A Mariña, Lugo. Entran en vigor nuevas medidas de prevención de la epidemia de gripe aviar que asola Europa. La comarca de A Mariña, en Lugo, es una de las que implementa mayores restricciones, al ubicarse en la costa, y para prevenir el contacto de aves domésticas con aves marítimas o migratorias que pudiesen extender la epidemia. En la imagen, gallinero doméstico en Ludeiro, Ribadeo, en la mañana del domingo 9 de noviembre

Gallinas confinadas en GaliciaCarlos Castro/Europa Press

El Gobierno levanta el confinamiento de gallinas salvo en 40 municipios gallegos

La cría de gallinas en libertad se recupera en 273 ayuntamientos gallegos, donde los productores podrán volver a la normalidad tras meses de limitaciones

Galicia vuelve a situarse en el foco de la actualidad sanitaria tras la decisión del Gobierno de levantar el confinamiento de las aves de corral en todo el país, con la excepción en 40 municipios gallegos donde las gallinas deberán seguir encerradas.

La medida, que marca un punto de inflexión tras meses de restricciones por la gripe aviar, no se aplicará por igual en toda la comunidad, generando un mapa desigual entre zonas ya liberadas y otras aún bajo vigilancia.

Mapa de confinamiento en Galicia

En concreto, la cría de gallinas en libertad se recupera en 273 ayuntamientos gallegos, donde los productores podrán volver a la normalidad tras meses de limitaciones. Sin embargo, en estas 40 localidades la obligación de mantener a las aves confinadas sigue vigente, al estar consideradas zonas de especial riesgo o de vigilancia reforzada frente a la influenza aviar.

Dentro de las áreas de mayor riesgo figuran varios municipios de las Rías Bajas como La Isla de Arosa, Cambados, El Grove, Meaño, Ribadumia, Sangenjo y Villanueva de Arosa, en la provincia de Pontevedra. También se incluye Xove, en Lugo, y Cerceda, Ordes y Tordoia, en La Coruña.

A ellos se suman otros territorios catalogados como zonas de especial vigilancia, repartidos entre las cuatro provincias gallegas, donde las autoridades piden extremar las precauciones.

La lista se completa con municipios coruñeses como Cariño, Dumbría, Mazaricos, Ortigueira, Puerto del Son, Rianxo, Ribeira, Vimianzo y Zas; lucenses como Ribadeo y Trabada; orensanos como Porqueira, Rairiz de Veiga, Sandiás, Villar de Santos y Xinzo de Limia; y pontevedreses como La Guardia, Marín, Meis, Moaña, Poyo, Pontevedra, Redondela, El Rosal, Sotomayor, Tomiño, Tui, Vilaboa y Villagarcía de Arosa.

Meses de confinamiento

El confinamiento obligatorio de las aves fue decretado el pasado 13 de noviembre de 2025 como medida preventiva para frenar la propagación de la gripe aviar, una enfermedad altamente infecciosa que se transmite principalmente a través del contacto con aves silvestres migratorias. Desde entonces, las autoridades han mantenido un seguimiento constante de la evolución epidemiológica.

Ahora, tras constatar una mejora significativa de la situación tanto en España como en las rutas migratorias, el Ministerio de Agricultura ha decidido levantar la restricción de forma general. No obstante, mantiene el principio de prudencia en aquellas zonas donde el riesgo sigue siendo mayor, como ocurre en estos 40 municipios gallegos.

A nivel nacional, la medida supone el fin del confinamiento en la mayor parte del territorio, aunque todavía se conservan restricciones en un total de 1.201 municipios repartidos por distintas comunidades autónomas, además de Ceuta y Melilla. Se trata de áreas consideradas especialmente sensibles, donde se continuará aplicando una vigilancia reforzada.

Desde el pasado mes de julio de 2025, España ha registrado 16 focos de influenza aviar en granjas de producción, el último de ellos en enero en Lleida. La mayor incidencia, no obstante, se ha detectado en aves silvestres, con 165 casos confirmados, además de seis en aves cautivas. Pese a ello, el país fue declarado libre de gripe aviar altamente patógena el 10 de febrero por la Organización Mundial de Sanidad Animal.

El Ministerio insiste en que el virus no se transmite a las personas a través del consumo de carne de ave, huevos o productos derivados, siempre que estén correctamente cocinados. Sin embargo, recomienda mantener las medidas de bioseguridad en las explotaciones y evitar el contacto con aves enfermas o muertas en el medio natural.

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