Este es el dulce protagonista de la fiesta de primero de mayo
El plan más dulce del puente de mayo está en Galicia: la fiesta que celebra uno de sus postres más icónicos
Comenzó hace más de tres décadas como una iniciativa local para reivindicar un producto humilde y fue evolucionando hasta convertirse en un evento multitudinario
Con la llegada del buen tiempo, Galicia entra en uno de sus periodos de mayor actividad cultural. A lo largo de la primavera y el verano, el calendario se llena de romerías, verbenas y citas gastronómicas que se reparten por toda la comunidad. Estos eventos, arraigados en la tradición, funcionan además como escaparate del producto local y del patrimonio cultural gallego, atrayendo tanto a vecinos como a visitantes.
En este contexto, la gastronomía juega un papel clave. Desde la popular fiesta del Choco de Redondela, hasta la fiesta del Pulpo de Carballino o la del Marisco del Grove, Galicia presume de un calendario donde comer bien es casi una religión. A estas se suman otras citas destacadas como la de la Lamprea en Arbo o la del percebe en distintas localidades costeras. Todas ellas ponen en valor productos tradicionales y atraer turismo a través del paladar. Pero si hay un plan especialmente irresistible para el puente del primero de mayo, ese está en la provincia de Lugo, donde la repostería tradicional se convierte en el centro de todas las miradas.
Tradición y sabor en un bocado
El corazón de la comarca de A Terra Chá late con fuerza cada 1 de mayo gracias a una celebración que ya es todo un referente del turismo gastronómico gallego. La fiesta de la Filloa de Muimenta, en el municipio de Cospeito, alcanza su 35ª edición consolidada como una de las citas más esperadas del calendario.
Lo que comenzó hace más de tres décadas como una iniciativa local para reivindicar un producto humilde ha evolucionado hasta convertirse en un evento multitudinario que reúne cada año a cientos de visitantes. La filloa, uno de los dulces más representativos de la cocina gallega, es la gran protagonista de esta jornada festiva.
La filloa es mucho más que un postre. Su origen se remonta a las cocinas rurales gallegas, donde se elaboraba con ingredientes básicos como harina, leche, huevos y sal. En algunas zonas, incluso se preparaba con caldo o sangre de cerdo, dando lugar a las conocidas filloas de sangre, una variante salada con gran arraigo tradicional.
Su secreto reside en su textura, que es fina, suave y ligeramente dorada. En muchas casas lucenses todavía se cocina como antaño, sobre piedra o en filloeiras de hierro, manteniendo vivo un ritual que ha sobrevivido generaciones.
Además, su versatilidad la convierte en un producto único. Puede degustarse sola, espolvoreada con azúcar, rellena de crema o chocolate, acompañando platos salados o reinterpretada con ingredientes modernos. Esta capacidad de adaptación es una de las claves de su éxito.
Durante toda la jornada del 1 de mayo, los asistentes podrán recorrer los distintos puestos instalados en el recinto y degustar filloas en todas sus versiones. Productores locales y vecinos del municipio participan activamente en la elaboración, ofreciendo recetas tradicionales que conservan el sabor auténtico de la cocina gallega.
Escapada para el puente de Mayo
Visitar Muimenta durante la fiesta de la Filloa es también una oportunidad para descubrir A Terra Chá, una comarca caracterizada por sus paisajes, sus tierras agrícolas y su arquitectura tradicional. A pocos kilómetros se encuentra Villalba, donde destaca el emblemático Torreón de los Andrade, uno de los símbolos históricos de la provincia.
Rutas de senderismo, patrimonio cultural y una rica oferta gastronómica completan una propuesta ideal para quienes buscan una escapada diferente. El puente de mayo se presenta así como el momento perfecto para disfrutar de una experiencia que combina naturaleza, tradición y, sobre todo, mucho sabor.
En definitiva, la fiesta de la Filloa de Muimenta se consolida como una de las grandes citas del calendario festivo gallego, capaz de combinar tradición, gastronomía y dinamización del rural. El evento no solo pone en valor un producto humilde convertido en símbolo, sino que también impulsa la economía local y refuerza el atractivo turístico de la comarca, atrayendo cada año a más visitantes.