, el camino se adentra en bosques de ribera que acompañan el nacimiento de dicho río.
El recorrido tiene unos ocho kilómetros de longitud y puede completarse en aproximadamente tres horas, lo que lo convierte en un paseo accesible para familias o para quienes buscan una caminata tranquila en plena naturaleza. A lo largo de la ruta aparecen diferentes elementos patrimoniales y naturales de gran interés, como el puente medieval de Fofe, varios enclaves etnográficos y las piscinas naturales formadas por el río en un entorno que forma parte de la Red Natura 2000.
La ruta termina en la playa fluvial de Maceira, considerada por muchos como una de las más bonitas de Galicia. Situada en el punto donde se unen los ríos Fofe y Tea, esta zona recreativa ofrece amplias áreas verdes, merenderos, aparcamiento y diferentes servicios para los visitantes. La presencia de un pequeño embalse, una cascada artificial y un islote central al que se accede por un puente de piedra convierten el lugar en un enclave especialmente atractivo durante los meses de verano.
Así, el Serradoiro dos Carranos no solo permite descubrir cómo funcionaba una antigua industria maderera movida por agua, sino que se integra en un recorrido que une historia, paisaje y tradición, mostrando una parte fundamental del patrimonio rural gallego que todavía hoy puede visitarse.