La increíble historia de Noetiña y Tanxil: las tortugas que cruzaron el Atlántico
Las borrascas las dejaron al borde de la muerte: así vuelven al mar dos tortugas rescatadas en Galicia
Ambas seguían las rutas migratorias por el Atlántico cuando se vieron sorprendidas por uno de los inviernos más duros de los últimos años
Noetiña y Tanxil vuelven a casa. Después de meses luchando por sobrevivir tras aparecer en estado crítico en las costas gallegas, ambas tortugas marinas regresarán este lunes al océano frente a la ría de Vigo, culminando con éxito un largo proceso de recuperación llevado a cabo por la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (CEMMA). La liberación pondrá fin a varios meses de cuidados intensivos en la Unidad de Recuperación de Tortugas Marinas que la entidad mantiene en Nigrán (Pontevedra).
Aunque su historia comienza en Galicia, el viaje de estas dos tortugas empezó miles de kilómetros más al oeste. Procedentes de las áreas de cría del Caribe, ambas seguían las rutas migratorias que numerosas tortugas realizan por el Atlántico cuando se vieron sorprendidas por uno de los inviernos más duros de los últimos años.
Dos rescates con final feliz
Las sucesivas borrascas que azotaron el litoral gallego durante los primeros meses del año provocaron un escenario excepcional para la fauna marina. Entre enero y marzo se registraron cerca de 100 varamientos de cetáceos, unas 4.500 aves marinas y 19 tortugas marinas, muchas de ellas incapaces de soportar el brusco descenso de la temperatura del agua.
La hipotermia, unida a la falta de alimento, dejó a estos animales sin fuerzas para nadar. Incapaces de sumergirse o desplazarse, quedaron a merced del oleaje hasta terminar varados en playas o flotando a la deriva.
La historia de Tanxil comenzó el 18 de febrero, cuando fue localizada en la playa de la que tomó su nombre, en el municipio coruñés de Rianxo. Pesaba apenas 565 gramos y medía 21 centímetros. Presentaba un evidente estado de debilidad y diversas heridas superficiales que comprometían seriamente su supervivencia.
Noetiña fue encontrada en una situación aún más delicada. La tripulación del pesquero Noeta Primero la localizó flotando inmóvil a pocas millas del cabo Finisterre. Cuando llegó al centro de recuperación apenas pesaba 1,438 kilogramos y medía 29,3 centímetros. Su caparazón estaba cubierto de algas, señal de que llevaba mucho tiempo inmóvil en superficie, y además había perdido una de sus aletas traseras, posiblemente por el ataque de un depredador o tras quedar atrapada en algún arte de pesca.
Meses de cuidados y ahora ya en el mar
Las dos tortugas ingresaron en la Unidad de Cuidados Intensivos para Tortugas Marinas que la CEMMA gestiona en Nigrán dentro de la Red de Varamientos de Galicia. Durante varios meses recibieron tratamiento veterinario especializado para combatir la hipotermia, recuperar su estado nutricional y curar las lesiones que presentaban.
El esfuerzo dio resultado. Ambas lograron recuperarse completamente y están preparadas para regresar al océano. Según recuerda la CEMMA, aproximadamente siete de cada diez tortugas marinas que ingresan en sus instalaciones consiguen volver al mar tras completar el proceso de rehabilitación.
La organización insiste en que la rapidez de actuación puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Cuando una tortuga aparece inmóvil en la playa o flotando sin moverse, lo más importante es avisar inmediatamente al 112 para activar a la Red de Varamientos de Galicia.
Los especialistas recuerdan que estos animales no deben devolverse al agua por iniciativa propia. Lo recomendable es mantenerlos en un lugar húmedo y protegido hasta la llegada de los equipos especializados, ya que la mayoría sufre hipotermia severa y un estado de extrema debilidad.
La asociación también ha querido agradecer la colaboración de voluntarios, Protección Civil, policías locales, personal del 112, pescadores y ciudadanos que alertan de la presencia de animales varados, una ayuda que resulta decisiva para que historias como las de Noetiña y Tanxil puedan tener un final feliz.