La ruta más original de Galicia vuelve cada verano: un paseo entre espantapájaros gigantes, molinos y un río
La ruta más original del verano gallego: un paseo entre espantapájaros, molinos y un río de aguas cristalinas
Su atractivo reside en la combinación de un entorno natural de gran valor paisajístico, la riqueza de la tradición popular gallega y la belleza del paisaje fluvial que acompaña el recorrido
Galicia cuenta con cientos de rutas de senderismo que recorren bosques, ríos, montañas y costas espectaculares. Sin embargo, pocas consiguen sorprender al visitante de una manera tan singular como este recorrido de un rincón del municipio pontevedrés de A Lama que cada verano se convierte en una exposición al aire libre.
Lejos de los grandes focos turísticos y de los itinerarios más concurridos, esta ruta se ha consolidado como una de las propuestas más singulares de la provincia. Su atractivo reside en una combinación poco habitual: un entorno natural de gran valor paisajístico, la riqueza de la tradición popular gallega, la creatividad de los vecinos y la belleza del paisaje fluvial que acompaña el recorrido, convirtiéndolo en una experiencia diferente y con identidad propia.
Un paseo entre el río y personajes
Se trata de la ruta de los espantapájaros que se desarrolla en el entorno del río Barbeira, afluente del Verdugo, y suele inaugurarse entre los meses de mayo y junio, coincidiendo con la llegada del buen tiempo y el aumento de visitantes a la zona. Su principal atractivo son los espantapájaros elaborados artesanalmente, que aparecen repartidos a lo largo del recorrido. Cada edición incorpora nuevas figuras y temáticas, lo que convierte cada visita en una experiencia diferente.
Al caminar por el sendero, los excursionistas se encuentran con personajes de todo tipo: escenas costumbristas, figuras inspiradas en profesiones tradicionales, personajes populares e incluso creaciones humorísticas que sorprenden entre la vegetación de la ribera. La imaginación de los vecinos y organizadores ha convertido esta iniciativa en una de las propuestas más fotografiadas del verano en el interior de Pontevedra.
Más allá de los espantapájaros, el recorrido permite descubrir algunos de los elementos patrimoniales más característicos de la zona. El sendero conecta habitualmente el entorno de la playa fluvial de O Verdugo, próxima a Casa Florencio, con el puente de San Lorenzo, atravesando espacios de gran valor ambiental. Durante el trayecto aparecen antiguos molinos restaurados, pequeñas pasarelas, bosques de ribera y rincones donde el sonido del agua acompaña constantemente al caminante.
La presencia de los ríos Barbeira y Verdugo aporta frescor incluso durante las jornadas más cálidas del verano, algo especialmente apreciado en los meses de julio y agosto. La iniciativa nace de la implicación vecinal y del deseo de poner en valor el entorno del río Barbeira a través de una propuesta sencilla, cercana y ligada a la identidad local.
Una ruta sencilla para hacer en familia
Uno de los grandes atractivos del recorrido es su accesibilidad. No se trata de una ruta exigente ni de un sendero de montaña con grandes desniveles. Por el contrario, es un paseo cómodo y agradable que puede realizar prácticamente cualquier persona.
El tramo principal donde se concentran los espantapájaros ronda los tres o cuatro kilómetros y puede recorrerse tranquilamente en poco más de una hora, aunque la mayoría de visitantes prolonga la experiencia para detenerse a fotografiar las figuras y disfrutar del paisaje.
Por ello, la ruta se ha convertido en una opción especialmente popular entre familias con niños, grupos de amigos y aficionados a la fotografía de naturaleza. Y es que es una experiencia donde la naturaleza sirve de escenario para una exposición efímera que cambia cada año y que invita a recorrer el territorio con una mirada más pausada.
Para quienes buscan planes originales este verano, lejos de las aglomeraciones y en contacto directo con el paisaje, este rincón de A Lama ofrece una de las escapadas más curiosas y fotogénicas de la provincia de Pontevedra. Un paseo donde cada curva del camino puede esconder un nuevo personaje y donde la creatividad popular convierte un simple sendero fluvial en una experiencia que difícilmente se olvida.