Elías González
Elías González, el último maestro de la alfarería tradicional de Gundivós
Desde su taller en la Rectoral de Gundivós, este artesano custodia el secreto del barro negro y el fuego, que protagonizarán el cupón de la ONCE del 18 de marzo
En el corazón de la Ribeira Sacra, el sonido de un torno marca el ritmo de una resistencia silenciosa. Allí, en la Rectoral de Gundivós, Elías González trabaja el barro como se hacía hace mil años: con fuego, humo y resina de pino. Es el último gran custodio de una alfarería única en el mundo y de uno de los oficios artesanales más antiguos, al que la ONCE le dedica el cupón del próximo 18 de marzo.
Este homenaje de la ONCE llevará la esencia de Gundivós a cinco millones de cupones. El protagonista del boleto es una de sus piezas más icónicas: la 'jarra de bigotes', una joya de la alfarería tradicional bautizada así por su singular decoración frontal, un ingenio artesano diseñado hace siglos para evitar que el vino se vertiera.
Presentación del cupón de la ONCE en Gundivós
La iniciativa busca visibilizar un oficio milenario que se apaga lentamente por la falta de relevo generacional. Una lucha que Elías González libra día a día y por la que apostó en 2004 al rehabilitar una antigua construcción del siglo XVIII en la aldea lucense de Sober para convertirla en un centro de alfarería.
El Rectoral de Gundivós es hoy el corazón latente de la cerámica negra en Galicia. Este espacio se ha consolidado como un santuario de la memoria gallega, donde los visitantes pueden ser testigos directos de cómo el barro, el fuego y la resina de pino siguen dando vida a piezas únicas bajo el mando experto de Elías González.
Sucesor de Agapito González
Elias González aprendió las técnicas y el amor por el oficio gracias a Agapito González, considerado el «maestro de maestros» de Gundivós. Fallecido en 2023 tras una vida dedicada al barro, dejó en manos de Elías el relevo de este saber milenario. Su formación se nutrió también bajo la tutela de los últimos grandes profesionales de la década de los 90.
Desde la Rectoral de Gundivós, Elías Gonzalez mantiene viva la tradición del torno bajo con la cocción con leña y los acabados con pez (fusión de resinas naturales), que dan ese toque característico a esta alfarería negra de la Ribeira Sacra. Este proceso de embreado, aplicado a las piezas aún incandescentes, las vuelve impermeables, permitiendo que a día de hoy sigan siendo el envase perfecto para el vino de la zona.