Estatua de Moncho Reboiras en Santiago tras la retirada de la pintada roja con la que apareció el martesEP

El Ayuntamiento de Santiago limpia en solo 24 horas la estatua vandalizada del nacionalista Moncho Reboiras

Tanto PP como PSOE han criticado la celeridad con la que el BNG limpia sus símbolos ideológicos frente a la parsimonia de otras esculturas

Al Ayuntamiento de Goretti Sanmartín le han bastado apenas 24 horas para limpiar la pintada con la que amaneció vandalizada la polémica estatua de Moncho Reboiras, el monumento instalado en el centro de Santiago el pasado mes por el BNG y Compostela Aberta. Una celeridad inusual que contrasta frontalmente con la parsimonia con la que afrontan los grandes problemas de la capital gallega.

El monumento en honor a este polémico nacionalista, situado en la calle Carrera del Conde, apareció este martes cubierta de pintura roja y con una nota manuscrita en árabe colocada a los pies de la figura. «No hay Dios, sino comunismo. La democracia y la libertad no se consiguen con violencia, el terrorismo nunca es la solución. Los antifascistas del presente son los fascistas del futuro», podían leer los transeúntes de la zona hace tan solo 24 horas.

El Ejecutivo local de Goretti Sanmartín censuró con dureza estos «comportamientos contrarios a la convivencia ciudadana», en una condena unánime. Un gesto que se esperaba. No tanto que tardase tan solo un día en enviar a los equipos de limpieza para dejar como nueva la estatua de Moncho Reiboras.

Las «prioridades» del Gobierno

Un hecho que no ha pasado por alto para la oposición, que ha criticado con dureza la diligencia que se ha dado el Ayuntamiento. El PP, que había sido crítico con la colocación de la estatua, ha afeado que otras «pintadas, suciedad y espacios abandonados» no hayan recibido la misma «rapidez ni prioridad» por parte del Gobierno de Sanmartín. «Cada vez está más claro cuáles son las prioridades de este Gobierno», ha censurado su portavoz, Borja Verea, este jueves a través de las redes sociales.

El PSOE también ha querido resaltar el hecho de que la alcaldesa no se dé tanta prisa con otras. «Condenamos cualquier acto vandálico, siempre y sin matices, pero todas las esculturas merecen el mismo respeto y cuidado», ha dicho Aitor Bouza. «No puede haber patrimonio de primera y de segunda mientras hay espacios vandalizados que llevan más de 3 años sin actuar», ha añadido.

Unas quejas que fuentes municipales han despachado asegurando que la la limpieza se hace «con la misma diligencia en todos los casos». Una versión oficial que choca frontalmente con la realidad de los ciudadanos de Santiago.