Pan de Cea

Pan de CeaAYUNTAMIENTO DE CEA

El primer pan protegido de Europa nace en un monasterio gallego y se esconde en un pequeño pueblo de Orense

La célebre villa del buen pan se viste de gala este fin de semana para rendir tributo a una receta artesanal

El aroma a leña y masa madre inunda el municipio orensano de San Cristóbal de Cea este fin de semana con motivo de la XXXIII Fiesta de Exaltación del Pan de Cea, homenaje a este producto con Indicación Geográfica Protegida. La celebración honra a este producto gallego, cuya elaboración artesanal se realiza con una masa madre que mezcla harina de trigo gallego «del país», agua y sal en hornos de piedra granítica característicos, y su forma es alargada con extremos redondeados y una hendidura central llamada «fenda».

Es tal su relevancia que el municipio es conocido como «la villa del buen pan», una herencia viva donde la panadería se mantiene como la principal actividad agroindustrial y el auténtico motor económico, social y cultural de toda la comarca.

Cada mes de julio desde 1991, Cea se convierte en el epicentro gastronómico de Galicia, recibiendo a miles de visitantes atraídos por los secretos y el sabor de esta exquisitez artesanal. La cita comienza con un recorrido por la Ruta de los Hornos, que permite adentrarse en las antiguas estructuras tradicionales de piedra granítica. Son precisamente estas bóvedas las responsables de otorgar a la corteza su inconfundible toque crujiente, manteniendo intacta la esponjosidad de su miga.

Los festejos se alargarán hasta el domingo, el día grande, cuando las tradicionales casetas abran sus puertas para la venta de panes recién horneados. Todo ello se complementará con una gran oferta de pinchos, productos locales y música en directo para ambientar la jornada.

Origen en un monasterio

Cualquier homenaje se queda corto para el pionero de los panes con Indicación Geográfica Protegida (IGP), una joya culinaria cuyos orígenes se remontan al siglo XIII. Fue en plena Edad Media cuando los monjes cistercienses del Monasterio de Santa María de Oseira impulsaron la producción de este alimento en sus dominios, convirtiendo a la villa de Cea en la proveedora oficial de pan para toda la comarca.

En los siglos posteriores, el oficio de panadero se consolidó como el eje central de la comarca, lo que obligó a levantar decenas de hornos artesanales para hacer frente a toda la demanda.

El propio Ramón Otero Pedrayo dejó constancia de la actividad panadera de Cea en la Guía de Galicia. De hecho, es el primero en incluir una foto de este producto con una ilustración de una panadera vendiendo en O Carballiño.

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