El nuevo BIC de Galicia
Este es el juego tradicional gallego que estuvo a punto de desaparecer y ahora es patrimonio cultural
Durante décadas ha sido un juego casi invisible fuera del rural gallego
Galicia conserva un patrimonio inmaterial tan amplio como frágil: tradiciones, oficios y juegos que han sobrevivido durante siglos gracias a la transmisión oral en el mundo rural. Algunos han logrado resistir el paso del tiempo, mientras otros han desaparecido casi sin dejar rastro.
En este sentido, la declaración de Bien de Interés Cultural se ha convertido en una herramienta clave para proteger aquello que todavía pervive, aunque no siempre de forma visible. El último reconocimiento es el de un juego que estuvo a punto de desaparecer acaba de ser reconocido oficialmente como patrimonio cultural de Galicia.
Un juego ancestral de precisión y fuerza
Nos referimos al juego de los bolos celtas. Esta práctica tradicional, también conocida como xogo dos birlos, se ha transmitido de generación en generación de forma oral, aunque en la actualidad su grado de conservación es «crítico». El juego consiste, en esencia, en lanzar o hacer rodar una bola de madera contra una serie de bolos, también de madera, dispuestos en el suelo. El objetivo no es solo derribarlos, sino lograr que se desplacen lo más lejos posible, combinando puntería, potencia y técnica.
Aunque pueda recordar a otros juegos de bolos presentes en diferentes países, en Galicia presenta particularidades propias: se practicaba siempre en espacios abiertos, normalmente en el ámbito rural o en fiestas populares, y sus reglas han sido transmitidas de forma oral.
No existe una única manera de jugarlo. De hecho, conviven múltiples variantes según la zona: en algunas se prioriza la fuerza del lanzamiento, en otras la precisión o incluso la estrategia en equipo. También cambia la disposición de los bolos y el tipo de lanzamiento, que puede realizarse tanto en el aire como rodando la bola por el suelo.
Este juego, arraigado en el mundo rural gallego, ha estado históricamente ligado a las celebraciones locales. Sin embargo, el diagnóstico actual es preocupante: su transmisión se encuentra en un punto crítico. Cada vez hay menos personas que lo practican, lo que ha reducido significativamente su presencia.
A pesar de ello, sigue habiendo especialistas y asociaciones que mantienen viva la tradición, organizando encuentros y recuperando normas que, en algunos casos, solo se conservaban en la memoria oral de los más mayores.
Protección para patrimonio en peligro
Ante este escenario, la Xunta de Galicia ha decidido declarar este juego Bien de Interés Cultural en la categoría de patrimonio inmaterial. Una decisión que busca garantizar su supervivencia y reconocer su valor como parte esencial de la cultura gallega.
El expediente destaca su capacidad para reforzar la identidad colectiva, fomentar la sociabilidad y promover la integración social. También subraya su papel educativo, al estimular habilidades como la coordinación, el razonamiento lógico, la memoria o el trabajo en equipo.
Además, se trata de una actividad accesible, sin barreras económicas, que ha servido históricamente como espacio de convivencia intergeneracional. Un juego sencillo en apariencia, pero cargado de historia, que ahora busca una segunda oportunidad para no desaparecer del todo.