Un vecino trabaja en las labores de limpieza en Viana do Bolo (Orense)Rosa Veiga / Europa Press

Viana do Bolo reclama la declaración de emergencia tras las riadas: «Los vecinos siguen entre lodo y animales muertos»

El Ayuntamiento aprueba por unanimidad solicitar a la Xunta la declaración de emergencia mientras denuncia que varias aldeas continúan con toneladas de escombros, accesos bloqueados y problemas sanitarios derivados de las inundaciones

Una semana después de las riadas que golpearon el municipio orensano de Viana do Bolo, el Ayuntamiento ha dado un paso más para tratar de acelerar la recuperación. El pleno municipal aprobó este jueves por unanimidad solicitar a la Xunta la declaración de emergencia, una medida con la que el Consistorio busca movilizar recursos y coordinar la actuación de las distintas administraciones ante una situación que, según denuncia, sigue siendo crítica en varias aldeas.

El alcalde, Germán García-Ávila, aseguró que los vecinos continúan soportando las consecuencias de las inundaciones y acusó al resto de administraciones de mantener una actitud de «inacción y abandono total». «No es un problema de competencias ni político, es un problema de humanidad. Es un sinvivir, es esperpéntico», afirmó.

Según explicó el regidor, en núcleos como A Bouza todavía permanecen acumulados grandes cantidades de lodo, escombros y materiales arrastrados por el agua, hasta el punto de dificultar el acceso a algunas viviendas. A ello se suma la presencia de animales muertos, frigoríficos con alimentos descompuestos y una proliferación de moscas provocada por los restos que aún no han sido retirados. «Los vecinos están viviendo una auténtica odisea», lamentó García-Ávila, quien advirtió de que el fuerte olor y la acumulación de residuos están agravando la situación en las zonas más afectadas.

El alcalde criticó además la falta de coordinación entre las administraciones para retirar los residuos. Según relató, el Ayuntamiento habilitó espacios para depositar el material recogido, pero la Diputación de Orense indicó que antes debía clasificarse, mientras que también era necesaria una autorización de la Xunta para su depósito. A juicio del regidor, el procedimiento debería ser el contrario: retirar primero los residuos para garantizar la seguridad y la salubridad de los vecinos y realizar posteriormente la clasificación correspondiente. Sin embargo, denunció que desde entonces no se ha retirado ningún material de algunas de las aldeas afectadas.

Ante esta situación, el Ayuntamiento decidió llevar al pleno la petición formal de declaración de emergencia, que salió adelante con el respaldo unánime de los diez concejales presentes: los tres del PSdeG, los tres del BNG y cuatro del PP.