De bajo a vivienda, la moda que crece en Galicia
Varios expertos opinan de sus ventajas e inconvenientes y apuntan si se trata de una buena medida o un error
A finales del año 2023, la Xunta de Galicia flexibilizó las normas para que los bajos pudiesen pasar a considerarse vivienda con los arreglos necesarios.
Desde entonces, este tipo de adecuaciones han crecido notablemente. Sin embargo, los arquitectos no consideran que se trate de un 'boom' a tenor de las cifras. Así lo ha asegurado Alexandre Cameselle, del estudio de arquitectura AC8, especializado en la transformación de locales comerciales en residenciales. En declaraciones a Europa Press, este arquitecto cifra en 76 las conversiones «hechas, en marcha o confirmadas» por su estudio desde hace cuatro años.
En un escenario de centenares de locales vacíos por toda la comunidad, por un lado, denuncia las dificultades que existen para materializar este cambio por especificidades normativas y técnicas de cada municipio y, por otro, constata el «potencial» que todavía existe.
Por su parte, el coordinador de la oficina de apoyo a la rehabilitación del Colexio de Arquitectos, Eduardo Alonso, sí que entiende que estas operaciones son «el boom en este momento, sin ninguna duda», si bien avisa de que «no todos los bajos reúnen las condiciones».
Alonso, uno de los ponentes de las normas de habitabilidad de viviendas de Galicia, alerta contra las «infraviviendas» y vincula también «la mayor parte» de estas conversiones de locales comerciales en viviendas con los apartamentos turísticos.
Frente a esto, aboga por la «complejidad de usos» para que en la ciudad «haya vida», para lo que opina que «no se trata de prohibir, sino de regular razonadamente».
En Santiago, ciudad con limitaciones zonales para ejecutar estos cambios, las conversiones de bajos a residencias se mantuvieron casi sin variación desde 2022, con un ligero repunte el pasado año: cuatro en 2022, dos en 2023, cinco en 2024 y 11 en 2025, según fuentes municipales consultadas por Europa Press.
En La Coruña y Vigo la evolución es similar, con datos superiores que se sitúan en torno al centenar, según Alexandre Cameselle, cuyo estudio destaca que «muchos espacios comerciales en las grandes ciudades se han quedado obsoletos» y «una opción para darle una nueva vida es realizar un cambio de uso y convertirlo en una vivienda».
Desde el colegio gallego de arquitectos, Alonso coincide en que la cantidad de bajos vacíos «degrada el paisaje urbano», pero, desde su punto de vista, la transformación de estos locales «no es la mejor solución» a la hora de dotar a la comunidad de más vivienda «en este momento de emergencia habitacional».