El acusado Alfredo Sánchez Chacón, en el Juzgado de lo Penal número 2 de Ferrol

Alfredo Sánchez Chacón, en el Juzgado de lo Penal número 2 de FerrolEP

En libertad el Rambo gallego, condenado a siete años tras fugarse de prisión y pasar un año escondido en el monte

El veterano exlegionario, que mantuvo en jaque a la Guardia Civil subsistiendo de forma salvaje en la maleza en una de muchas huidas, tiene un largo historial delictivo

Aunque podría tratarse de una de las muchas fugas de película que ha protagonizado Alfredo Sánchez Chacón, conocido como el Rambo gallego, esta vez su salida de prisión se ha producido de forma legal. A sus casi 70 años, fue juzgado a finales de 2025 por los robos cometidos durante su última huida de la cárcel.

Su evasión comenzó a finales de 2021 cuando este cordobés, hijo de un guardia civil, no regresó al Centro Penitenciario de Monterroso (Lugo) aprovechando un permiso penitenciario. Estuvo durante meses poniendo en práctica sus aptitudes de supervivencia, como Sylvester Stallone en sus películas, en el Parque Natural de las Fragas del Eume (La Coruña). En esa etapa de 'aventura', vivió al abrigo de la montaña, de una tienda de campaña y de lo que saqueaba en las casas de los vecinos.

Después de meses de infundir miedo entre los lugareños, la Guardia Civil lo detuvo en Valdoviño, en febrero de 2022, tras una incesante búsqueda por tierra y por aire. Una tenacidad que se explica por su formación militar: fue miembro de la Legión y de las Fuerzas Especiales del Ejército.

Un largo historial de fugas

Alfredo Sánchez Chacón comenzó a delinquir cuando apenas era un adolescente. Se inició en Villagarcía de Arosa, pero no tardó en extender su radio de acción por toda Galicia. No se quedó en los simples hurtos. Un buen día de agosto de 1996, durante las fiestas de San Roque, mató a un joven de 24 años de un disparo. Tardaron meses en encontrarlo haciendo uso de esas dotes de supervivencia, hasta que en 1997 lo enviaron a la cárcel de Vigo.

Poco después, en noviembre de 1997, protagonizó una fuga de película junto a un compañero. Los presos simularon una pelea para despistar a los funcionarios de la prisión, mientras ambos emplearon unas sábanas para descolgarse por las paredes de la cárcel. Se refugió en Portugal hasta que, en 2002, las autoridades volvieron a dar con él. Fue condenado a 17 años de prisión por el asesinato del joven.

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