Voluntaria limpia el suelo de una habitación de la antigua mina de volframio de Valborraz,
Así es Valborraz, la única mina nazi de España que voluntarios gallegos quieren transformar en museo
La iniciativa busca conservar las estructuras que aún se mantienen en pie y también recuperar objetos que permitan reconstruir la historia del lugar
Hay lugares que quedan en el más absoluto de los silencios, devorados por el abandono y el paso del tiempo. Uno de ellos, la antigua mina de Valborraz, situada en la localidad de Casaio, en el municipio orensano de Carballeda de Valdeorras, que vuelve a cobrar protagonismo, tras años de abandono, y un grave deterioro agravado por los incendios del verano de 2025.
Está mina es un enclave histórico, ya que fue la única explotación de wolframio gestionada directamente por la Alemania nazi en España y también funcionó como destacamento penitenciario. Ahora, un grupo de voluntarios ha iniciado trabajos para recuperar este espacio y avanzar en su conservación como lugar de memoria.
Una reconstrucción de la historia
La iniciativa, impulsada bajo la campaña ‘Salvemos Valborraz’, busca no solo conservar las estructuras que aún se mantienen en pie, sino también recuperar objetos y restos que permitan reconstruir la historia del lugar. «Queremos conservarlo como un lugar de memoria», explica Pedro Domínguez, uno de los promotores del proyecto.
Los trabajos se centraron en dos espacios: una dependencia próxima a la caseta del jefe de la mina y una antigua enfermería. En esta última, los voluntarios lograron retirar la suciedad acumulada durante años y descubrir un suelo decorado con azulejos, oculto hasta ahora. Además, durante las labores han aparecido objetos antiguos, como frascos o colonias, que ayudan a documentar la vida cotidiana en este enclave.
La intervención se ha realizado con especial cuidado gracias a la presencia de arqueólogos, que han guiado las tareas utilizando herramientas específicas para evitar dañar posibles hallazgos de valor histórico.
El estado actual del complejo es crítico. Tras años de abandono, agravado desde que cesó la vigilancia y se vendieron sus materiales, el deterioro se aceleró con el colapso de una escombrera en 2011. Pero el golpe definitivo llegó con los incendios del verano de 2025, que destruyeron gran parte de las cubiertas de los edificios y dejaron la zona en una situación «muy ruinosa».
Pese a ello, los impulsores del proyecto mantienen la esperanza. La campaña de micromecenazgo lanzada en noviembre permitió financiar esta primera intervención, y ya se plantean nuevas jornadas de trabajo de cara a los próximos meses.
A largo plazo, se quiere convertir Valborraz en un centro de visitantes o incluso en un museo que preserve la memoria de lo ocurrido allí. Por ahora, el primer paso es evitar que este lugar, cargado de historia, desaparezca definitivamente bajo el peso del olvido.